El incremento de casos de tuberculosis en los últimos años en Argentina ha llevado a advertencias por parte de expertos y a la redefinición de estrategias por parte del Ministerio de Salud de la Nación.
La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria advirtió sobre el aumento de 80% en 5 años: casi 3.000 casos solo en 2026. Nación actualiza criterios.
El incremento de casos de tuberculosis en los últimos años en Argentina ha llevado a advertencias por parte de expertos y a la redefinición de estrategias por parte del Ministerio de Salud de la Nación.
La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) puso énfasis en que los casos aumentaron 80% en cinco años y resaltó la importancia de tomar medidas y garantizar tratamientos.
“En Argentina la tuberculosis continúa siendo un problema de salud pública que se agrava año a año. Solo en 2025 la notificación alcanzó un total de 16.445 casos (Boletín Epidemiológico Nacional Nro. 790/2025), lo que representa un aumento del 3,9% respecto a 2024 y un crecimiento del 79,7% desde 2020”, expresó.
“Este crecimiento es multifactorial y se vincula con el debilitamiento de programas de control, dificultades en el acceso al diagnóstico temprano, interrupciones en los tratamientos, desigualdades sociales persistentes y condiciones de vida que favorecen la transmisión, como el hacinamiento y la vulnerabilidad socioeconómica”, analizó la entidad.
En este contexto, el Ministerio de Salud de la Nación debió tomar medidas y actualizó las pautas para el abordaje de la enfermedad en todo el país, algo que no se hacía desde hace 13 años.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que en la mayoría de los casos afecta a los pulmones. Es causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Se trata de una enfermedad respiratoria que se transmite de persona a persona a través del aire, cuando una persona enferma tose, estornuda o escupe.
Los síntomas de la tuberculosis activa incluyen tos, dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos. En las personas sanas, la infección no suele causar síntomas, porque el sistema inmunitario de la persona actúa para bloquear la bacteria.
De acuerdo a la última información epidemiológica del Ministerio de Salud de la Nación, durante las primeras 9 semanas del año se notificaron 2.914 casos en Argentina. Esto es 17% más que la mediana del quinquenio previo.
Reconoce que se registra un aumento sostenido de tuberculosis desde hace 5 años, alcanzando 17.283 casos en 2025. Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentraron el 66,1% del total nacional en 2025, pero la mayor tasa de incidencia se registró en Salta con 60,5 casos nuevos por 100.000 habitantes y 55,7 de casos incidentes. Por otro lado, también se identificaron 14 sub jurisdicciones donde la tuberculosis mantiene una presencia persistente, aun cuando no presentan un aumento estadísticamente significativo. Estas áreas se localizan principalmente en PBA, CABA, Formosa, Jujuy y Salta.
Salud ha puesto la situación local en el marco de un escenario mundial que presenta condiciones similares: “La tuberculosis continúa siendo una de las principales causas de muerte por agentes infecciosos a nivel mundial, con más de 10 millones de casos y 1,2 millones de fallecimientos notificados en 2024”. En el plano regional expresa: “En la Región de las Américas, se registraron aproximadamente 350.000 personas con tuberculosis en 2024, el mayor número registrado desde que se disponen de datos, y un aumento del 13% en la tasa de incidencia respecto a 2015”.
En tanto, “es preocupante el número creciente de casos en hombres jóvenes: el grupo de entre 15 y 44 años concentra el 60,7% del total. También hay un marcado incremento en casos en menores de 20 años, siendo el 16,6% del total”, advirtió la AAMR.
“La tendencia de notificación de casos, después del impacto de la pandemia, ha mostrado un incremento constante, superando el 10% anual por cuarto año consecutivo, lo cual reafirma la situación de alarma en relación con la carga de tuberculosis en el país”, expresa el Ministerio en el Boletín Epidemiológico N°8 de este año.
En este contexto, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó el manual "Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina”. Esta herramienta permite orientar las prácticas de atención en todo el sistema de salud.
El documento no se revisaba desde 2013 y actualiza los criterios para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la enfermedad. Fue elaborado por especialistas en manejo clínico y programático de la tuberculosis, en un proceso de trabajo coordinado por el equipo nacional y con la colaboración de la Organización Panamericana de la Salud.
“Su publicación se inscribe en el trabajo que viene llevando adelante la cartera sanitaria nacional para dar respuesta a una problemática persistente a nivel mundial”, destacó la cartera sanitaria.
