En Mendoza a diario se tejen historias que mezclan el pasado con el presente. Tal es el caso de la plaza Juan Francisco Cobo, que en sus cimientos esconde memorias y restos arqueológicos.
En la plaza Juan Francisco Cobo, de la Cuarta Sección, encontraron antiguos cimientos, canales y restos arqueológicos que dejaron huella. Fueron descubiertos al iniciar obras de optimización hídrica.
En Mendoza a diario se tejen historias que mezclan el pasado con el presente. Tal es el caso de la plaza Juan Francisco Cobo, que en sus cimientos esconde memorias y restos arqueológicos.
En la Cuarta Sección se encuentra la plaza Cobo, ubicada sobre el núcleo fundacional. Está enmarcada por las calles Santiago del Estero, José F. Moreno, Montecaseros y Jujuy. Allí se iniciaron obras de optimización de los recursos hídricos y puesta en valor del espacio verde. La buena noticia es que en el proceso se descubrieron restos arqueológicos que cambiaron el panorama.
Antes del terremoto de 1861, el corazón de la ciudad se organizaba alrededor de la actual Área Fundacional y la plaza Pedro del Castillo. Los planos históricos ubican al Cuartel de Tropas de Mendoza en donde hoy se encuentra la plaza.
“A través del análisis documental y cartográfico de lo que era la ciudad, en los primeros planos disponibles se observa que es en un ámbito marginal, limitando justo al norte y en las cercanías de lo que era la Capilla del Buen Viaje, que pertenecía a los jesuitas. Este predio hacia 1856 ya empieza a figurar en la cartografía como espacio militar”, explica Horacio Chiavazza, director del Patrimonio de Mendoza.
El trabajo arqueológico lo realiza la Municipalidad de Mendoza, a través del Centro de Investigaciones Ruinas de San Francisco, y en conjunto con estudiantes de la carrera de Arqueología de la UNCuyo. Los procesos que desarrollan son de acompañamiento y rescate.
“Estos han implicado rescatar durmientes del tranvía, empedrados de algunas calles y sobre todo excavaciones en distintos predios, donde sabemos que existían edificios de valor histórico” indica Chiavazza, quien cuenta que en la plaza Cobo se encontraron estructuras arquitectónicas demolidas en general, como pisos, arranques de muros y cimientos.
Entre los hallazgos más importantes están los restos de cerámica y carbones correspondientes a fogones de las antiguas comunidades originarias y huellas más recientes, como botellas de vidrio y pizarras pequeñas, usadas para la enseñanza de los niños en el pasado.
El hallazgo más significativo es un antiguo canal que se cree que fue construido para surtir agua a los cuarteles. “En esos años no había agua potable por cañería y las acequias tampoco estaban en los márgenes de las manzanas, sino que las atravesaban” indica el especialista Chiavazza. “Lo que tenemos en definitiva es la documentación de un proceso en el que la ciudad manifiesta cambios muy significativos a lo largo de estos 400 años”, finaliza.
La puesta en valor de la plaza forma parte del Plan Integral de Mejoramiento de Espacios Verdes de la Municipalidad de Mendoza, que también incluye a otras plazas, como Mathus Hoyos o Yrigoyen, con el objetivo de mejorar las plazas y optimizar los recursos hídricos. La plaza Cobo es la primera donde se hallan restos arqueológicos.