26 de julio de 2025 - 07:30

El corazón en peligro: ¿Por qué el frío extremo dispara el riesgo cardiovascular?

Este fin de semana llegaría a Mendoza una ola polar con temperaturas máximas por debajo de los 10°C y mínimas de 3°C. Cardiólogos y geriatras advierten sobre el impacto directo del frío, especialmente en personas mayores, hipertensas y con enfermedades preexistentes.

El alivio térmico en Mendoza llegaría a su fin este fin de semana y con la llegada de una ola polar, nuestro corazón requiere cuidados especiales, según advierten los expertos. Desde hoy, una masa de aire polar traerá temperaturas mínimas cercanas a los 3°C, dejando atrás los días templados y aumentando significativamente los riesgos para la salud cardiovascular.

Es que el frío no solo congela el ambiente: también contrae los vasos sanguíneos, eleva la presión arterial y exige un esfuerzo adicional del corazón para mantener la temperatura corporal. Según explican los especialistas consultados por Los Andes, este esfuerzo puede volverse crítico en personas con factores de riesgo.

“Las temperaturas extremas aumentan la presión arterial, el tono simpático y la viscosidad sanguínea, lo que puede favorecer fenómenos trombóticos y disfunción vascular”, explicó a este diario el cardiólogo Diego Guzzanti, con actividad en hospitales públicos y privados de Mendoza. Y agregó que estos efectos son especialmente peligrosos en “pacientes con enfermedad coronaria, hipertensión, EPOC o diabetes”.

El corazón bajo estrés polar

“Cuando baja la temperatura de forma sostenida, como ocurre durante una ola polar, se produce una vasoconstricción generalizada. Eso eleva la presión arterial y reduce la oxigenación de los tejidos, haciendo que el corazón tenga que trabajar mucho más”, explicó a Los Andes la médica geriatra Virginia Flores, con amplia trayectoria en el cuidado de personas mayores en instituciones públicas de Mendoza. Según la experta, la exposición prolongada al frío, sumada al sedentarismo o la falta de cuidados específicos, puede desencadenar cuadros agudos como infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV), trombosis en las piernas e incluso descompensaciones por infecciones respiratorias.

Desde el Sanatorio Finochietto de Buenos Aires, el jefe de Cardiología, Miguel González, también advirtió sobre este fenómeno: "Las olas de frío generan un estrés adicional en el sistema circulatorio, incrementando el riesgo de eventos cardiovasculares graves". El impacto suele notarse especialmente durante los meses de junio, julio y agosto, cuando se disparan las consultas e internaciones por causas cardiológicas, según plantea el especialista.

Adultos mayores, en la primera línea de riesgo

El envejecimiento, por sí solo, representa un factor de riesgo relevante. Con los años, el cuerpo pierde eficiencia para regular la temperatura corporal, y la respuesta cardiovascular puede volverse exagerada o insuficiente. “En personas mayores de 60 o 65 años, sobre todo aquellas con movilidad reducida, el riesgo es mayor porque se suma la fragilidad muscular, la deshidratación inadvertida y las enfermedades de base”, agregó Flores.

En su experiencia, los cuadros de trombosis en piernas por mala circulación aumentan entre adultos que pasan muchas horas en cama o en silla de ruedas, mientras que la falta de actividad física agrava aún más el cuadro. Por eso insiste en la importancia de mantener el movimiento dentro del hogar: caminar en pasillos, subir escaleras, hacer ejercicios aeróbicos suaves y fortalecer la musculatura con rutinas adaptadas.

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El frío polar trae consigo riesgos cardiovasculares. | Foto: Los Andes

El frío polar trae consigo riesgos cardiovasculares. | Foto: Los Andes

Además, señala que el frío puede disfrazar la deshidratación. “Como sienten menos sed y están muy abrigados, no se dan cuenta de que están transpirando y no reponen líquidos. Hay que ofrecerles agua camuflada: tés, mates, jugos tibios o caldos”, sugiere la geriatra. También recomienda sopas con alto contenido proteico, incluso con un huevo encima, para sumar nutrientes y energía durante los días más fríos.

Cuando el ejercicio al aire libre puede ser un riesgo

El cardiólogo Diego Guzzanti también alertó sobre una situación que puede parecer paradójica: hacer ejercicio al aire libre durante temperaturas extremas puede ser peligroso para quienes tienen antecedentes cardiovasculares.

“Las bajas temperaturas aumentan la presión arterial, el tono simpático y la viscosidad de la sangre, lo que favorece fenómenos trombóticos, sobre todo en pacientes hipertensos, diabéticos, fumadores o con enfermedad coronaria”, explicó. Incluso mencionó casos de infartos que se desencadenaron durante caminatas o rutinas físicas en plena intemperie, cuando el cuerpo está forzado a un esfuerzo cardiovascular adicional.

En esos escenarios, no se trata de suspender la actividad física, sino de adaptarla: hacerlo dentro de casa, en horarios de mayor temperatura ambiente, evitar superficies resbaladizas y, sobre todo, consultar al médico de cabecera ante síntomas como presión inestable, fatiga inusual o palpitaciones.

Frío, infecciones y vacunas

Las infecciones respiratorias -como gripe, Covid-19 o neumonías- también representan un riesgo cardiovascular indirecto. Al provocar fiebre, inflamación y menor oxigenación, pueden desencadenar arritmias o eventos agudos en personas con afecciones preexistentes. “Lo que más vemos en esta época son infecciones respiratorias en adultos mayores, que muchas veces no se manifiestan como en los niños. A la primera fiebre, ya debemos actuar”, sostuvo Flores.

Según coinciden los expertos, un punto clave de prevención es la vacunación. “La antigripal, la vacuna contra Covid-19 (que hoy se aplica una vez al año) y la antineumocócica deben estar al día, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas”, recomiendan. Las vacunas son gratuitas para mayores de 65 años y para personas con factores de riesgo cardiovascular, respiratorio o sistémico.

Tips para proteger al “bobo” en invierno

Desde el área de Cardiología del Sanatorio Finochietto, en Buenos Aires, difundieron una serie de recomendaciones clave para cuidar la salud cardiovascular durante el invierno. Estas medidas, sencillas pero eficaces, pueden reducir considerablemente los riesgos de sufrir un evento agudo en épocas de bajas temperaturas.

-Evitar los cambios bruscos de temperatura. Al salir de ambientes calefaccionados, hacerlo con protección adecuada. No exponerse al frío sin abrigo apropiado.

-Alimentación saludable y con buen aporte proteico. Preferir comidas calientes, como guisos, caldos y sopas, que aporten energía y refuercen el sistema inmunológico.

-Actividad física moderada y segura. Aunque el frío invite al sedentarismo, es importante mantenerse activo. Si no se puede salir, caminar dentro de casa, hacer movimientos simples o gimnasia adaptada.

-Adherencia al tratamiento médico. No interrumpir ni modificar la medicación sin consultar al especialista. Es frecuente que se necesiten ajustes de dosis en invierno, especialmente en antihipertensivos.

-Evitar fumar y manejar el estrés. Dos factores que agravan el riesgo cardiovascular en cualquier época, pero aún más cuando el organismo está bajo estrés térmico.

-Vacunación anual actualizada. Tanto la antigripal como la antineumocócica y la vacuna contra el Covid-19 deben aplicarse todos los años, especialmente en mayores de 65 años o en personas con enfermedades crónicas. Las infecciones respiratorias pueden precipitar eventos cardiovasculares graves.

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