1 de agosto de 2026 - 07:05

"La identidad no es estática": la clave de una especialista para acompañar la diversidad en los hijos

El primer impulso adulto suele ser el temor o la desorientación. Qué conductas erradicar y cuál es el error más común que termina alejando a los chicos.

En el terreno de la salud mental, el planteo sobre la identidad de género suele generar encendidos debates hacia afuera pero inquietudes hacia adentro. Cuando las preguntas o los cambios golpean la puerta del hogar, la teoría cede paso a la incertidumbre.

¿Qué hacer cuando los hijos empiezan a manifestar vivencias que interpelan las expectativas de los padres?

En radio Aconcagua, la licenciada en Psicología Florencia Chiófalo abordó este escenario que se repite de forma creciente en los consultorios de la provincia. Con firmeza técnica y sensibilidad clínica, la especialista comenzó por derribar un mito social arraigado: “La construcción de esa identidad de género de ninguna manera representa una patología”.

Chiófalo remarcó que organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los manuales diagnósticos DSM y CIE-10 abandonaron hace tiempo cualquier mirada patologizante sobre la orientación sexual y la identidad. Por el contrario, aclaró que el malestar psicológico que suelen atravesar las personas transgénero —quienes no se identifican con el sexo asignado al nacer— no surge de su propia vivencia interior, sino de la respuesta del entorno: “La mayoría del sufrimiento que atraviesan en la vida de las personas transgénero tienen que ver con una discriminación, aislamiento y hasta hostigamiento muchas veces que se realiza por parte de la comunidad que los rodea cisgénero”.

El duelo de las expectativas de los padres

La llegada de la adolescencia trae consigo transformaciones corporales, hormonales y anímicas que descolocan la dinámica familiar. A ese proceso natural se le suma el impacto que genera en padres y madres ver modificada la proyección que construyeron desde la gestación.

Identidad y diversidad de género: cómo acompañar a los hijos en un proceso que puede resultar desafiante.

Identidad y diversidad de género: cómo acompañar a los hijos en un proceso que puede resultar desafiante.

“Cuando mi hijo o mi hija nace, yo tengo una idea y una expectativa de ese hijo o hija, es absolutamente normal. Desde que sé que voy a tener un hijo o hija me hago ideas de cómo va a ser, inclusive hasta qué va a estudiar cuando sea grande (...). Cuando esto comienza a cambiar, en un proceso que es exploratorio (...) es muy importante no apresurarse”, advirtió la psicóloga.

En ese sentido, la profesional enfatizó que la identidad no es un fenómeno rígido: “Los niños y niñas saben lo que quieren, pero eso no quiere decir que sea un proceso estático, es algo exploratorio que va cambiando”.

Qué no hacer en el hogar cuando los hijos plantean cuestiones de identidad de género

Ante la falta de un manual de instrucciones frente a lo imprevisto, la tentación de juzgar o minimizar suele aparecer como una primera barrera defensiva. Para Chiófalo, saber cómo reaccionar implica, antes que nada, identificar las conductas nocivas.

No confundir la expresión con la identidad: explicó que a menudo, actividades como jugar con muñecas, maquillarse o usar determinada ropa generan alarmas infundadas en los adultos. “Los juegos, la vestimenta, los colores no tienen género, no tienen nada que ver con la identidad de género y son muy variables”, aclaró.

Evitar la invalidación: frases hechas como “ya se te va a pasar” o “esto lo viste en TikTok” obturan el diálogo. “La respuesta menos indicada es invalidar lo que está sintiendo o percibiendo la otra persona porque genera un efecto contraproducente”, sostuvo, señalando que la falta de apoyo familiar es el principal desencadenante de cuadros de ansiedad, depresión o aislamiento.

Erradicar posturas punitivas o morales: imponer reglas rígidas sobre qué pueden o no hacer los varones y las nenas solo genera culpa e inseguridad. “Cuando se trata de forzar (...) el proceso de percepción va a seguir por dentro pero no se va a manifestar por fuera. Y eso, por supuesto que genera muchísimo malestar psicológico”, alertó sobre un camino que puede terminar con la fractura del vínculo familiar cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad.

Asumir la duda y buscar acompañamiento profesional

Frente al desconcierto, la licenciada invitó a los referentes afectivos a quitarse la presión de tener todas las respuestas de inmediato y a perder el miedo a decir "no sé".

“Es una obligación de los referentes afectivos informarse, pero no informarse como Google. Es muy importante estar informado con una fuente científica”, remarcó Chiófalo, instando a buscar acompañamiento profesional para guiar el proceso sin intentar “modificar o torcer lo que esté sintiendo la persona”.

Finalmente, la especialista dejó un mensaje de calma para las familias mendocinas, recordando que el afecto debe ser el eje rector de cualquier transición: “Mientras yo le brinde a mi hijo, mi hija, una experiencia en la que puede confiar en mí, de que pase lo que pase yo voy a estar acá para contenerlo y para apoyarlo y para acompañarlo en su proceso de conocimiento, todo lo demás va a salir bien”.

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