El alvearense que “perdió” un trasplante de riñón por un operativo del G20 recibió uno de su esposa

Eduardo Salice (45) recibió uno de los riñones de su esposa, Natalia Tobio (40); y la historia tuvo un final feliz. "Es una linda historia ahora, porque podemos contarla. pero fue muy duro", resumió Natalia.
Eduardo Salice (45) recibió uno de los riñones de su esposa, Natalia Tobio (40); y la historia tuvo un final feliz. "Es una linda historia ahora, porque podemos contarla. pero fue muy duro", resumió Natalia.

En 2018, la historia de Eduardo Salice se convirtió en noticia en todo el mundo: había conseguido un riñón para que le sea trasplantado, pero no llegó por los protocolos de seguridad. La semana pasada fue trasplantado: la donante fue su esposa.

La historia del matrimonio alvearenses integrado por Natalia Tobio (40) y Eduardo Salice (45) es digna de convertirse en la trama de una serie que triunfaría sin dudas en el catálogo de Netflix, por ejemplo. O de esas novelas que invaden la TV de aire en horas de la siesta, y que atrapan hasta a la persona con menos feeling con este tipo de telenovelas. “Hoy podemos contarlo, y es algo lindo. Pero realmente fue bastante duro”, reflexiona Natalia, quien se encuentra por unos días en Mendoza para completar la recuperación del post operatorio.

El amor, por sobre todas las cosas: Natalia le donó uno de sus riñones a su esposo, Eduardo; y la historia tuvo un final feliz.
El amor, por sobre todas las cosas: Natalia le donó uno de sus riñones a su esposo, Eduardo; y la historia tuvo un final feliz.

Es que Nati se convirtió el pasado jueves 22 de abril en la donante del riñón que necesitaba Edu, su esposo. Ese riñón que esperaba desde 2016 (cuando ingresó a la lista de espera del Incucai), y que estuvo a punto de llegar a Mendoza a fines de noviembre del 2018 –proveniente de otro donante-. Pero cuya llegada se frustró debido al operativo de seguridad de la Cumbre del G20 que por aquel entonces se celebró en el país.

Esta desafortunada situación registrada hace casi dos años y medio se convirtió en noticia en todo el mundo, ya que el caso fue replicado por medios mendocinos, nacionales e internacionales. “Lo que no se pudo hacer por el Operativo del G20 se hizo en plena pandemia, y no fue nada fácil”, reafirma Natalia, ya más tranquila y con el alivio de que su esposo también está bien. Porque entre aquel noviembre de 2018 y este 22 de abril, el matrimonio debió superar otras tantas adversidades que surgieron, como la triste muerte de los padres de la mujer en un accidente doméstico (asfixiados por el monóxido de carbono).

Al igual que la mujer, Salice también se recupera en la etapa del post operatorio. “Estamos súper bien, Edu está respondiendo súper bien también. Al otro día de la cirugía, me dieron el alta y ahora estoy en casa de mis hermanos hasta que le den el alta a él”, acota Natalia con su característico optimismo y buen humor; y con dejos de cansancio en su voz. Y es que al mencionado post operatorio se le suma todo lo que vivieron desde aquel inolvidable 30 de noviembre de 2018; día en que el riñón que iba a recibir Eduardo nunca pudo salir de Buenos Aires hasta Mendoza.

El 1 de diciembre de 2018, Natalia Tobio le escribió en las redes sociales al entonces presidente, Mauricio Macri, para relatarle la situación que derivó en que el riñón que iba a ser trasplantado a su esposo no llegara a Mendoza.
El 1 de diciembre de 2018, Natalia Tobio le escribió en las redes sociales al entonces presidente, Mauricio Macri, para relatarle la situación que derivó en que el riñón que iba a ser trasplantado a su esposo no llegara a Mendoza.

Contra viento y marea

El suspendido traslado de aquella madrugada –que derivó en el frustrado trasplante también- fue apenas el punto de partida de la historia definitiva, esa que tuvo su final feliz el jueves pasado. “Después de lo que pasó ese 30 de noviembre de 2018 y del trasplante que no pudo hacerse porque no llegó el riñón, seguimos esperando. Actualizamos la lista de espera para que no decayera, pero no salió nada en ese momento”, resume Nati.

El 4 de septiembre de 2019, Natalia y Eduardo debieron sobreponerse a otra situación trágica y adversa. “Mis viejos fallecieron; los dos en un mismo accidente casero. Se rompió un calefactor en casa, y ambos se intoxicaron con monóxido de carbono durmiendo a la noche. Ahora lo puedo contar, pero realmente la pasamos muy mal. Estábamos los dos en Alvear, solos con ellos. Es como que pasaron tantas cosas que una se quiere ir olvidando y solucionando lo inmediato”, rememora Tobio.

Superada esta adversidad –en la manera en que semejante tragedia pueda llegar a considerarse “superada”-, el matrimonio volvió a apuntar todas sus energías en el esperado trasplante. “Seguimos con los estudios, esperando. Ese fin de año (2019) decidimos que no íbamos a esperar más, por lo que hablamos con una de las nefrólogas del Hospital Español. Le dije que yo quería ser donante y averiguamos todo lo que había o podíamos hacer. Fue entre octubre y noviembre de 2019 que arrancamos con todo”, sigue la mujer.

