domingo 27 de septiembre de 2020

Norberto Filippo, el artista que emocionó a Cristina, fue director del Zoológico de Mendoza y logró que se vaciara por única vez el Lago del Parque. Foto: Archivo Los Andes.
Sociedad

Obsesión con La Cuyanita, un libro sobre el Zoo mendocino y el cuadro a CFK: ¿Qué es de la vida de Norberto Filippo?

El artista plástico saltó a la fama por el particular regalo a la ex presidenta. Sin embargo es un personaje con varios “hitos” en Mendoza como vaciar el largo del Parque San Martín o estrellar un auto en un bloque de cemento. Dónde esta hoy el ex funcionario.

Norberto Filippo, el artista que emocionó a Cristina, fue director del Zoológico de Mendoza y logró que se vaciara por única vez el Lago del Parque. Foto: Archivo Los Andes.

Excéntrico como pocos, verborrágico a más no poder y dueño de una personalidad que quedará en la memoria de los mendocinos por su protagonismo público a comienzos de la década pasada. El artista plástico Norberto Filippo (63) se mudó hace tres meses a su Quilmes natal. Y en su agenda sigue ocupando un lugar protagónico ese proyecto con el que hace tanto viene amagando y que ya directamente lo desvela: la restauración de la emblemática Cuyanita, el barco ícono del Lago del Parque San Martín a principios del siglo XX. “Ya me mandaron el motor y la cúpula, los tengo en El Tigre. Me queda traer el casco, que dejé en el penal de Mendoza. La voy a terminar acá. Me la puedo traer sin problemas, porque no tiene dueño. Era de un X que nunca la reclamó, se prendió fuego y yo la encontré tirada. Entonces, como la empecé a restaurar, yo soy el dueño; legalmente me pertenece a mí”, aclara sin titubear; y sin preocuparse por lo que pueda llegar a decirse.

Norberto Filippo

Luego de obsequiarle a la actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner un cuadro de Néstor Kirchner pintado por él mismo en marzo del 2011 (por aquel entonces, Fernández era presidenta), la vida de Filippo se convirtió en una vidriera pública. Sus ideas artísticas comenzaron a propagarse -logró ejecutar algunas-, fue designado como director de Zoológico de Mendoza (cargo por el que pasó, no sin cosechar incontables críticas) y hasta fue el ideólogo de una iniciativa sin precedentes: vaciar el lago del Parque.

“Había empezado a hacer cosas ad honorem en el Parque; en el Rosedal y tenía algunos proyectos con el Laberinto, solo de metido. A eso se sumó que ya estaba con La Cuyanita; y fui quien empezó a joder a (el ex Secretario de Ambiente) Marcos Zandomeni para que vaciaran el Lago del Parque. ¡Yo quería arreglar el muelle para La Cuyanita!”, rememora.

El casco de La Cuyanita se encuentra en la cárcel de Boulogne Sur Mer; y Filippo espera poder trasladarla a Buenos Aires para terminar de una vez por todas con la restauración. Foto: Archivo Los Andes.

Sin renegar en absoluto de su peronismo, Filippo -quien no deja de mantener ocupada su cabeza con proyectos artísticos y solidarios- diferencia el peronismo mendocino (del que fue parte como funcionario) del resto. “(El ex gobernador) Paco Pérez me mandó al Zoológico, que era algo muy candente; medio que me mandaron ahí para prenderme fuego. Pero me importa poco, porque yo soy un artista todo terreno. En Mendoza, cuando el peronismo se la ve jodida, te sueltan la mano. Esa es la diferencia entre el peronismo en Mendoza y en el resto del país. Yo la piloteé muy bien como director, hacía cosas”, recuerda desde su casa en Quilmes. “Nadie puede decir que yo del Zoológico me llevé un tornillo. Me encargué de los animales, me puse el Zoo al hombro, trabajando de lunes a lunes. Cuando hacían huelga los trabajadores, yo les pedía que no rompan nada; pero siempre estuve del lado de los laburantes”, agrega Filippo.

Y con tono intrigante, confiesa que -entre tantos de sus proyectos- está en plena producción de un libro sobre el zoológico de Mendoza. “Prisioneros. Toda la verdad sobre el Zoológico de Mendoza” es el título de la obra, de la que ya tiene la portada, algunos capítulos en proceso y que -adelanta- “va a ser una bomba”.

"Va a ser una bomba" resume Filippo sobre el libro en el que está trabajando sobre el Zoo de Mendoza. Foto: Gentileza.

