Fernando Artese planeaba regresar a Argentina en motorhome junto a su esposa e hija, tras vivir una década en Estados Unidos. Al comienzo del viaje fue detenido, el 3 de julio en Florida, luego de ser interceptado en un control policial en Jupiter Beach. Tenía la licencia vencida y, al verificar su situación migratoria, las autoridades detectaron que era irregular.
Con doble nacionalidad argentina e italiana, Artese fue enviado al centro de detención migratorio conocido como “Alligator Alcatraz”, ubicado en los Everglades, una instalación inaugurada recientemente por Donald Trump y que generó fuerte polémica por sus condiciones.
Una cárcel entre pantanos y reptiles
Este nuevo centro de detención, apodado “Alcatraz de los caimanes”, está situado en un viejo aeródromo abandonado, a 72 kilómetros de Miami, en plena zona pantanosa habitada por caimanes y pitones. Fue construido en tiempo récord como parte de la política migratoria de Trump, con capacidad para albergar hasta 5.000 personas.
La instalación fue presentada como un lugar “seguro y protegido”, con un solo camino de entrada y salida, para acelerar la deportación masiva de inmigrantes indocumentados. Sin embargo, generó rechazo y protestas de organizaciones de derechos humanos, ambientalistas y políticos, que denuncian no solo la inhumanidad del trato, sino también el daño ambiental al ecosistema de los Everglades.
El viaje que no pudo ser
Artese vive en Florida desde 2015. En busca de un futuro mejor para su familia, emigró con su esposa Mónica Riviera y su hija Carla. Pero, con el endurecimiento de las políticas migratorias tras la llegada de Trump, decidieron emprender el regreso a la Argentina en motorhome, compartiendo el viaje en un canal de YouTube llamado Argentinomades.
El 25 de junio, antes de iniciar la travesía, fueron frenados en un control policial en Jupiter Beach. Fernando tenía la licencia vencida, pero el problema mayor apareció cuando detectaron su estatus migratorio irregular: había ingresado con una visa en 2014 y nunca regularizó su situación.
"Fue duro tomar la decisión (de volver), pero cuando asumió Trump supimos que era el momento", dijo Mónica. Ella y su hija están en regla por una visa de estudiante. Fernando, no.
Embed - Fernando Artese y su familia planeaban “autodeportarse” de #EstadosUnidos. El plan era abandonar el país en casa rodante para recorrer el continente. Todo iba a ser registrado en un canal de YouTube. Pero la ilusión duró unos pocos kilómetros. Fue detenido por patrulleros en #Florida y enviado al polémico centro de centro detención de indocumentados “Alligator Alcatraz”. #AlligatorAlcatraz #cnnenespañol
En 2001 se fue a España con Mónica. Vivieron diez años en Madrid y las Islas Canarias. Luego, en 2014, viajó solo a EE.UU. con pasaporte italiano. El visado ESTA le daba 90 días. Se quedó en Florida, donde montó una empresa de cámaras de seguridad.
En 2018 lo alcanzaron su esposa e hija. Pero para entonces, Fernando ya estaba en situación irregular. "Nunca pensó que no podría cambiar su estatus con esa visa", explicó su pareja.
El centro que acumula denuncias
Tras su detención, Artese fue derivado por ICE al nuevo centro migratorio levantado por el gobierno de Trump. El lugar, en plena zona pantanosa ya registra cinco muertes de migrantes bajo investigación. La alcaldesa de Miami-Dade pidió intervenir.
Mónica describe la experiencia como “una película de terror”. Su esposo comparte un galpón húmedo con otras 32 personas. La comida, dice, es mínima: una manzana, una barra de cereal, papas fritas y un sándwich con una sola feta de mortadela y otra de queso. “Hay días que no se puede dormir del hambre”.
Las condiciones de higiene también son precarias. “Los despiertan a las dos de la mañana para bañarse con agua hirviendo, y al volver, el aire acondicionado está al máximo”, detalló Mónica. “Hay personas con COVID sin aislamiento, y Fernando ya presenta síntomas como dolor de garganta”.
Además, denuncia maltrato y humillación. “Tienen que caminar con las manos en la nuca. Como criminales peligrosos”, lamentó. “Lo más triste es que muchos, como Fernando, no cometieron ningún delito. Montó una empresa, dio trabajo y hoy está preso como si fuera un delincuente”.
Mientras su familia intenta visibilizar el caso, desde el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) aseguran que los detenidos reciben atención médica y alimentación adecuada. La familia Artese, en cambio, reclama un traslado humanitario urgente y la posibilidad de que Fernando acceda a un proceso justo y visitas familiares.