En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Coco, el mono carayá que en 2021 fue hallado en condiciones de extremo maltrato dentro de un placard en una mansión del barrio porteño Belgrano R. “Gracias, gracias por el infinito amor”, fue el mensaje con el que lo despidieron.
La noticia fue confirmada por la Fundación Zorba, el santuario donde vivía desde su rescate. El animal había sido víctima de un prolongado cautiverio que le dejó secuelas irreversibles.
El caso había conmocionado al país: Coco fue encontrado en una casa tras varias denuncias por ruidos molestos y fiestas clandestinas. Al allanar el lugar, además de drogas y alcohol, la Policía se topó con Coco encerrado sin luz ni ventilación. Estaba mal alimentado y muy dañado por el encierro.
Los efectivos nunca imaginaron que al abrir el armario encontrarían a un monito de color negro, sin dientes y con la mirada llena de miedo y desolación. Coco se encontraba aprisionado, sin ventilación ni luz y en un estado de extrema esclavitud.
El primate quedó bajo la custodia de la ONG "Pájaros Caídos".
El primate quedó bajo la custodia de la ONG "Pájaros Caídos".
Poco se sabía entonces de cómo había llegado a ese domicilio, pero sí se constató que vivía en una situación totalmente alejada de sus necesidades como animal silvestre. Había sido alimentado con productos ultraprocesados y mantenido en aislamiento.
En aquel entonces, el animal le costó adaptarse a la confianza en los humanos. Aun así, con mucho amor se ofreció a brindarle un hogar merecedor. Tras la decisión de un juez, organizaciones elegidas por la Justicia le demostraron a Coco “que no todas las personas son iguales ni causan ese daño en un animal”.
Desde su rescate, comenzó un largo proceso para mejorar su calidad de vida, en medio de trabas judiciales y situaciones burocráticas. Finalmente, fue trasladado a la Fundación Zorba, donde intentaron brindarle un entorno adecuado. Allí se confirmó su muerte.