“Cuando escuchaba que la gente me trataba de loco o se llenaba la boca hablando mal de mí, no podía hacer mucho. Es parte de mi personalidad. Yo hacía cosas a conciencia, y mi oficina del Zoológico nunca la usé. Atendía en la parte de la hostería, había puesto tres escritorios en línea; y todo era vidriado, por lo que se veía que estaba trabajando. Mientras estuve ahí, aproveché la buena onda con la gente de Vialidad para empezar a recuperar el sendero alto. Un día saqué el aire acondicionado de mi oficina y se lo puse al Oso Arturo para que no sufriera tanto (NdA: el último oso polar que permaneció en el Zoo mendocino); y me banqué las puteadas de todos los que trabajaban ahí. ¿Acaso eso nadie vio eso que hice?”, agrega.

Recordado

Su paso por el Zoo Mendocino, la idea de vaciar el lago del Parque y el proyecto de recuperar La Cuyanita no fueron los únicos proyectos que marcaron la exposición pública de Filippo. A ellos se agregaron también esos bloques de hormigón armado, con cápsulas herméticas para depositar pilas en desuso en su interior; o las dos gigantografías de las siluetas de Néstor Kirchner y de Raúl Alfonsín en el espacio verde contiguo al Puente de Hierro de Guaymallén (que se verían desde arriba). Incluso, había proyectado una obra similar con el contorno de las Malvinas Argentinas en el predio del aeropuerto, aunque no pudo concretar estas ideas. Y hasta dejó uno de sus bloques de hormigón con una obra en homenaje a Quino y Mafalda en el Parque San Martín.

Una de las tantas pruebas acuáticas de los cubos ecológicos de Filippo en el Lago del Parque. Foto: Archivo Los Andes.

También será difícil de olvidar aquella tarde en que, con el parque lleno de gente y con el lago vacío (mucha de la gente hasta se había acostumbrado a caminar por el interior del estanque); Filippo levantó un auto viejo con una grúa para dejarlo caer sobre uno de sus mentados bloques. “Lo hice para probar la resistencia que tenían; la idea era que allí se depositaran pilas en desuso”, recuerda hoy, a casi 7 años de aquella tarde.

La vida del diseñador industrial y artista plástico bonaerense, quien ha vivido en Mendoza más de la mitad de su vida, hizo un “click” el sábado 5 de marzo de 2011. Esa mañana, durante el tradicional desayuno de la COVIAR (en el contexto de la Fiesta de la Vendimia), la entonces presidenta Fernández de Kirchner -con la voz entrecortada y un nudo en la garganta- cerró su discurso con la frase que le permitiría a Filippo el ingreso al mundo de la exposición pública. “Nunca nadie había captado la profundidad en una pintura como esa. Me la voy a llevar al lado de él, allá a Santa Cruz. Les puedo asegurar que me han hecho muchos regalos, pero Mendoza no me va a poder hacer un regalo más lindo que el que me hizo con esa pintura. Es él, con su profundidad, con su amor. Muchas gracias, Mendoza. Nunca un mejor regalo”, resumió la actual vice, emocionada.

Del cuadro del que hablaba la mandataria era un retrato que había pintado Norberto Filippo, donde se veía la cara del ex presidente Néstor Kirchner. Lo había hecho con una innovadora técnica en la que combinaba pintura con vino.

El artista y la obra que lo lanzó a la fama: el cuadro del ex presidente Néstor Kirchner que le regaló a Cristina Fernández en 2011; y que emocionó a la ex presidenta. Foto: Gentileza.

“El cuadro de Néstor está en su mausoleo, en el Sur. Fue una emoción muy grande poder habérselo regalado a Cristina. Muchas veces, el artista -mientras busca su identidad artística- hace experimentos; como pueden ser pintar con vino o con petróleo. De repente, un día se me ocurrió decirle a (el ex intendente de Guaymallén) Alejandro Abraham que quería pintar el cuadro para regalárselo a Cristina, y necesitaba hacerlo por medio de él. Y aunque Abraham no me puso muchas fichas, yo me puse a pintarlo igual”, cuenta Norberto. Y recuerda, entre risas, que el mismo Alejandro Abraham que no le había puesto muchas expectativas a la idea cuando se la contó; luego fue el primero en fotografiarse con CFK y la obra. “Logré emocionar a una mujer dura como es Cristina. No fue una pavada”, continúa.

Ese momento, aquella mañana vendimial fue el trampolín para Filippo. De hecho, en junio del 2012 -poco más de un año después de aquella mañana que cambaría su vida- la ex presidenta y Filippo entregaron 14 cuadros a los presidentes de América Latina que visitaron Mendoza con motivo de la Cumbre del Mercosur. Eran los retratos de todos los mandatarios, elaborados por el artista con la misma técnica con que había pintado el de Kirchner.

