domingo 27 de septiembre de 2020

Patricia Pérez, familiar de Milena, en la puerta de la clínica tras conocer la noticia del fallecimiento. Mariana Villa / Los Andes
Sociedad

La dramática historia de una mujer mendocina que fue notificada como fallecida a su familia dos veces en dos días

Milena Cataldo falleció, según la clínica Santa María, el viernes 12 pero la familia asegura que ese día seguía con vida. Tras el mal momento, les indicaron que iba a tener una recuperación larga. Sin embargo el sábado 13, lamentablemente, la mujer falleció.

Patricia Pérez, familiar de Milena, en la puerta de la clínica tras conocer la noticia del fallecimiento. Mariana Villa / Los Andes

La voz de Patricia Pérez transmite dolor. No es para menos ya que según cuenta, a su tía, Milena Cataldo (43) la dieron por muerta dos veces, una falsa alarma y una que lamentablemente fue real, en la clínica donde estaba internada. “El primer deceso” ocurrió el viernes por la tarde mientras que el fallecimiento real se produjo el sábado a la tarde en la clínica Santa María. El motivo de la muerte es, presuntamente, por coronavirus aunque la familia aun no tiene en claro la explicación de lo que ocurrió ya que según ellos nunca se los informaron.

Lo curioso es que entre una “muerte” y otra, Patricia pudo ver a su tía conectada a las máquinas respiratorias, observó cómo sus pulmones continuaban funcionando y hasta tuvo la esperanza que le dio un médico, quien le dijo que luego de siete días comenzaría a recuperarse.

Paralelamente, Javier Parmucci, el director administrativo de la clínica declaró a Los Andes que la mujer murió el 12 de septiembre, es decir el sábado. “El 11 se les avisó a los familiares que era Covid positivo y que el pronostico era malo, que la podían pasar a ver. Es imposible que se le haya comunicado el fallecimiento antes. No ocurrió en ningún momento”, estimó el director administrativo.

Milena (43) estaba internada y notificaron a su familia que había muerto pero estaba viva, sin embargo volvieron a notificar su muerte dos días después. Gentileza

Parmucci además pidió que en caso de que algún familiar de una víctima tenga dudas, acudan al hospital. “No tenemos nada que ocultar. Si se tiene alguna consulta, médicos, terapistas o directivos les vamos a dar una explicación. Nosotros atendemos 1200 pacientes por mes y hay mucha gente agradecida, les damos soluciones. Entendemos el dolor de los familiares y sabemos que es difícil conformar a todo el mundo. Hemos hecho todo lo posible”, destacó Parmucci.

De esta manera, nuevamente se repite una historia en el mismo lugar en donde hace pocos días se conoció erroneamente que María Dora Garro (71) había fallecido y que hasta sus familiares enterraron a alguien a quien todavía no se identifica.

Los hechos

El martes a la mañana Milena, que tenia síndrome de down, comenzó con algunos síntomas y fue a buscarla la ambulancia. Por problemas de movilidad se hizo necesario su traslado por este medio. Según advirtieron los enfermeros del vehículo, la mujer ya tenía un pulmón complicado.

Así es como llegó a la mencionada clínica donde tuvo que esperar una hora afuera del establecimiento, hasta que le encontraran habitación y otras tres horas, sin oxígeno, en una de las carpas instaladas por el nosocomio. “La internaron en un consultorio sin baño, solo tenía una chata para hacer sus necesidades y nos dieron pañales. Pero mi tía nunca los necesitó antes”, dijo Patricia.

A la familia les habían dicho que posiblemente se trataba de Covid-19 pero recién el hisopado se lo realizaron el miércoles. “Ese día le pusieron oxígeno, aunque de manera intermitente porque cuando se le acababa se tardaban en ponerle un tanque nuevo. A la noche ya estaba cada vez peor y lo único que teníamos era un ‘paf’ para ponerle si le hacía falta. A todo esto, el lugar estaba todo sucio, lleno de batas usadas de los médicos, todo rebalsado”, detalló Patricia.

El jueves a las 1.30 de la madrugada se llevaron a Milena a sala de Terapia Intensiva por su condición, cada vez más complicada y porque una enfermera notó que hacía un ruido “ronco” al respirar. “Un hombre de seguridad de la clínica fue el que le llevó oxígeno a mi tia, porque no había médicos”, señaló Patricia. Ese mismo día, pasado el mediodía le informaron a la familia de Milena que había entrado en estado crítico y que tenía órganos comprometidos. Según cuenta Patricia, el médico que estaba atendiendo se enteró en ese momento del estado de su tía.

“A las 8.58 del viernes me avisaron que había fallecido pero a las 12, cuando ya estaban todos avisados, logro comunicarme de nuevo y me dijeron que no estaba muerta, que era un milagro. Que cuando le iban a sacar todas las mangueras estaba respirando”, relató Patricia quien agregó que a las 16 la dejarían ingresar a la clínica para acompañar a su familiar. Al ingresar al lugar, pudo constatar que respiraba sin dificultad y que estaba estable. “Le miraba la panza y veía como se movía. Se la veía bien”, agregó.

El sábado a las 9 de la mañana pudo comunicarse con el doctor que le informó que su tía no había fallecido y es quien le comunicó que iba a tener un proceso de recuperación largo. “Me dijeron que tenía neumonía viral, pero no coronavirus. Nunca tuvimos el resultado del hisopado. El médico además me dijo que en una semana íbamos a ver los resultados de su recuperación. Estábamos todos muy felices”, remarcó.

A las 15 todo cambió. Desde la clínica se comunicaron con Patricia y le advirtieron que fuera al lugar con el DNI de la paciente preparada para recibir una mala noticia. “A las 16.30 logré entrar y me dijeron que había fallecido hacía 15 minutos. Yo pedí verla, recordando la historia de la abuela que supuestamente había muerto. Ellos me dijeron que en el lugar había tres muertos más y un paciente vivo y que no lo querían asustar. Yo igual ingresé y vi que, efectivamente, habían apagado las máquinas”, describió la mujer.

Actualmente, según dijo Patricia, la familia se encuentra conmocionada por lo ocurrido y sorprendida, ya que Milena era una persona sana que nunca necesitó remedios. “Si tenía algún resfriado tomaba aspirinas y se mejoraba. Nunca necesitó medicamentos, era una persona sana”, terminó Patricia.