La nefróloga les indicó todos los pasos que debían seguir, los papeles que debía completar (la burocracia es como el sol, siempre está; sobre todo si se tiene en cuenta que Natalia y Eduardo debían manejar todo desde General Alvear). “Viajábamos seguido a Mendoza. Lo primero que tuvimos que hacer fue someternos a un cross match de compatibilidad entre Eduardo y yo. Y cuando confirmaron que éramos compatibles, nos autorizaron el módulo de OSEP. Allí llegó el momento de las visitas de una asistente social en casa, un seguimiento psicológico y la explicación de todo lo que teníamos que cumplir –sobre todo Eduardo- una vez hecho el trasplante”, continúa con la reconstrucción Nati; quien comenzó con las entrevistas psicológicas el 12 de marzo del 2020.

Natalia Tobio y Eduardo Salice, el matrimonio de alvearenses protagonistas de esta emotiva historia.
Natalia Tobio y Eduardo Salice, el matrimonio de alvearenses protagonistas de esta emotiva historia.

Alerta, pandemia

En el medio, Edu no la pasó nada bien; su salud dio algunos pasos en falso y las alarmas –que nunca se desactivaron- volvieron a tornarse en un nivel crítico. “El 20 de marzo estalló la pandemia, por lo que todo se frenó de nuevo. A eso se le suma que Eduardo la pasó realmente mal; le empezó a funcionar mal la paratiroides, la paratohormona estaba elevadísima y tuvo una calcificación en las piernas. Edu sufrió mucho, adelgazó 59 kilos, por ejemplo. A ello se le sumó la diálisis, le bajó el hematocrito. Sufrió mucho, mucho, mucho. Y una que no sabía qué hacer. Más que acompañar, no se podía”, recuerda Natalia, con dejos de angustia.

En plena pandemia, ya entre los meses de agosto y septiembre del año pasado, la mujer dirigió toda su incansable lucha e insistencia hacia la OSEP. “Eduardo tenía que hacer la actualización de los estudios de la lista de espera, y nos dieron turno para el 30 de noviembre de 2020. Casualmente, dos años después de aquel traslado de riñón que no se pudo hacer por el operativo de seguridad. Viajamos a Mendoza, reafirmamos todo lo que queríamos hacer y empezamos con la etapa final. Para colmo, durante la cuarentena a Eduardo le extrajeron la paratiroides, se le tapó dos veces la fístula y nos dijeron que tenían que hacerle un acceso vascular en el cuello”, agrega Natalia. Mientras tanto, el calendario les deparaba una nueva sorpresa / obstáculo: la proximidad de las Fiestas de Fin de Año.

Final feliz

Ya pasadas las Fiestas, comenzado el 2021 y en esa especie de “ventana” que abrió la pandemia de coronavirus para airear un poco la situación epidemiológica; Eduardo y Natalia fueron citados para repetir el cross match. “Eduardo había recibido transfusiones, y eso podía ser algo negativo ya que podía llegar a haber generado defensas contra mi sangre. Hicimos todo en el Incaimen, y seguimos adelante”, sigue Nati.

Ya era 26 de enero, la mujer se instaló durante cuatro días en la zona metropolitana de Mendoza y se sometió a cuanto estudio le requirieron (y más, también). Los resultados fueron por demás alentadores, ya que todo había evidenciado que Natalia podría donarle uno de sus riñones a Eduardo. El 17 de febrero, la coordinadora del equipo de Nefrología notificó al matrimonio la noticia que tanto necesitaban oír: todo estaba Ok.

“Después de tantas idas y vuelta, ¡finalmente fui yo la donante!. Todo implicó una coordinación milimétrica, con mi hermana y mi sobrina en Mendoza que nos ayudaron a hacer todos los trámites, con algunas demoras en la llegada de la medicación y los reactivos. Pero, afortunadamente, todo salió bien”, resume. Y no deja de destacar el trabajo del personal de OSEP, del Hospital Español y de todos los profesionales y administrativos que aportaron lo suyo en esta historia.

Natalia Tobio y Eduardo Salice, el matrimonio de alvearenses protagonistas de esta emotiva historia.
Natalia Tobio y Eduardo Salice, el matrimonio de alvearenses protagonistas de esta emotiva historia.

“El jueves 15 de abril me llamó la nefróloga del hospital y me dijo que estaba todo listo, que solo faltaba un PCR que sea negativo para poder hacer la operación. El director del hospital de Alvear nos ayudó para que nos hicieran el test PCR, y el 21 de abril ya teníamos el resultado (ambos negativos)”, acota Nati, llegando al final de la historia.

Ese miércoles 21 de abril, Eduardo dializó en Alvear y viajaron a Mendoza. A las 18 llegaron, fueron derivados al Hospital Español y quedaron internados. “Obviamente nos internaron separados, porque Eduardo tenía que estar impoluto (después del trasplante lo tenían que inmunosuprimir). Llevaron a Edu a la parte de trasplante; y al otro día (22 de abril) a las 10:30, entramos en cirugía. Primero entré yo, a las 10:30 y salí 15:30. Y Edu entró a las 15:15, aproximadamente, y salió entre las 17:30 y las 18”, reconstruye. “Y lo demás, es historia”, concluye, sonriente y aliviada.

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