En busca de lo natural, vuelve el boom de las cámaras digitales
Cada vez más jóvenes se suman a la moda vintage y buscan captar momentos de una manera auténtica, con una foto sin filtros ni retoques. Pero la impresión de las imágenes sigue relegada.
El regreso de las cámaras digitales retro, una moda entre los jóvenes.
Las famosas cámaras digitales de los 2000 están resurgiendo en una época donde la inmediatez y lo automático dominan la forma en que consumimos y producimos. Las fotos sin retoque ni filtros se insertan en las redes sociales, propias de esta nueva era de la sobreexposición y las imágenes editadas.
Este resurgimiento vino de la mano de la Generación Z, donde cada vez más personas buscan captar momentos a través de un lente sencillo, sin importar la calidad de la imagen y priorizando lo auténtico. Jóvenes de entre 15 a 30 años deciden llevar consigo una cámara "retro" y tomar fotografías para luego compartirlas en redes, o simplemente guardarlas como recuerdo.
Si bien esta práctica regresó con fuerza en países como China, Estados Unidos, Japón y Uruguay, en Argentina se está incorporando paulatinamente. En Mendoza hay testimonios que dan cuenta de este resurgimiento, sobre todo en jóvenes de entre 20 y 25 años que ven esta moda como una manera de volver a su infancia.
Cámaras digitales retro
El regreso de las cámaras digitales retro
Pinterest
La magia de las cámaras retro
Denise tiene 25 años, es estudiante universitaria y cuenta a Los Andes que se sumó a la práctica de las cámaras digitales por el recuerdo que le trae de su infancia. "Empecé con esta moda a finales de septiembre de 2025, porque lo vi mucho en redes sociales. En mi caso, mi tío encontró esta cámara y, como hace mucho no la utilizaba, me la regaló. En ese momento, me agarró la nostalgia, quise seguir esta tendencia", detalla, entusiasmada.
Por otro lado, la joven pone énfasis en las características que tienen estas lentes digitales: lo genuino, lo auténtico y lo vintage. "Con el celular estamos acostumbrados a los filtros. En estas fotos no, no son editadas. Son fotos espontáneas, tienen vibras de nostalgia", expresa Denise.
Otro de los casos es el de Laura, estudiante de 24 años, que también volvió a utilizar estas cámaras por el hecho de que le gusta "la sensación de sacar fotos con una máquina y no sólo con el celular". Además, señala que utiliza esta cámara sólo en eventos especiales y no la lleva consigo todo el tiempo.
Tomar fotos con cámara retro
Vuelven las cámaras digitales retro de la mano de la Generación Z
Web
Denise, por su lado, admite que decide utilizar su cámara para guardar momentos y poder volver a ver las cosas "con ojos de niño", como sucedía antes. Hoy toma esta práctica como una especie de vlog diario, donde capta pequeños detalles de su rutina de una manera más auténtica y sin retoques. "El hecho de que la foto se vea borrosa, el que te sorprendan con ese flash característico, es lo que le da su toque mágico", avisa.
Por otro lado, la joven de 25 años confiesa que guarda sus fotos en un nube de Drive, pero que espera poder imprimir algunas de sus favoritas para conservarlas como un recuerdo físico en un álbum. "Es verdad que es caro ir a imprimir las fotos, pero es muy bonito tenerlas en persona. Ver las fotos en cuadros o álbum", señala.
Laura destaca que también conserva las fotos en la nube, pero resalta que no las guarda tal cual salen, con su autenticidad, sino que decide retocar algunas.
La nostalgia como punto de partida
La joven de 25 años reflexiona sobre los motivos que dieron paso al resurgimiento de esta práctica en 2026. "Pienso que al principio esta moda comenzó por la nostalgia, y porque estas fotos tienen una moda aesthetic de los 2000. Y sobre todo porque esta generación pasó por una transición de vivir una infancia con cosas más analógicas y ahora convivimos con cosas más digitales, algo que las nuevas generaciones no viven", advierte.
Laura también volvió al uso de estas máquinas de los 2000 por la nostalgia que le genera. "Desde pequeña solía robarle la cámara a mi familia para sacar fotos. Cuando volvió a ser tendencia lo recordé volví a eso", confiesa.
El panorama de las fotos profesionales
Si bien esta moda está regresando entre jóvenes de una generación, la idea de lo espontáneo, lo auténtico y la foto física no se traslada aún al rubro de la fotografía profesional. Según lo que comentan especialistas, en Argentina aún no es tan visible la foto vintage, a diferencia de lo que sucede en Europa.