Fiippo, con los retratos de los ex presidentes Latinoamericanos en 2012. Foto: Archivo Los Andes.

“Cuando se hizo la cumbre del Mercosur, Cristina quiso que pintara los retratos de los presidentes. Me invitaron a almorzar con todos ellos y los cuadros estaban ahí, expuestos. En un momento ella dijo: ‘Bajemos a venderlo a Filippo al mundo’; entonces bajó con los cuadros y fue entregándolos uno por uno a los presidentes, delante de toda la prensa”, rememora con nostalgia.

La Cuyanita, una obsesión

El histórico barco que surcó las aguas del Lago del Parque por última vez en 1979 es algo que le ha quitado el sueño a Filippo durante los últimos 8 años. Desde aquel momento en que -como él mismo recuerda- encontró su esqueleto abandonado y acumulado junto a un montón de chatarra en un depósito de la Administración de Parques; su misión es recuperarla. Y que vuelva a navegar.

Los trabajos de recuperación los inició en Mendoza -primero en los talleres de Servicios Públicos de la Municipalidad de Guaymallén, y luego en la cárcel de Boulogne Sur Mer-; y ahora los ha trasladado a Buenos Aires. Si hasta aprovecha la nota para intentar conseguir que le den una mano con el traslado del casco; la única parte de la embarcación que ha quedado en Mendoza y que le resta llevarse para terminarla y probarla en las aguas de Tigre.

La Cuyanita cobró vida después de que la agarré. ‘Actuó’ en una película –'Vino para robar'- y fue transformada en un carro para Vendimia. Estuvo paseando, exhibida. Y ahora se va a venir a Buenos Aires, y yo la voy a llevar de vuelta a Mendoza cuando esté”, cuenta Filippo.

Norberto Filippo se llevó a Buenos Aires varios de los proyectos que impulsó -o intentó impulsar- en Mendoza. Foto: Archivo Los Andes.

El viaje a Buenos Aires no estaba en sus planes. Pero la enfermedad de su mamá y una urgente operación a la que debía someterse su hermano, Carlos, lo obligaron a redireccionar sus planes hace tres meses. Filippo llegó justo a Quilmes para disfrutar y acompañar a su mamá en sus últimos tres días de vida; y para estar ahora con su hermano, quien salió “excelente” de la operación.

“Un día mi hermano estaba en la habitación, ya recuperado, y me dijo que le pinte algo en el techo de hospital Fiorito. Entonces se me ocurrió hacer arte en los hospitales; una de las ideas en las que estoy trabajando ahora y muy avanzada; ya me he juntado con la intendenta de Quilmes y me voy a juntar con el de Avellaneda. El arte en los hospitales acelera el proceso de recuperación, por ahí pasa la cosa”, cuenta sobre una de las tantas iniciativas a las que está abocado.

Su actualidad

Muchas de las ideas artísticas que Filippo ya intentó desplegar en Mendoza -aunque sin mucho éxito o acompañamiento- las ha llevado a Buenos Aires. “Con lo de los bloques de hormigón para monumentos, han quedado fascinados; lo voy a hacer acá. Además, voy a pintar unos cuadros con dos helicópteros de la Fuerza Aérea, y han quedado apasionados con la idea del mural en homenaje a los caídos en Malvinas, ¡va a tener 5 cuadras de largo!”, enumera entusiasmado sobre aquellos proyectos que intentó impulsar en Mendoza; y que ahora se llevó a su provincia natal.

Hasta antes de que se diera el brote de la pandemia, Filippo daba talleres y clases ad honorem en la penitenciaría; y la mayoría de sus “caprichos artísticos” son afrontados con los fondos que obtiene por medio de la venta de sus obras.

En sus años como director del Zoológico junto al por entonces secretario de Ambiente, Marcos Zandomeni. Foto: Archivo Los Andes.

Aquel viejo proyecto referido al zoológico virtual (que empezó a impulsar en el zoo mendocino) sigue en carpeta. E, incluso, sostiene una visión diferente sobre estos espacios. “Los zoológicos tienen que ser universidades para que podamos aprender de los animales. Hoy los zoológicos son mal vistos y estoy de acuerdo en que los animales no tienen que estar en allí. Pero estos espacios, el día de mañana, van a ser el Arca de Noe de los animales. Los animales en peligro de extinción van a terminar en reservas, que son zoo camuflados”, agrega.

Entre sus planes también se destaca la intención de regresar a Mendoza en el corto plazo. “Tengo grandes amigos en Mendoza. Y para contarlos, necesito los dedos de las dos manos y los de un pie”, concluye.