“La sarcopenia básicamente es la pérdida de la fuerza y de masa muscular por el desuso y por el estrés”, resumió el doctor Marcelo Barcenilla, especialista en geriatría.
“Hay pacientes que están sentados viendo televisión todo el día o que salen poco, que no caminan, que no hacen actividad física, entonces van perdiendo fuerza y masa muscular”, explicó.
2- Por qué preocupa la sarcopenia
El asunto son las consecuencias. Es que implica el riesgo de perder autonomía y calidad de vida, ya que puede dificultar actividades cotidianas como estar un rato de pie, subir escaleras o incorporarse luego de agacharse. Pero más aún, está asociado a un deterioro de la salud, sobre todo si se tiene en cuenta que se ingresa en un círculo vicioso de cada vez menos movilidad. Por eso, justamente, es una de las cuestiones que más preocupan entre los adultos mayores, quienes tienen un mayor riesgo de caídas con sus consecuencias, como las fracturas, lo que puede dejarlos en mayor condición de fragilidad y en lo cual incide fuertemente esta condición muscular.
La actividad física es fundamental para evitar la sarcopenia.
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Para su diagnóstico, los expertos tienen en cuenta masa muscular baja, poca fuerza muscular y bajo rendimiento físico.
Cleveland Clinic señala que en algunos casos, la sarcopenia se presenta junto con un índice de masa corporal (IMC) elevado. Esta combinación, denominada obesidad sarcopénica, puede aumentar el riesgo de complicaciones más que la obesidad o la sarcopenia por separado.
3- Por qué hoy se habla más de sarcopenia
Parece que es un tema del que antes no se hablaba y se instaló más recientemente para ganar un protagonismo crucial. Al respecto, Barcenilla dijo que la sarcopenia se trabaja en el mundo hace unos 10 años.
Efectivamente, las publicaciones internacionales dan cuenta de que fue reconocida como una enfermedad específica en 2016. Esto permitió diferenciarla de otras afecciones que causan pérdida muscular y enfocarse mejor en su abordaje. Como resultado, la concientización, la investigación y los esfuerzos para su tratamiento han avanzado.
Pero no puede dejarse de lado otro factor: el envejecimiento poblacional, que hace que haya más adultos mayores y distintos tipos de vejeces, que lleva a que muchos permanezcan activos mucho después de jubilarse y por lo cual se hace cada vez más foco en garantizar su independencia y calidad de vida.
4-Cuándo comienza la sarcopenia
“Por lo general, la sarcopenia comienza alrededor de los 30 años, cuando el cuerpo pierde de forma natural entre un 3 % y un 5 % de su masa muscular por década”, refiere el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.
Explica que estos cambios suelen hacerse más evidentes a partir de los 60 años y continúan progresando con la edad. Cuando la pérdida de masa muscular y fuerza empieza a interferir con las actividades cotidianas, como caminar, ponerse de pie o cargar la compra, puede ser un signo de sarcopenia.
Barcenilla contó que normalmente se manifiesta a partir de los 60 años y a partir de los 70 años es cuando se puede volver más crítico. De todas formas, dijo que en los consultorios se ven personas de 40 o 50 años que ya tienen este cuadro.
El reconocimiento de la sarcopenia como enfermedad ha generado un verdadero cambio de paradigma en cuanto a la actividad física recomendada a los adultos mayores: si antes había que evitar el peso, hoy, es una apuesta.
“El ejemplo más típico de una sarcopenia que se produce rapidísimo es aquel paciente que empieza a estar institucionalizado en un geriátrico, en lugar de larga estadía, y al cabo del mes empiezan por caminar menos”, alertó. Dijo que es porque permanecen con poca o sin actividad física, quizás sentados todo el día. “La mínima actividad que se haga en su casa, por lo menos los mantiene en movimiento pero en los hogares, en un mes los pacientes empiezan a tener un síndrome de inmovilidad parcial que se le llama y empiezan a movilizarse con mucha dificultad y con el tiempo se hace total”, se explayó.
