En un contexto en el que el tiempo es cada vez más escaso, cuando las demandas van en aumento y las responsabilidades son muchas, incorporar el ejercicio a la rutina puede resultar un verdadero desafío. Pero es algo indispensable a cualquier edad y más con las tendencias actuales en cuanto al cuidado más allá de los 50 años para asegurar una mejor calidad de vida.
La forma de vida actual no ayuda demasiado: trabajos que se hacen cada vez más de manera remota y pantallas que facilitan, pero aquietan. A esto se suma el cansancio y la inseguridad, que hacen que salir de casa sea más difícil cuando se termina la jornada laboral.
El 76% de los argentinos que abandonaron el ejercicio desea retomarlo.
Daniel Caballero / Los Andes
Esto redunda en que es alta la proporción de personas que no hace la actividad física mínima recomendada. Un análisis publicado en 2024 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que el 36,6% de los adultos de América Latina y el Caribe no alcanza los niveles recomendados de actividad física. En 2010, la proporción era del 31,8% y, si la tendencia continúa, podría llegar al 40% en 2030.
Radiografía de los argentinos y el ejercicio
En Argentina, la Encuesta Nacional sobre Actividad Física y Deporte 2023 muestra que el 55% de las personas mayores de 16 años realizó actividad física de manera regular durante el último año, mientras que el 45% restante no logró incorporarla a su rutina.
Entre quienes entrenaban y abandonaron, la falta de tiempo fue mencionada por el 79,4%, seguida por la falta de dinero, con el 51,7%, y el cansancio, el desgano o la pérdida de motivación, con el 46,5%. Sin embargo, dejar de entrenar no significa necesariamente perder el interés: el 76% de quienes abandonaron quiere retomar la actividad.
En este contexto, aprovechar el tiempo y disminuir obstáculos es la clave. “Los argentinos hoy buscamos aprovechar mejor nuestro tiempo y nuestros recursos, encontrar opciones cercanas y hacer del entrenamiento una experiencia cada vez más práctica y accesible”, señala un informe de la cadena de gimnasios Smart Fit.
“El desafío está en transformar esa intención en una experiencia posible de sostener. Para lograrlo, resulta clave contar con alternativas que se adaptan a diferentes jornadas, ubicaciones, objetivos y posibilidades económicas”, agregan.
Las barreras más comunes para que los argentinos hagan ejercicio.
Pexels
Ejercicio: qué buscan los usuarios a la hora de elegir
El informe “¿Qué quiere el cliente?”, elaborado por Mercado Fitness en 2025 a partir de una encuesta a 8.503 usuarios de gimnasios, clubes y estudios de todo el país, muestra que la ubicación es el principal factor considerado por los argentinos al elegir dónde entrenar, con el 45,5% de las respuestas.
Le siguen:
- Cantidad y calidad del equipamiento: 30,6%
- Conveniencia de los horarios: 23,9%
- Precio o promociones: 17,6%
- Variedad de clases: 12,1%
Estos resultados permiten ampliar la idea de accesibilidad. Un gimnasio puede tener un valor competitivo, pero si queda lejos, funciona en horarios incompatibles con la rutina o no ofrece orientación para empezar, la práctica continúa siendo difícil de sostener.
Tiempo, cercanía y la necesidad de guía para hacer ejercicio
La falta de tiempo es la principal causa de abandono en todos los géneros y tiene una incidencia especialmente alta entre los jóvenes: alcanza al 85,5% de las personas de 16 a 29 años que dejaron de realizar actividad física.
En este contexto, la ubicación y la flexibilidad horaria se convierten en factores centrales. La elección de espacios cercanos a puntos estratégicos dentro de cada ciudad es un facilitador para que las personas puedan integrar el ejercicio antes o después del trabajo, durante el mediodía o en combinación con otras actividades diarias.
A esto se suma la importancia de tener en cuenta la amplitud horaria en que está abierto el gimnasio. Desde Smart Fit señalan que otro punto a considerar es la idoneidad de quienes tienen a cargo el entrenamiento, no solo para un buen asesoramiento, sino porque para quienes recién empiezan, la inseguridad puede jugar en contra: “Para quienes comienzan a entrenar por primera vez o regresan después de una pausa, no saber cómo utilizar los equipos, qué ejercicios elegir o cómo organizar una rutina también puede convertirse en una barrera”, plantean.