El peso de la desesperanza: hay más de un intento de suicidio por día en Mendoza

Estas situaciones han ido en aumento en 2024. Aunque tras la pandemia en el mundo han ido en declive Argentina muestra el comportamiento inverso. Es multicausal, sin embargo, las condiciones sociales y económicas que atraviesa la sociedad están impactando en su incremento y ponen de manifiesto sufrimiento y una angustia insoportable. Las personas jóvenes son las más afectadas.

El peso de la desesperanza: hay más de un intento de suicidio por día en Mendoza

Los intentos de suicidio vienen en aumento en Mendoza, como también sucede en el país. Es la muestra extrema del sufrimiento de una sociedad que expresa signos de un daño en la salud mental que, para algunos, llega a los límites de lo insostenible.

En el segundo semestre de 2023 se produjo más de un intento por día en la provincia. Según datos del Departamento de Epidemiología de Mendoza, entre junio y diciembre del año pasado, se registraron 330 casos. En esos 213 días, ese número implica que fueron 1,5 hechos por día.

De hecho, para el área el suicidio representa un problema de salud pública creciente que demanda atención prioritaria mientras que en los efectores de salud y consultorios confirman que, efectivamente, llegan más personas ante esta situación y habiéndose provocado daños.

Más aún, desde la Dirección de Salud Mental de la provincia reconocen que hay un subregistro de casos y que si bien no hay datos estadísticos actualizados, durante 2024 perciben un incremento.

Tal cual explicó el director del área, el médico psiquiatra Manuel Vilapriño, durante mucho tiempo el suicidio fue un tema “tabú”, como la tierra que se guarda debajo de la alfombra, y sobre lo que era preferible no hablar. Pero el último tiempo, ha cambiado el paradigma y, por el contrario, en términos de prevención y para conocer más sobre la situación y generar estrategias, se ha puesto en agenda. Por ello se carece de datos contundentes y se habla de subregistro. Con la intención de contar con más datos es que está empezando a revelarse con mayor precisión, reuniendo registros que provienen de diferentes áreas y que antes permanecían estancos, como el área de salud y de seguridad.

Intentos de suicidio en Mendoza: 7 de cada 10 corresponden al sexo legal femenino (68%) mientras que la mayor cantidad de afectados se concetran entre los 14 y los 32 años
Intentos de suicidio en Mendoza: 7 de cada 10 corresponden al sexo legal femenino (68%) mientras que la mayor cantidad de afectados se concetran entre los 14 y los 32 años

“Sin ninguna duda va creciendo”, advirtió el especialista respecto de lo que se observa en Mendoza y el país. Señaló que se encuentra en un punto medio respecto de otros países, pero con una particularidad. Durante la pandemia se sabía que habría incremento de problemas de salud mental pero en general en el resto del mundo esto luego tendió al descenso, sin embargo, en Argentina, lejos de esto, la tendencia fue al aumento.

El psiquiatra Daniel Santiago, tiene consultorio particular y además trabaja para el Servicio Coordinado de Emergencias y aseguró: “La cantidad de demanda por salud mental en emergencia en el 911 es tremenda, cada vez más, en aumento”.

Más mujeres y jóvenes

Según los datos de Epidemiología, 7 de cada 10 intentos de suicidio corresponden al sexo legal femenino (68%) mientras que la mayor cantidad de afectados se concetran entre los 14 y los 32 años. De todas formas, Vilapriño dijo que los varones son los que más concretan los hechos.

En cuanto al territorio, San Rafael y Las Heras concentran la tasas más elevadas de casos por cada 100.000 habitantes que en el caso de la provincia es de 17,24. Junto con Capital son los tres departamentos que superan la media provincial.

Otro dato llamativo es que, al menos en el período relevado, la mayor cantidad de hechos ocurrieron días miércoles y jueves. Vilapriño dijo al respecto que habría que analizar qué incide en esto, aunque un factor puede ser cuándo es cargado el hecho por parte de quienes deben registrarlo.

“El problema en Argentina es que hay una curva ascendente en los últimos años (...) las problemáticas en la salud mental, y yo diría, no solamente el suicidio, sino en todo lo que tiene que ver con la salud mental, vienen creciendo y vienen siendo complejas desde antes de la pandemia y en un grado ascendente. Por supuesto que todo se triplicó”, afirmó el director.

“Además hay que tener en cuenta el riesgo de padecer un patrón mental en la Argentina: según mostró en 2022 la Universidad de Buenos Aires (UBA), en vez de estabilizarse post-pandemia como pasa en otros países, esto sigue aumentando”, agregó. En este sentido explicó que en pandemia el riesgo de padecer un cuadro de salud mental en Argentina alcanzaba a 11,8% del total de la población mientras que en la actualidad está en 12,8%.

Vilapriño refirió que se observa en los hospitales cómo llegan más personas que se han provocado daños con esta intención o con necesidad de atención porque tienen ideación de hacerlo.

Angustia insoportable

Tal cual destacan los especialistas, el suicido, así como el intento, es una situación multicausal, sin embargo, las condiciones sociales y económicas que atraviesa la sociedad argentina están impactando en su incremento.