5-¿Cuál es la principal causa de la sarcopenia?
Cleveland Clinic señala que la causa más común de sarcopenia es el proceso natural de envejecimiento: “Con la edad, el cuerpo experimenta cambios que afectan a los músculos. La producción de proteínas disminuye, lo cual es esencial para el crecimiento y la reparación muscular. Los cambios en hormonas como la testosterona y el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1) también influyen”.
Como consecuencia, el tamaño y la cantidad de fibras musculares disminuye con el tiempo. Esto provoca atrofia muscular (adelgazamiento), debilidad y movimientos más lentos.
Señala además que la pérdida de peso, ya sea intencionada o no, también puede provocar sarcopenia. Esto es especialmente cierto si no se realizan ejercicios de fuerza, resistencia y levantamiento de pesas con regularidad. “Es importante tenerlo en cuenta si se está considerando tomar algún medicamento para bajar de peso”, remarca.
Asimismo, otros factores pueden contribuir a su desarrollo, como la ya mencionada inactividad física, niveles más bajos de hormonas que favorecen el desarrollo muscular (como las que disminuyen durante la menopausia) y las enfermedades crónicas.
6-Quiénes están en riesgo de desarrollar sarcopenia
Es por todo esto que, según refieren entidades médicas internacionales, tiene más probabilidades de afectar a los adultos mayores, a las personas con menores ingresos y a aquellas que tienen bajo peso o sobrepeso.
El Departamento de Salud norteamericano acepta que se trata de un cuadro bastante común. Los estudios sugieren que afecta a entre el 10 % y el 20 % de los adultos mayores, “aunque la cifra real podría ser mayor, ya que a menudo se subdiagnostica y se trata de forma insuficiente”, advierte. Además señala que, a pesar de su impacto, el conocimiento sobre la sarcopenia sigue siendo bajo y muchas personas desconocen cómo reconocerla o controlarla.
Sedentarismo y calidad de vida: las condiciones de vida actual no colaboran, pero la sarcopenia puede iniciarse a los 30 años.
Las mujeres pueden tener un mayor riesgo de desarrollar sarcopenia debido a diversos factores, incluidos los cambios hormonales que ocurren durante la menopausia “Reconocer los signos de la sarcopenia y tomar medidas para abordarla a tiempo son formas importantes en que las mujeres pueden mantener su fuerza, su independencia y seguir realizando las tareas cotidianas con facilidad”, destaca.
7-Cuáles son los síntomas de la sarcopenia: ¿duele?
Si hay algo en lo que hay coincidencia es en que sin dudas puede prevenirse o, al menos, postergar o ralentizar la progresión de la enfermedad.
Está claro que el síntoma más común de la sarcopenia es la debilidad muscular. Otros signos y síntomas pueden incluir:
- Pérdida de resistencia
- Dificultad para realizar las actividades diarias
- Caminar despacio
- Dificultad para subir escaleras
- Problemas de equilibrio y caídas
- Disminución del tamaño muscular
8-Cómo abordar la sarcopenia: ¿a qué médico ir?
“Actualmente, no existe ningún medicamento para tratar la sarcopenia”, subraya el Departamento. Sin embargo, aclara que hábitos saludables como la actividad física pueden ayudar a recuperar la fuerza, mejorar la masa muscular y reducir el riesgo de desarrollar esta afección. “La combinación de entrenamiento de fuerza o resistencia (un tipo de ejercicio que implica que los músculos trabajen contra una fuerza, como pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal) y una dieta saludable es fundamental para aumentar la fuerza y la energía, mejorar la masa muscular y mantener la capacidad de realizar actividades cotidianas”, detalla.
“Lo importante hoy es que desde los 45 años recomendamos gimnasio, pero con pesas, que es para mejorar la masa muscular”, dijo Barcenilla. “Si antes se decía que si el paciente es mayor no debe usar pesas porque eso carga las articulaciones, hoy se sabe que mejorar la masa muscular sostiene las articulaciones, especialmente las más importantes, que son rodillas y caderas, y eso nos facilita la funcionalidad para la vida diaria”, apuntó.
