La escuela Joaquín Lavado recibió una molienda de la mano de la Ciudad y la Fundación Priar

La gestión de su traslado se realizó en conjunto, tras el triunfo de la institución en los Premios Inclusión 2021. Gran logro para el colegio.

La escuela Joaquín Salvador Lavado de Ciudad recibió una molienda luego de ganar el primer premio con su proyecto de ladrillos ecológicos en los Premios Inclusión 2021. La misma fue trasladada desde Buenos Aires a la escuela por la Ciudad y la Fundación Priar del Banco Galicia.

Con motivo de este logro, visitó el colegio el intendente, Ulpiano Suarez, acompañado por la directora de Educación, Elvira Stone; miembros del equipo del mandatario e integrantes de la Fundación. Además, estuvieron presentes estudiantes de 4º año de la secundaria y sus docentes, quienes mostraron cómo funciona el aparato.

De acuerdo a una de las profesoras, “este es un avance importantísimo, porque el proyecto existía desde 2019 pero se desarrollaba con ayuda de la escuela Álvarez Condarco, la cual nos prestaba su máquina. Ahora vamos a poder hacerlo acá”. Además, según los estudiantes, “el objetivo es hacer ladrillos de plástico y poder venderlos para recaudar fondos para nuestra cooperativa, Reciclaje salvador”: “Con el dinero pagamos nuestra cena de egresados, buzos y distintas necesidades que se van presentando”, comentaron.

La meta más grande, según contaron las docentes al intendente, es “que todos tengan una casa”: “La mayoría de nuestros alumnos y de los padres de los alumnos son albañiles. Con el fomento de nuestros alumnos sobre el cuidado del medio ambiente y la capacitación que brindamos desde la escuela, ese objetivo es más viable”.

Características

De acuerdo a los estudiantes, la molienda recibida por la escuela permite obtener plástico molido, el cual cumple la función del ripio en el ladrillo tradicional. Luego, ese material es trasladado a un molde de madera y pegado con cemento, arena y aglutinante.

“El producto final es mucho más liviano (pesa alrededor de 2 kg, un kilo menos que el tradicional); facilita el trabajo de los albañiles; es más duradero a fuertes temperaturas; es un excelente aislante térmico; no es inflamable; cuida al medio ambiente y tiene una duración de 600 años (el tradicional solo dura 200)”, señalaron los alumnos.

A partir de ahora, participarán del proyecto alumnos de 1º hasta 5º año de la secundaria y la comunidad.

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