Es una punta de iceberg, es un epifenómeno, no es el fenómeno único público, es decir, no es una enfermedad el suicidio sino que se genera a partir de múltiples factores que entran en juego. Factores individuales, familiares, sociales, culturales, biológicos, de todo tipo, que intervienen para que la persona lleve adelante el proceso del suicidio. Porque aquel que se suicida no lo decide en el momento, de una forma u otra ha estado transcurriendo toda una serie de evidencias que lo han aproximado al hecho de pensar que el suicidio es una alternativa, una alternativa válida para dejar de padecer el sufrimiento que siente”, detalló Vilapriño.

Suicidio: hay que hablar con personas de confianza y buscar ayuda profesional, de ser necesario, mientras que quien escucha debe hacerlo despojado de juicios.(Foto: Pexels)
Suicidio: hay que hablar con personas de confianza y buscar ayuda profesional, de ser necesario, mientras que quien escucha debe hacerlo despojado de juicios.(Foto: Pexels)

Para el director, el suicidio nunca es considerado normal, siempre es patológico porque va en contra de lo que temperamentalmente el sujeto busca, que es el autocuidado. “Para que eso se rompa, tiene que existir una angustia insoportable. La angustia viene de estrechar, así como la persona dice que se le estrecha el pecho, se le estrecha el corazón cuando está angustiado, bueno, se estrecha también la capacidad de pensar mal por el sufrimiento que tiene, esto es muy importante verlo, porque el suicidio tiene características desesperantes para el sujeto. Es decir, la desesperanza es la que nos viene impulsando y empujando a la forma del suicidio”, manifestó.

El suicidio es multifactorial, y explicó que en ese marco, los factores sociales y económicos intervienen constantemente. “Sin ningún lugar a dudas, es más, está demostrado, que el suicidio se hace más frecuente en clases económicas medio y bajas; es verdad que también ocurre el suicidio en clases económicas altas”, pero destacó la importante influencia del factor económico, cómo funciona como estresor, la incertidumbre respecto a las fronteras laborales, a la situación social y general del país.

Por eso subrayó: “El suicidio tiene un mensaje muy cargado de angustia y de desesperanza”.

Santiago se manifestó en el mismo sentido y dijo que hay un grupo vulnerable de perosnas de entre los 12 y los 50 años con intentos de suicidio y con suicidios consumados y que las solicitudes en la urgencia llegan mas desde zonas urbano-marginales, “donde hay una mayor desesperanza”, remacó.

Cómo actuar

Uno de los problemas es menospreciar los síntomas que expresan alguna necesidad en salud mental, llevados por diversas causas, como la falta de registro, minimizar el malestar, la falta de tiempo o dinero. Se opta por ignorar los avisos y seguir como se pueda, lo cual agrava el cuadro.

“Siempre estuvo en un segundo plano la salud mental, los médicos psiquiatras somos médicos de segunda”, apuntó Santiago, a lo cual agregó una crítica al sistema ya que dijo que el acceso a atención no siempre es asequible y no se dan respuestas en tiempo y forma.

Uno de los mayores desafíos, tanto para quienes transitan por esta situación de sufrimiento como para los allegados es lograr un diálogo al respecto. Es que, con el peso de los estigmas, el temor al juicio y la mirada de antaño sobre el tema, se trata de algo que poco se habla.

Las emociones negativas son sintomas de malestar en salud mental y un diálogo abierto con alguien de confianza puede ser el primer paso para el alivio.(Unsplash)
Las emociones negativas son sintomas de malestar en salud mental y un diálogo abierto con alguien de confianza puede ser el primer paso para el alivio.(Unsplash)

El no hablar viene de la mano del estigma que existe en relación a que la persona debe necesariamente, cada uno de nosotros, poder controlar todas sus emociones, poder controlar sus afectos, poder controlar el destino de su vida, como si eso no estuviese, digamos, inducido o determinado, en realidad, por diferentes factores, por las marcas biológicas”, explicó Vilapriño.

Hizo referencia a estudios que concluyen que la depresión pasó de afectar a 12% de la población argentina a 20%, mientras que los trastornos de ansiedad pasaron de 32% a 42%. “Estamos hablando de enfermedades que tienen un soporte biológico también, es decir, que no es culpa de absolutamente nadie. Te toca o no te toca”, subrayó.

Por eso, lo peor que puede hacerse es no hacer nada, hay que abrir el diálogo. “Con respecto a la persona que lo sufre, el planteo está puesto en hablar, en expresar las emociones, en que entiendan que el pensar que morirse es la solución en realidad forma parte del problema, es un signo, es un síntoma, como puede ser la fiebre. El que piense que su vida no tiene sentido y que es mejor morirse o matarse forma parte de la expresión de algo que no está bien en sus emociones y ese algo que no está bien se expresa a través de muchos fenómenos. Hay angustia, hay desesperanza. Entonces, lo que hay que hacer es ponerle el nombre y apellido, decirlo”.

Por eso, hay que hablar con personas de confianza y buscar ayuda profesional, de ser necesario, mientras que quien escucha debe hacerlo despojado de juicios.

“Al momento de expresarlo - señaló Vilapriño- uno de los temores es ¿con qué me voy a encontrar como respuesta? La respuesta fundamental tiene que ser la escucha amplia, sin prejuicios, mostrándose cerca emocionalmente”.

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