Resaltó que eso va a garantizar que no se pierda la capacidad de hacer cosas tan simples como poder levantarse de una silla, ir al baño, levantarse y sentarse en el inodoro, entrar a la ducha, estirar los brazos en una alacena. “La funcionalidad es lo más importante”, resumió.
Entonces, los ejercicios de fuerza y resistencia son especialmente útiles para mejorar la masa muscular y reducir el impacto de la sarcopenia. Este tipo de actividades ejercitan los músculos mediante la contracción, lo que ayuda a mejorar el equilibrio, reduce el riesgo de caídas y fomenta la independencia y la confianza.
De todas formas hay que tener en cuenta que se debe consultar con el médico antes de comenzar una nueva rutina de ejercicios, especialmente para aquellas personas con problemas de salud preexistentes.
Los expertos de la Fundación Española de Reumatología aseguran que con un plan de ejercicio y nutrición adecuado, se pueden ralentizar o incluso revertir sus efectos.
En cuanto a qué profesional consultar, el geriatra sugirió un médico generalista o a un médico geriatra que trabaje haciendo prevención, “porque ya cuando el paciente tiene sarcopenia llegamos tarde”. remarcó.
9- Qué ejercicios preferir para prevenir o frenar la sarcopenia
El doctor explicó que es fundamental fortalecer los cuádriceps, los bíceps, los posteriores (como los isquiotibiales y los gemelos), pero también los glúteos.
“Aquella persona que tiene 45 años o más, a la que antes mandaban a caminar, hoy está en el gimnasio. Primero, porque gana fuerza muscular y segundo porque evita lesiones y caídas, porque una de las causas más comunes de las caídas es que no tienen fuerza ni masa muscular, se paran, las piernas se relajan y se caen”, explicó.
También sugirió hacer ejercicios isométricos: “Con el propio peso, como sentadillas, levantarte, pararte, eso va a ir mejorando todo el tono y el trofismo muscular y hoy se sabe que cognitivamente también hay beneficios mejorando la masa muscular”.
Prevención de la sarcopenia: el tratamiento se basa en ejercicio de fuerza y resistencia, y una dieta rica en proteínas para mantener la funcionalidad.
Y subrayó: “La sarcopenia es totalmente prevenible y por eso ahora hablamos de gimnasia preventiva en personas mayores”.
9- Diagnóstico de la sarcopenia: ¿puede medirse?
No existe una única prueba para hacer el diagnóstico de la sarcopenia. El diagnóstico se basa en la medición de la masa y la fuerza muscular. Para esto, se solicita al paciente la realización de test físicos para medir la fuerza muscular y el rendimiento físico, así como pruebas de imagen como puede ser una ecografía, tomografía o resonancia, con el fin de cuantificar la masa muscular.
“Hay métodos para medirlo -aseguró Barcenilla- se usa el goniómetro que mide la fuerza muscular, y hay acá en Mendoza, estamos trabajando con eso pero muchas cosas las medimos con la funcionalidad, valorás primero la ganancia de la masa muscular y después cómo se levanta, cómo camina, cómo hace ejercicios con una pierna, con la otra, el paciente”.
10-Cuál es el tratamiento para la sarcopenia
El tratamiento de la sarcopenia se basa fundamentalmente en el ejercicio físico y una dieta sana, con una adecuada ingesta de calorías y proteínas. Para ello, en algunos casos, debe considerarse la suplementación con proteínas.
En cuanto al ejercicio físico, en pacientes con sarcopenia, la prescripción de ejercicios de resistencia se ha demostrado efectiva para mejorar la masa muscular, la fuerza y la función física. Se refiere a la actividad física que produzca contracción del músculo esquelético mediante el uso de resistencia externa como pesas, bandas de terapia elástica y el peso corporal en sí.