A la hora de planear viajes, muchos mendocinos miran a La Serena (Cuarta Región de Chile) como destino clásico: malls, playas extensas y buena gastronomía.
Es una de las más elegidas por su cómoda ubicación, además de la práctica de surf y espacios recreativos en aguas cristalinas.
A la hora de planear viajes, muchos mendocinos miran a La Serena (Cuarta Región de Chile) como destino clásico: malls, playas extensas y buena gastronomía.
Pero a sólo 20 minutos de allí se esconde Totoralillo, un balneario que sorprende con arenas blancas y aguas turquesas, bautizado como el “Caribe chileno”. Es una opción ideal para cambiar de paisaje y aire, aunque hay que tener algunas cuestiones en cuenta.
Ubicada al sur de La Serena, en la región de Coquimbo, Totoralillo destaca por su geografía singular: una península que divide la playa en dos bahías de aguas cristalinas.
El contraste del Pacífico azul profundo con las formaciones rocosas convierte al lugar en un escenario perfecto para fotos de postal y momentos de calma.
El destino combina tranquilidad y deportes. Quienes buscan descanso encuentran playas amplias y un ambiente más sereno que la concurrida avenida del Mar.
Los aventureros, en cambio, tienen olas ideales para surf y bodyboard, además de opciones de snorkel y buceo en un mar rico en vida marina.
Hacia el sur, un pequeño roquerío permite avistar especies y marca la separación con el exclusivo balneario de Las Tacas.
Desde La Serena, el acceso es sencillo: tomar hacia el sur la Ruta 5 Panamericana, pasar Coquimbo y recorrer unos 20 kilómetros hasta desviarse por el enlace D350 y la avenida principal. El balneario dispone de estacionamiento pago y con vigilancia.
Totoralillo ofrece opciones de hospedaje en cabañas y casas de alquiler. Los precios arrancan en 80.000 o 90.000 pesos chilenos por noche (desde 84 dólares).
En Las Tacas, el complejo vecino de perfil más exclusivo, las tarifas se ubican entre 120.000 y 300.000 pesos chilenos, según la capacidad y los servicios.