Entre otras cosas, apunta a fortalecer las capacidades de los equipos de salud para la detección, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de casos y contactos. Incluye recomendaciones sobre bioseguridad y control de transmisión en los distintos niveles de atención, lineamientos para la vacunación y manejo seguro de las dosis.
En Mendoza, el escenario respecto de esta antigua enfermedad es similar. La doctora Diana Salvioli, responsable del Programa de Enfermedades Respiratorias del Ministerio de Salud local, señaló a Los Andes que la situación en Mendoza no está ajena a la del país. “Desde el 2021 se estima un incremento anual de aproximadamente 10%” afirmó, aunque aclaró: “Si bien continúa habiendo un aumento progresivo de casos, Mendoza se mantiene con detección de casos por debajo de la media nacional”.
“En Mendoza aumentan y van a seguir aumentando como lo hacen no solo en el país, sino también en todo el mundo”, afirmó la médica. Detalló que, como ocurrió con otras enfermedades, durante la crisis epidemiológica del Covid mermó levemente el número de casos por una disminución de los diagnósticos, producto de las restricciones.
Uno de los aspectos sustanciales de todo este escenario es que la tuberculosis es una enfermedad prevenible y tratable e incluso hay una vacuna disponible para prevenir casos graves.
Pero persisten ciertos desafíos que permitirían atenuar el avance y tienen que ver con lograr diagnósticos tempranos y certeros. Es que muchos casos llegan tarde, pero además, los síntomas suelen confundirse con otras patologías respiratorias.
“Cuanto más tardía es la detección, mayor es el riesgo de transmisión en la comunidad”, resalta la AAMR. Justamente proponen que se amplíe el acceso al diagnóstico molecular mediante la incorporación de tecnología como GeneXpert e insumos de laboratorio en todo el país.
“Esta herramienta permite confirmar la enfermedad en menos de dos horas, mejorar la detección en casos con baja carga bacteriana e identificar tempranamente la resistencia a rifampicina, lo que resulta clave para iniciar tratamientos adecuados y oportunos”, expresó la doctora Sandra Inwentarz, neumonóloga y miembro del Comité Asesor del Programa Nacional de Tuberculosis del Ministerio de Salud.
Otro aspecto sobre el que hicieron hincapié los especialistas es en la importancia de dar garantías en el acceso a medicamentos, tanto para la cobertura como para la continuidad.
Recordaron que, si bien el tratamiento para la tuberculosis es eficaz, es fundamental que tenga continuidad. “Resulta fundamental asegurar la provisión gratuita de fármacos de primera línea para los casos sensibles y de segunda línea para las formas resistentes”, enfatizaron en un comunicado.
En ese sentido, expresaron que la interrupción o el acceso irregular al tratamiento no solo afecta la evolución individual de los pacientes, sino que también favorece la aparición de cepas resistentes, lo que complejiza el control de la enfermedad a nivel poblacional.
“Se debe poner en marcha nuevamente la Coordinación del Programa Nacional de Tuberculosis, disuelta en 2024, para optimizar recursos, fortalecer la búsqueda de casos, mejorar el diagnóstico oportuno y adecuar las intervenciones según el perfil epidemiológico”, afirmó el neumonólogo Andrés Burke Viale, co-coordinador de la sección Tuberculosis de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.
Desde la entidad también hicieron referencia a la importancia de asegurar la vacunación con BCG.
“Es clave que el Estado Nacional garantice la provisión y aplicación oportuna de la vacuna BCG, que sigue siendo la principal herramienta preventiva frente a las formas graves de tuberculosis en la infancia, como la meningitis tuberculosa y la tuberculosis miliar. Su impacto es fundamental en la reducción de la mortalidad infantil”, remarcó la doctora Inwentarz, quien forma parte de la misma sección en la organización.
La cobertura nacional de la vacuna BCG en menores de 7 días alcanzó el 83,42% al 7 de enero de 2026. Indicada como dosis única al nacimiento según el Calendario Nacional de Vacunación, históricamente presenta niveles elevados, aunque con variaciones entre provincias.
Los especialistas advierten que el abordaje de la tuberculosis no solo requiere políticas sostenidas a nivel nacional, sino también articulación con organismos internacionales y acceso a redes de cooperación sanitaria.
“Salir de la OMS implica romper la cooperación internacional, perder acceso a financiamiento, información epidemiológica estratégica y espacios de decisión global. Esto significa dejar a la Argentina fuera de la mesa donde se discuten las políticas sanitarias que afectan a millones”, sentencia Burke.