Si hacemos una rápida prueba de libre asociación con argentinos sobre Río de Janeiro, seguramente encontraremos conceptos repetidos: playa, sol, caipiriña, jogo bonito, samba y carnaval. Ahora, si le sumamos al test la palabra “favela ”, aparecerán otras definiciones no vinculadas al disfrute, como inseguridad, violencia extrema y grandes bandas narco.
Pese a que esto sigue siendo parte de la realidad en las favelas, hace más de una década nació una opción para motorizar la economía del propio barrio como industria sustentable: el turismo. Hoy, los tours por las estrechas calles y pasadizos de las favelas representan un gran porcentaje de ingreso para los residentes y son una actividad considerada segura para el visitante.
Este fenómeno se ha potenciado con la incorporación de dos elementos clave en el crecimiento de cualquier actividad: la tecnología y la masividad de las redes sociales. De esa combinación nació una nueva atracción dentro del recorrido por las favelas que, según confirmaron a este medio operadores turísticos, es una de las más requeridas por los visitantes: un dron, la azotea más alta de la Rocinha y un video épico para el recuerdo.
Estas imponentes imágenes han copado los feeds de millones de usuarios y cada vez son más los turistas que llegan con la intención de grabar su propio “corto”: salen por una puerta precaria en un primer plano y la imagen, registrada con un dron, se va abriendo hasta revelar un escenario único. Una silla en la terraza más alta de la favela más grande de Río de Janeiro.
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Pero hagamos un poco de historia. Las imponentes y temidas favelas de Río se han convertido en una característica estructural de la ciudad más famosa de Brasil. Estas poblaciones comenzaron a surgir a fines del siglo XIX, con el regreso de soldados de la Guerra de Canudos (1896–1897) que, al volver, se encontraron con que las casas prometidas por el Gobierno no existían. Ellos, junto a exesclavos liberados y también sin acceso a viviendas, comenzaron a poblar los morros cercanos, colindantes a las urbanizaciones formales.
El crecimiento urbano se aceleró durante el siglo XX y las políticas habitacionales no acompañaron. La consecuencia fue la expansión de favelas sin planificación y construcciones sin ningún tipo de control. Según el último censo realizado en 2022, alrededor de 72.000 personas viven solo en la Rocinha, considerada la favela más poblada de Brasil. En Vidigal, otro de los barrios más conocidos y visitados por turistas, residen cerca de 16.000 personas.
Cómo es el tour por las favelas de Río y cuánto sale
Para dimensionar lo que representa el turismo para Brasil, basta con observar los números que dejó la temporada récord de 2025. El año pasado, según datos oficiales de Embratur, el país recibió 9.287.196 turistas extranjeros, la mejor temporada de su historia. De ese total, 3,3 millones fueron visitantes argentinos.
En lo que respecta exclusivamente a Río de Janeiro, la ciudad carioca recibió el año pasado 2,1 millones de turistas extranjeros, de los cuales cerca de 800.000 fueron argentinos.
Río es una ciudad que ofrece opciones para todos los gustos y bolsillos. Además de visitas infaltables como las atrapantes costaneras de Copacabana, Ipanema y Leblon, íconos del turismo carioca, se destacan el Maracaná y el Sambódromo, símbolos del deporte y el carnaval. Y, por supuesto, el Cristo Redentor, una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, y el Pan de Azúcar, al que se accede en teleférico y que ofrece vistas únicas de la bahía de Guanabara.
En ese contexto, ganan terreno los recorridos en moto por las favelas Rocinha y Vidigal, una opción que comenzó a ser viable tras la pacificación impulsada por el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva previo al Mundial de Fútbol de 2014 y a los Juegos Olímpicos de 2016. Se trata de una experiencia que muchos califican como “única” por su oferta extravagante y ese “toque” de adrenalina.
“Tenemos muchos clientes de Argentina a los que les encanta la experiencia que ofrece nuestro tour. Tienen que saber que vivirán una jornada que no olvidarán. Los guías son residentes de las favelas y muestran la verdadera realidad. Es una experiencia auténtica y real”, aseguró Aline, de Favela da Rocinha Tour.
“La grabación del video en la azotea se realiza en la parte más alta de la Rocinha. Esto nació como un complemento al recorrido, como una opción extra para los turistas, y fue un verdadero furor”, confirmó Ricardo, uno de los guías que ofrece este tour.
Por las estrechas calles y los lugares de difícil acceso, además de la congestión vehicular, muchos de los recorridos se realizan en moto. El tour, que tiene una duración aproximada de dos a tres horas, comienza generalmente con el ingreso por la parte alta de la favela, lo que permite obtener vistas panorámicas del lugar y de la Zona Sur carioca. Desde distintos miradores, los turistas pueden observar el contraste urbano entre Rocinha y barrios como Leblon y São Conrado.
Luego, el recorrido continúa a pie o en moto por el interior de la comunidad. Acompañados por guías locales, los visitantes atraviesan calles, escaleras y pasillos mientras reciben explicaciones sobre el origen de la favela.
El paseo incluye paradas en canchas de fútbol, espacios culturales, galerías de arte urbano y comercios barriales. En muchos casos, el tour se complementa con expresiones culturales como shows de capoeira y la observación de murales y grafitis que reflejan la identidad del lugar.
Actualmente, la mayoría de los guías cuenta con drones para sumar el famoso video viral desde la favela.
Cuánto sale el recorrido por la favela y el video viral
Todos los operadores son residentes de las favelas, algo que no solo otorga mayor seguridad al visitante, sino que también potencia la economía de la comunidad.
“Vi mucha gente armada, como algo natural. La verdad, me asusté, pero en ningún momento nos trataron mal. Solo en algunas partes del recorrido nos pidieron que no sacáramos fotos y que guardáramos nuestros objetos de valor, como teléfonos y billeteras”, relató una turista que visitó Río el último verano.
Los precios del tour rondan entre los 200 reales (55.200 pesos argentinos) y los 330 reales (91.000 pesos argentinos), aproximadamente.
Ricardo, por ejemplo, ofrece un recorrido por 110 reales (30.300 pesos argentinos) por persona. “Depende del número de personas en el grupo; a veces puedo ofrecer un buen descuento”, explicó, y aseguró: “Ofrezco un tour de primera con gente de Rocinha e incluso llevo el dron”.
Otro de los guías consultados confirmó que ofrece el tour por 330 reales (91.000 pesos argentinos), “más el uso del dron”.
En tanto, Narciso (@tour_rocinah) ofrece el paquete completo por 240 reales (66.200 pesos argentinos).
El video en la imponente terraza de la Rocinha suele musicalizarse con la clásica Baianá, de Barbatuques, una pieza de música popular brasileña basada en la percusión corporal. Con ese ritmo hipnótico, el dron se va alejando hasta llegar al plano general que impacta en las redes: una pequeña terraza en medio de miles de construcciones precarias y, al fondo, las icónicas playas de Copacabana.