17 de septiembre de 2026 - 07:10

Emociones o sentimientos: en qué se diferencian y cómo acompañar a alguien que sufre sin juzgarlo

Respuestas involuntarias versus construcciones en el tiempo. Claves para aplicar la validación emocional y reemplazar el "ya se te va a pasar".

En el dinamismo de la cotidianeidad y el contacto con los demás, suele ocurrir que ante el sufrimiento de un allegado la primera reacción sea intentar aplacar el dolor. Sin embargo, en ese intento bien intencionado, se suelen cometer equivocaciones que profundizan la distancia emocional.

Sobre este punto y la arquitectura de nuestro mundo interno dialogó la psicóloga Florencia Chiófalo en Aconcagua Radio, donde desglosó el funcionamiento de la mente humana y la importancia de aprender a validar lo que le ocurre al otro. Pero fundamentalmente, planteó la diferencia entre emociones y un sentimientos.

Emoción, sentimiento y qué los diferencia

Para comprender cómo reaccionamos, primero resulta indispensable distinguir los dos conceptos centrales de la afectividad. Según la profesional, se trata de respuestas de naturaleza diferente que se activan en circunstancias distintas.

“Cuando hablamos de emociones, hablamos de una respuesta inmediata en relación a lo que está sucediendo en el momento. Eso que está sucediendo en el momento puede ser algo externo, como una pelea que estoy teniendo o que alguien me regale chocolates, o estímulos internos como pensamientos o recuerdos que vienen”, detalló Chiófalo.

 Validación Emocional: Implica respetar la vivencia del otro, sin coincidir necesariamente, aceptando que las emociones no son elegidas.
  • Validación Emocional: Implica respetar la vivencia del otro, sin coincidir necesariamente, aceptando que las emociones no son elegidas.

La especialista precisó que la emoción es un patrón de respuesta complejo respaldado por un componente fisiológico directo: neurotransmisores y hormonas que se liberan al torrente sanguíneo, produciendo un efecto momentáneo.

“La emoción puede estar unos días, pero no dura, no es prolongada en el tiempo”, aclaró. Por el contrario, el sentimiento requiere de un proceso más elaborado. “Cuando se prolonga en el tiempo y cuando hacemos una interpretación cognitiva, una construcción más perceptiva, ya estamos hablando de sentimientos. El sentimiento es mucho más abstracto y cognitivo. Obviamente tiene un componente emocional primario, pero es diferente”, graficó.

Para ejemplificar esta transición, Chiófalo utilizó una situación cotidiana. Si alguien elogia la vestimenta de otra persona, se genera una respuesta placentera inmediata con liberación de sustancias químicas en el cerebro, eso es la emoción. En cambio, el sentimiento: es si ese buen trato se sostiene en el tiempo y surge un afecto construido cognitivamente.

“Tengo un conjunto de experiencias de emocionalidad placentera y a la larga puedo decir que son personas que aprecio, que quiero. Ahí estamos hablando de un sentimiento”, indicó, y se refirió a una famosa frase: el amor es algo que se construye todo el tiempo y hay que hacer un esfuerzo para construirlo.

En síntesis, la emoción es una respuesta involuntaria y breve, mientras que el sentimiento se sostiene, se cultiva y perdura en el tiempo.

Por qué es importante la validación emocional

Uno de los ejes centrales planteados por la psicóloga es la validación emocional, un concepto que no implica coincidir con el pensamiento del otro, sino respetar su vivencia.“La validación emocional tiene que ver con no estar de acuerdo con lo que hace, piensa o siente el otro, pero sí aceptar que las emociones son una respuesta que la otra persona no puede elegir tener o no tener”, afirmó.

En la vida social se tiende a cuestionar el malestar ajeno bajo premisas como “si no le falta nada” o “yo en su lugar no me pondría así”. Frente a esto, Chiófalo remarcó que las personas atraviesan estados que no eligen, incluso aquellos catalogados como “displacenteros”.“Está bien, independientemente de que sea una emoción displacentera como celos o envidia, que tienen tanta mala prensa. Está bien en tanto y en cuanto esa persona no eligió sentirla, no hace nada para sentirla y es la respuesta que da su organismo”, afirmó.

El juicio involuntario y la frase clave para acompañar

El sentimiento de que la propia emoción “no tiene razón de ser” o es “exagerada” suele provocar que la persona se aísle y evite compartir su malestar. En este sentido, la especialista advirtió sobre el impulso habitual de minimizar las situaciones. “Nuestra tendencia inmediata es juzgar, pero no como ‘qué mal esto que está pasando’, sino todo lo contrario: tratar de tender a minimizar la situación como no tan problemática, ‘no es un problema tan grande’, y eso es juzgar.

Lo hacemos sin querer y con la mejor de las intenciones. Frente al habitual “tranquila, vas a estar bien”, Chiófalo propone reemplazar el discurso por expresiones que generen receptividad real.

Una de las principales funciones a nivel biológico que tiene la emoción es que el otro se dé cuenta de lo que a mí me está pasando. El llanto es la parte conductual de la respuesta de varias emociones.

Una de las principales funciones a nivel biológico que tiene la emoción es que el otro se dé cuenta de lo que a mí me está pasando. El llanto es la parte conductual de la respuesta de varias emociones.

“Entonces, si yo probé una vez acercarme y contar lo que me pasaba y del otro lado me escucharon, pero como que no recibí recepción, a ver, lo que hacemos la mayoría a veces cuando una persona que queremos viene y por ahí nos habla de malestar, le decimos, bueno, tranquila, vas a estar bien”, dijo. Pero agregó: “Hay que decir más, te entiendo, es un garrón lo que te está pasando, lo que estás sintiendo. Quizás lo que lo que te está pasando, yo no siento que sea tanto un garrón, pero si lo que estás sintiendo, entonces ya en ese sentido de está bien lo que estás sintiendo y después vamos a ver lo que hacemos, pero por ahora quiero que sepas que está bien lo que estás sintiendo, tiene que ver con bajar un nivel de malestar para la otra persona. Es hacer sentir que mi emoción está alineada y está bien. Sí, entonces cambia toda la situación”, sostuvo.

Por qué expresamos las emociones

Finalmente, la profesional expuso la razón fisiológica por la cual las personas expresan sus emociones mediante lágrimas, derribando el mito de que se trata de un mero signo de debilidad.“Una de las principales funciones a nivel biológico que tiene la emoción es que el otro se dé cuenta de lo que a mí me está pasando. El llanto es la parte conductual de la respuesta de varias emociones: uno puede llorar por bronca, felicidad, enojo o tristeza”, explicó.

El acto de que una lágrima caiga por la mejilla cumple un rol comunicacional directo: “No lloramos biológicamente más que porque nuestro cerebro quiere que la otra persona se entere de lo que nos está pasando y se acerque a dar una palmada en la espalda o agarrar el hombro”. La forma en que el entorno responda ante esa señal determinará, según la especialista, la consolidación de un patrón de comunicación saludable y libre de juzgamientos.

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