Como Guillermo Padín, Jorge Cremaschi y Dardo Roberto Mur, el ingeniero agrónomo Salvador José Micali, cuyo fallecimiento se produjo el miércoles pasado, fue uno de los máximos protectores del árbol en Mendoza.
Falleció Salvador José Micali, el ingeniero agrónomo que dedicó su vida a la docencia, la militancia ecologista y la preservación del patrimonio forestal de Mendoza, dejando un legado invaluable en la lucha contra el deterioro ambiental de la provincia.
Como Guillermo Padín, Jorge Cremaschi y Dardo Roberto Mur, el ingeniero agrónomo Salvador José Micali, cuyo fallecimiento se produjo el miércoles pasado, fue uno de los máximos protectores del árbol en Mendoza.
Su compromiso con esta misión se vio reflejado, en primer lugar, en la cátedra de Dasonomía de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, donde formó a generaciones de estudiantes en la necesidad de proteger al "aliado vegetal" como un bien natural indispensable.
Con el tiempo, sumó su participación a diversas organizaciones en las que militó con el mismo objetivo ecologista, ampliando siempre su mirada hacia el cuidado del agua.
Esmerado y a tiempo completo fue su trabajo en el Consejo Provincial de Defensa del Arbolado Público (CPDAP), organismo que durante años elaboró informes clave sobre las acciones necesarias para evitar el decaimiento de los árboles urbanos, esenciales para la salud en una provincia semidesértica. Su mano y su temple quedaron plasmados en el exhaustivo informe del CPDAP elaborado en 2017, en el cual se expresaba la preocupación —e incluso el desaliento— ante el tratamiento oficial de las arboledas callejeras y los espacios verdes. En esa labor de reclamo y advertencia constante, actuaba codo a codo con el ingeniero Sergio Carrieri y otros profesionales.
Micali militaba, entre otros aspectos, por la necesidad de dotar de un riego adecuado a los forestales y por evitar el hormigonado de las acequias. Asimismo, señalaba que en la provincia se debía reforestar con especies adecuadas al medio, evitando la incorporación de cualquier variedad, y remarcaba la importancia de capacitar debidamente al personal encargado del cuidado de los árboles.
Vecino a pocas cuadras de diario Los Andes, Micali solía presentarse en la redacción para pedir que un cronista lo acompañara a observar el estado o la situación crítica de los ejemplares de la plaza Independencia, del Parque General San Martín o de otros puntos de la ciudad. Esta práctica de control ciudadano tampoco le fue ajena en su momento al arquitecto Cremaschi.
Trabajó intensamente por el arbolado hasta muy cerca de su partida, alertando de forma permanente sobre los problemas que sufren los ejemplares de las zonas urbanas, tales como la falta de mantenimiento y de control. Ante este panorama, insistía en la urgencia de diseñar un plan de reforestación a corto, mediano y largo plazo.
Así como un espacio de la avenida San Martín, frente a la calle Godoy Cruz, lleva el nombre de otro benefactor del ambiente y la arquitectura como Daniel Ramos Correas, denominar "Salvador José Micali" a algún sector del Parque o a otro sitio del Gran Mendoza sería un acto de estricta justicia.