domingo 25 de octubre de 2020

Sebastián junto a su novia, a quien conoció en medio de la pandemia. - Gentileza Clarín
Sociedad

La historia del joven de 24 años que tiene un agresivo cáncer en la cara y encontró el amor en medio de la pandemia

A Sebastián D’Amico fue diagnosticado a los 18 años de la enfermedad que le provocó una severa inflamación en el rostro que ha ido creciendo paulatinamente.

Sebastián junto a su novia, a quien conoció en medio de la pandemia. - Gentileza Clarín

Hace seis años, la vida Sebastián D’Amico cambió para siempre. Su realidad era como la de cualquier otro adolescente de 18 años: a punto de salir del colegio, disfrutaba de salidas con amigos, jugaba al fútbol y pensaba en seguir estudiando periodismo y locución. Pero un día comenzó a sentir una molestia en la mejilla, una pelotita pelotita ubicada en la pared bucal derecha, que cambió todo para siempre.

Consultó al médico y le diagnosticaron un raro cáncer en la cara que solo afecta al 0,5% de los pacientes con este tipo de enfermedad. La situación provocó una inflamación severa en su rostro, la que fue creciendo paulatinamente desde que fue diagnosticado durante estos seis años.

A pesar de las consultas a los especialistas, exámenes y estudios nada pudo detener el crecimiento. “En diciembre de 2014 tenía una pelota gigante y fue cuando recién me hicieron una biopsia cuyo resultado estuvo un viernes de enero”, contó en diálogo con Clarín. El diagnóstico fue “un cáncer maligno”.

“Era como un si un taladro te perforara la sien, me quería arrancar la cabeza”, ejemplificó para que la gente entienda su dolor. “Le ponía toda la energía, me rapaba para darme fuerzas cada vez que empezaba una nueva etapa y me repetía ‘esto es un resfrío, no me va a voltear’. Igual estaba molido, no daba más, a veces el dolor aflojaba un poco y el bulto remitía, pero después volvía a crecer todavía más grande”, dijo.

Así lucía Sebastián en 2014, antes de la enfermedad. - Gentileza Clarín

Pero ninguno de sus esfuerzos ni el de los médicos daba sus frutos y para colmo le tocaba enfrentar los prejuicios de los demás. “Me aislaba, me encerraba en mi pieza, una vez no salí de mi casa durante cinco meses, tenía una tremenda angustia que derivó en ataque de pánico... Tuve muchos bajones, pero ése fue el más duro, imaginate verte así. Encima la gente que habla de más sin saber, sufrí todo tipo de prejuicios”, recordó.

“Yo quería tener una vida un poco más normal y a veces no le daba bola a los médicos, que te piden y te piden más esfuerzo de la cuenta. Empecé a salir con mis amigos, me iba a jugar al fútbol, sí, me cuidaba eh, pero terminaba los partiditos agotado y feliz. Entendía que la felicidad estaba ahí, en estar con los pibes, en ir a ver a mi River amado”, siguió.

De a poco Sebastián se animó a convivir con esa delicada situación, pero con el mejor ánimo. Comenzó a filmarse en las redes, a contar su historia, a pedir ayuda. Y hoy tiene más de 50 mil seguidores.

En el medio pasaron dos operaciones muy complicadas en 2017 y 2018: “Pero en ambos casos tuvo una nueva reincidencia y el tumor reapareció. Me volví a hacer una resonancia y el bulto, ahora, estaba debajo del oído, lo que la situación se complicaba más. A todo esto yo no tenía obra social por cual los tiempos se extendían meses, lo que me jugaba en contra”.

En 2019 pensó que finalmente llegaría su oportunidad: “Viajé desde Moreno a Nuñez y yo estaba muy mentalizado, me decía que la tercera sería la vencida y volvería a tener una vida como la de cualquier pibe... Llego al hospital y los cirujanos me dicen: ‘No te vamos a operar, tu situación es muy delicada y están comprometidos tu cuello y tu cabeza’. El jefe de cirugía plástica del Pirovano me dijo eso y me cerró la puerta en la cara. Quedé en Pampa y la vía”, recordó.

Y cuando todo parecía no tener un buen final para él, las redes sociales hicieron su magia y uno de sus videos de Instagram llegó a oídos del doctor Eduardo Sosa, cirujano argentino que en se encontraba en Italia. “Hicimos un vivo en las redes sociales y me dijo que no me hiciera problema por el dinero. Él fue el intermediario para derivarme a un equipo de especialistas del Hospital Santojanni, que confirmó la realización de la operación”.

Pero esa no son las únicas buenas noticias, a mediados de agosto estaría lista la prótesis y entre el 20 y el 25 de ese mes Sebastián será operado en el Santojanni. “La obra social IOMA, que ahora tengo por mi trabajo -en el municipio de Moreno- acaba de autorizar la orden para hacerse cargo de la prótesis que tendrán que colocarme en la operación. Y cuando menos lo esperaba irrumpió el amor de mi vida”, contó.

Así luce hoy el joven - Gentileza Clarín

La llegada del amor

Y en medio de la pandemia y tantas buenas noticias sobre su tratamiento, el joven también encontró el amor. “Te desearía todas las fuerzas pero las tenés todas. Sos un bombón”, fue el mensaje que una madrugada de abril Natalia Belmonte (26) le dejó en las redes. “¿Bombón? ¿De verdad lo decís?”, fue su incrédula respuesta.

Así empezó un intenso intercambio que concluyó en la primera cita y un flechazo inmediato. Él bajo del auto de su mamá, me miró, sonrió y yo fui y lo abracé... Un abrazo que fue eterno en plena calle”, relató a propia Natalia.

Sebastián conoció a su novia a través de las redes sociales. - Gentileza Clarín

“La primera vez que vi sus fotos y videos sentí curiosidad y miedo a la vez. Empecé a ver y leer todo lo que decía y me sorprendió cómo se tomaba la vida, con humor negro y una fortaleza admirable, hasta se burlaba de su enfermedad. Y me propuse conocerlo, ayudarlo en lo que pudiera, y cuando lo vi por primera vez creo que no nos separamos más. Le dije que se quedara en mi casa y hoy hace dos meses que convivimos”, confesó ella.

Para él, la llegada de Natalia ha sido fundamental en su mejoría: “Es una locura hermosa, un cuento de hadas del que no me quiero bajar”, cerró.