"Lo que suele verse en los casamientos y demás eventos es el uso de cámaras descartables, que los mismos invitados traen de afuera. En esas tenés 12 fotos y luego ya no podés sacar más. De todos modos, es poca la gente que las utiliza", explica Maximiliano Chanampe, fotógrafo de bodas en Mendoza.
Por otro lado, Chanampe señala que no ofrece en sus servicios la impresión de fotos, pero sí propone la edición e impresión estilo polaroid, las cuales entrega durante el evento y de esta manera mantiene la inmediatez. "Con la misma cámara digital, saco la foto, la edito, le coloco el marco de polaroid y la imprimo con una impresora actual", explica.
Fotos Polaroid
Un fotógrafo mendocino ofrece el servicio de la impresión y edición de fotos con estilo polaroid
Instagram | @maxi.chanampe.fotografia
Si bien el fotógrafo observa un resurgimiento de las fotos impresas en su rubro, señala que aún hay pocas personas que lo eligen y opina que falta mucho para que se asiente bien esta práctica en la provincia. "Las fotos polaroid es algo que en Buenos Aires ya se hace, pero en Mendoza casi no se ve", diferencia.
Vuelve la cámara retro, pero sigue en la esfera virtual
Por otro lado, Maximiliano señala que los fotógrafos profesionales ya no ofrecen la opción de imprimir ya que implica una inversión costosa y la mayoría de los clientes priorizan lo digital. Pero esta postura no sólo es vista en este rubro, sino que las casas de fotografía también notan una disminución en esta práctica.
Una comerciante de un local en Guaymallén asegura a este diario que cada vez menos personas solicitan pasar las fotos digitales al papel, pero quienes lo hacen, siempre eligen fotos tomadas con celulares, no con cámaras retro.
Fotos impresas
Las impresiones de las fotos no aumentan con el regreso de las cámaras digitales retro
Web
Otro caso similar se observa en un negocio del Centro mendocino, que ofrece la opción de la "foto espontánea", la cual implica imprimir una foto y tenerla en pocos minutos. Según comenta una empleada del lugar, esas opciones suelen elegirlas los padres con chicos en edad escolar, cuando deben llevar fotos de urgencia por una tarea o actividad de sus hijos.
La moda retro de los 2000 está resurgiendo entre muchos jóvenes, pero por el momento, lo que se capta en las cámaras sólo queda guardado como recuerdo en carpetas digitales privadas o dentro de las mismas máquinas. Lo viejo vuelve a surgir, pero se fusiona con lo nuevo, en un intento de volver a otras épocas, pero con inmediatez.
OPINIÓN
Nostalgia real, imperfección artificial
Por Claudio Barros - editor web
Este pequeño furor por las cámaras digitales de los 2000 parece, a primera vista, un gesto rebelde y contracultural.
Rechazar la innovación actual para abrazar la “vieja” tecnología suena a resistencia silenciosa frente a la dictadura del algoritmo. Sin embargo, más que una ruptura, es una señal: no estamos frente a un rechazo sino más bien ante una reacción hacia la tecnología.
La automatización excesiva de funciones que embellecen una imagen al mejorar colores, hacer retoques o borrar, agregar o modificar objetos nos desconecta de lo que vemos y capturamos.
En las antiguas cámaras digitales no hay IA, ni filtros ni apps y nos dan un recorte de la realidad en formato de imagen imperfecta, pero natural.
Sin embargo, esa ilusión de desconexión esconde una contradicción interesante. Estas fotos “auténticas” no escapan del ecosistema digital: se suben a Google Drive, a Instagram o a alguna carpeta olvidada en la nube. Es decir, se simula lo imperfecto, pero se conserva con lógica digital.
Pocos darán el salto al formato físico porque imprimir es caro, poco práctico y marginal. Ni siquiera los fotógrafos profesionales terminan de adoptar esta nostalgia como propuesta central. La experiencia retro seduce, pero no reemplaza.
Por eso, más que un regreso al pasado, lo que estamos viendo es un síntoma de saturación.
Los que crecimos entre lo analógico y lo digital extrañamos la sensación de cuando una foto no era perfecta, ni infinita. Y la trampa está ahí porque quizá no es la cámara lo que importa, sino la pausa y la desconexión para usarla.