23 de mayo de 2025 - 09:07

La chinche del arce no se ve pero está: regresará multiplicada en primavera y aún no saben cómo controlar la plaga

El insecto invasor se refugia debajo de la corteza de los árboles. “Las hembras ponen entre 200 y 250 huevos cada una y en 96 horas esos huevos eclosionan", advierte Pablo Casagrande, de la Municipalidad de General San Martín.

Parece que hay menos, incluso que ya no están. Pero solo han escapado del frío y se preparan para una nueva invasión cuando se acerque la primavera. Los bichos están ahí todavía, y esta no es una sinopsis de "El Eternauta". Apenas es un informe sobre el estado actual de la Boisea trivittata, más conocida como la chinche del arce, ese bichito rojo y negro, prolífico y que parece no tener depredadores que sujeten su población.

Con temperaturas bajas, inferior a 15 grados, las chinches buscan refugio debajo de la corteza de los mismos árboles, debajo de los aleros de la casa, en las rajaduras de las paredes, debajo de la hojarasca. Entonces no se ven. Pero en agosto, cuando ya superemos los 15 grados, van a volver a salir y rápidamente, en menos de 15 días, vamos a volver a ver las colonias”, advierte Pablo Casagrande, de la Municipalidad de General San Martín.

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Chinche del arce: aunque está menos activa en el Este, esperan que se reproduzca con la llegada del calor. Foto: Archivo

Chinche del arce: aunque está menos activa en el Este, esperan que se reproduzca con la llegada del calor. Foto: Archivo

Claro, el tono que utiliza el funcionario no es calmo y, lejos de generar alarma, sostiene varias veces durante la charla que estos bichos invasores “son absolutamente inocuos”. Es decir que no pican, no muerden ni les hacen daño exagerados a las plantas. Eso sí, se reproducen con fervor.

“Las hembras ponen entre 200 y 250 huevos cada una y en 96 horas esos huevos eclosionan. Se multiplican muy rápido, a razón de dos generaciones mensuales”, dice Casagrande.

Muchos bichos

Durante el verano en San Martín y el Este mendocino, igual que en gran parte de la provincia, la chinche teñía de rojo los troncos de los arces y parecía que la corteza se movía de tantos insectos que había. “Es que el pleno verano la capacidad multiplicación es muy elevada y no hay producto químico capaz de controlar huevos y ninfas, solo podemos hacer un control en la población adulta”, confesó el experto en arbolado público.

Además, acotó que durante esos meses “recibimos un montón de reclamos de los vecinos, principalmente de los barrios más añoso como el Córdoba y el Jardín, donde hay mayor cantidad de acer negundo (el nombre de la especie del árbol) que es el hospedero primario de esta plaga”.

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En el Este de Mendoza la plaga de la chinche del arce parece menos activa en otoño pero solo espera el calor de la primavera. (Enrique Pfaab - Los Andes)

En el Este de Mendoza la plaga de la chinche del arce parece menos activa en otoño pero solo espera el calor de la primavera. (Enrique Pfaab - Los Andes)

Que no entren

Todos los expertos insisten en que esta chinche es inocua, es decir que no pica ni tiene veneno, pero es cierto que estos bichos pueden ser muy molestos.

“Es muy posible que, buscando refugio del frío, intenten meterse dentro de las casas”, advirtió Pablo Casagrande, y sugirió “tapar ranuras, hendijas y todo sitio por donde puedan ingresar” para evitar esas visitas.

"Echale flit"

Todavía no hay un método para combatir a la porfiada chinche. El funcionario de San Martín cuenta lo que cuentan todos los que se interesan por esta invasión: apenas se puede contener un poco a la población adulta.

“Hemos hecho una prueba con permetrina (un insecticida de amplio espectro) normalmente de uso doméstico. En dosis baja, frena un poco la plaga, pero a los 15 días el problema regresa, porque no hemos encontrado la forma de atacar los huevos y las larvas”.

Para colmo, no se han detectado depredadores naturales de la Boisea trivittata.

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Chinche del arce. Foto: Freepik.es

Chinche del arce. Foto: Freepik.es

Desde Chile

La chinche del arce ingresó desde Chile en alguna carga y al país trasandino había ingresado en algún avión desde el norte de Estados Unidos. En 2020 se detectaron las primeras colonias en la zona de Pudahuel, zona donde está ubicado el aeropuerto internacional de Santiago. A Mendoza llegó en 2023 o al menos ese fue el momento en donde se detectaron las primeras colonias aquí.

La chinche no es el primer insecto invasor ni mucho menos.

Hacia fines de los '70, comienzos de los '80, llegó a territorio argentino, procedente también de Chile, la "tijereta", un insecto parecido a una cucaracha chiquita.

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Tijereta, la plaga que ingresó al país en cargamentos de madera. Foto: Archivo

Tijereta, la plaga que ingresó al país en cargamentos de madera. Foto: Archivo

Estos bichos prefirieron zonas más frías, más abajo del Río Colorado e ingresaron entre los cargamentos de madera que cruzaba hacia Argentina.

Lo llamativo es que, detrás de la tijereta, apareció un depredador: la chaqueta amarilla, una especie de avispa carnicera. Pero fue peor el depredador que su víctima, porque la chaqueta amarilla comenzó a atacar al ganado con heridas, a campamentistas que salían a hacer asado a orillas de algún arroyo y a cualquier cosa que tuviera algún hilo de sangre.

Esas plagas no abandonaron nunca el territorio. Siguen allí y solo se han encontrado métodos para mantenerlas controladas.

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