Ángeles de Cuatro Patas es un refugio que nació en Las Heras y que, con el paso del tiempo, encontró su lugar definitivo en Godoy Cruz. Lo que comenzó con 80 perros rescatados hoy se ha convertido en un espacio donde conviven cerca de 240 animales, en su mayoría adultos mayores, ciegos o con enfermedades crónicas.
“Al principio recibíamos de todo, incluso cachorros, pero nos dimos cuenta de que los más viejitos o enfermos eran los que nadie quería. Entonces decidimos enfocarnos en ellos”, explicó Beatriz Méndez, referente del refugio.
La tarea no es sencilla. Cada perro requiere cuidados médicos constantes, desde análisis mensuales hasta controles cardiológicos y renales, según su estado. El costo económico es elevado, pero el Instituto Veterinario Godoy Cruz se ha convertido en un aliado fundamental: “Las chicas son unas genias, nos atienden hace diez años. Incluso cuando hemos tenido deudas enormes, nunca dejaron de recibir a nuestros viejitos”.
El lugar donde funciona el refugio está en el piedemonte, en una zona cercana a los cerros. Se trata de un espacio precario, levantado con esfuerzo por un grupo mayoritariamente de mujeres voluntarias. “Hacemos lo que podemos, los perros están bajo techo, con colchones y comida. Pero a veces sufrimos con la lluvia o los vientos. Necesitamos manos, sobre todo de hombres que nos ayuden con las construcciones”, relató Méndez.
A pesar de las dificultades, la misión sigue en pie: brindarles a los animales más vulnerables un final digno y cuidado. “El abandono de los perros viejos y ciegos no termina nunca. Nosotros hacemos lo posible por darles una vida mejor, pero siempre necesitamos ayuda”, concluyó.
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