No provocan dolor, no generan síntomas visibles en sus etapas iniciales y, sin embargo, avanzan de manera sigilosa dentro del organismo. La resistencia a la insulina y el síndrome metabólico se han transformado en verdaderos riesgos silenciosos de la salud cardiovascular.
En la mayoría de los casos, las personas conviven años con estos cuadros sin saberlo, hasta que un análisis de rutina los saca a la luz de manera casual.
En diálogo con Radio Aconcagua, durante la columna “Tu corazón al día”, la médica cardióloga y especialista en cardiometabolismo y diabetes, Anyelen Nasif Bernardi, advirtió sobre la urgencia de detectar estas alteraciones a tiempo para prevenir males mayores.
La "llave" descompuesta del organismo
Para graficar lo que ocurre a nivel metabólico, la especialista recurrió a una metáfora muy didáctica: "La insulina es como la llave que abre la puerta para que la glucemia ingrese a las casas y no esté aumentada en sangre, que es lo que genera la complejidad".
Detección simple: El síndrome metabólico puede identificarse con una cinta métrica para medir la cintura abdominal y otros factores.
Cuando los niveles de azúcar en sangre son elevados de forma constante, el mecanismo falla. "Es esta incapacidad que tiene el páncreas de manejar las glucemias. Entonces, lo hace a expensas de aumento de mucha insulina", detalló Nasif Bernardi. El resultado es un escenario peligroso donde conviven niveles altos de glucosa y de insulina en el torrente sanguíneo.
Esta situación no da señales previas de alerta. "No da síntomas. ¿Hasta cuándo no da síntomas? Cuando en algún momento me hago un análisis de rutina y aparece como de la nada, y el paciente dice: 'Pero es que yo me siento bien'. Bueno, si tenés factores de riesgo, te la tenés que dosar. Es como el colesterol alto. El colesterol alto no da síntomas", remarcó la médica. De no tratarse, la consecuencia directa es el desarrollo de diabetes tipo 2 y un aumento significativo del riesgo de sufrir infartos o muerte súbita.
La regla de la cinta métrica para el síndrome metabólico
El síndrome metabólico abarca una serie de alteraciones que multiplican el riesgo de patologías cardiovasculares. Para identificarlo, la doctora explicó que alcanza con observar tres factores concurrentes, empezando por una simple medición en casa con cinta métrica:
- Cintura abdominal aumentada: más de 88 cm en mujeres y más de 102 cm en hombres.
- Glucemia en ayunas elevada.
- Presión arterial alta o colesterol elevado.
"Tres de esos que acabo de nombrar ya tenés un síndrome metabólico, que es un riesgo también para diabetes, infarto y todo lo demás", puntualizó.
El "efecto de 48 horas" que ofrece la actividad física
Pese al peligro latente, la especialista enfatizó que la resistencia a la insulina es un cuadro "totalmente reversible". Si bien se puede recurrir a medicación según el caso, la piedra angular para neutralizarla es el ejercicio físico constante.
"Si uno hace actividad física, por más antecedentes genéticos que tenga, realmente facilita que la insulina trabaje mejor. Por más que seas diabético, tengas resistencia a la insulina, cuentes con un síndrome metabólico, si vos hacés actividad física, retrasás la enfermedad o la mejorás si ya la tenés", aseguró.
Reversibilidad y prevención: el ejercicio físico regular y una dieta saludable son claves para revertir la resistencia a la insulina.
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Al respecto, compartió un dato metabólico clave sobre por qué la recomendación habitual es ejercitarse de dos a tres veces por semana: "El paciente que hace actividad física queda con una mejoría de sus glucemias y del funcionamiento de la insulina al menos por 48 horas".
Para este objetivo, la indicación médica apunta a la actividad aeróbica vigorosa, como una caminata a ritmo ligero durante 30 a 40 minutos. "No hablo de una caminata paseando al perro, pero sí una caminata ligerita. Con eso les aseguro una mejoría de la glucemia", aconsejó. En tanto, para personas con afecciones en la columna, la natación se posiciona como una excelente alternativa aeróbica para complementar rutinas de fuerza como pilates.
El peso del estrés y la conducta frente al plato
El ritmo de vida diario y la carga horaria laboral juegan un rol determinante en la aparición de estos desequilibrios. "El estrés te va a elevar el cortisol. Si elevo el cortisol, tengo las catecolaminas a full y eso eleva la glucemia. El estrés influye, y por eso creo que tenemos tanto porcentaje de pacientes con resistencia a la insulina", evaluó Nasif Bernardi.
A su vez, remarcó que el ejercicio debe estar respaldado por elecciones conscientes en la mesa. "El último estudio de investigación habló de pacientes que hacían solo actividad física; tenían mejoría en todo su aspecto cardiovascular, pero si no se cuidaban con las comidas era como que no estaban haciendo actividad física", alertó.
A modo de cierre, la médica dejó un mensaje de incentivo para romper con las postergaciones: "Nunca es tarde para arrancar a cuidarse. No hay que esperar el día lunes, todos los días se pueden tener buenos hábitos. Me comí la tortita, no importa, la disfruté, esta tarde igual me voy a caminar; puedo ir compensando algunos hábitos".