Scaloni contó que tuvo Herpes Zóster, popularmente conocido como "culebrilla", luego del Mundial de Qatar. Es un cuadro que puede ser muy molesto, doloroso, afectar la calidad de vida y hasta complicarse seriamente.
Justamente, lo más llamativo sobre el asunto es la alta proporción de personas que pueden tener riesgo de desarrollarlo, aunque la buena noticia es que hay una vacuna para prevenirlo.
Por qué tantas personas tienen riesgo de tener este herpes
El asunto es que es una infección causada por la reactivación del virus Herpes Zóster, el mismo que provoca la varicela en la infancia y que permanece latente en el organismo, de manera silenciosa durante años. Lo que sucede es que las estimaciones apuntan a que 90% de los adultos mayores de 50 años tuvo varicela y, por ende, está en riesgo de desarrollar la enfermedad.
El caso de Scaloni pone el acento en cómo situaciones como el estrés, pueden reactivar su acción. Un tema no menor en un contexto en el que si hay algo que abunda, es el estrés.
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Herpes Zóster: ¿qué tenemos que saber sobre la enfermedad?
"Esto es un claro ejemplo de cómo situaciones de alta exigencia mental y emocional impactan directamente en el cuerpo. El estrés sostenido libera hormonas como el cortisol que deprimen el sistema inmunológico. Cuando las defensas bajan, el virus que estaba dormido encuentra la oportunidad para reactivarse”, explicó al respecto el doctor Lucio Criado, médico especialista en Medicina Interna.
Qué es la culebrilla y quiénes tienen más riesgo
El herpes zóster, popularmente conocido como "culebrilla", es una infección causada por la reactivación de este virus y que permanece latente en el organismo.
El riesgo de padecer esta afección no se limita únicamente a la edad avanzada o a los picos de estrés. Existen condiciones de salud preexistentes que vuelven a las personas mucho más vulnerables:
- Enfermedades crónicas: Patologías como el asma, la EPOC, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares afectan al sistema inmune, aumentando el riesgo de contraer Herpes Zóster.
- Porcentajes de riesgo: Las personas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares tienen un 30% más de riesgo, mientras que quienes tienen diabetes presentan hasta un 40% más de chances de desarrollarlo.
- Pacientes inmunocomprometidos: El riesgo se incrementa de forma severa en poblaciones que han recibido, por ejemplo, un trasplante de médula ósea o células madres. En estos casos, se estima que las probabilidades de mayor incidencia respecto a la población total es nueve veces mayor.
- Otras patologías: El cáncer, los tratamientos quimioterápicos, el VIH y las enfermedades autoinmunes (como lupus, psoriasis y artritis reumatoidea) disminuyen notablemente las defensas del organismo.
A medida que el cuerpo envejece, se produce además un deterioro natural del sistema inmunológico denominado inmunosenescencia, lo que reduce la capacidad de respuesta ante infecciones. En este terreno, tanto el estrés como el cansancio actúan como desencadenantes clave al debilitar temporalmente las defensas.
Claves de la vacunación contra el Herpes Zóster: quiénes y cuándo deben recibirla
La prevención del herpes zóster cuenta hoy con una vacuna que ofrece casi un 90% de eficacia. Según explicó la doctora Elena Obieta, médica infectóloga, el esquema consta de dos dosis separadas por dos meses y está indicado para cualquier persona mayor de 50 años. Pero aclaró que quienes tengan condiciones de salud que deterioren su sistema inmune, como la antes mencionadas, también son candidatas
Qué es el herpes zóster, mejor conocido como culebrilla, y cómo se contagia.
Qué es el herpes zóster, mejor conocido como culebrilla, y cómo se contagia.
A raíz del caso del director técnico Lionel Scaloni, la especialista aclaró que, al ser un adulto joven y sano, no tenía indicación previa, exceptuando el factor del estrés o la inmunosupresión. Sin embargo, precisó que tras sufrir el episodio —y aun teniendo 49 años— sí tiene indicación de recibir las dos dosis, ya sea al cumplir los 50 o al año del brote, para evitar una recurrencia.
La doctora Obieta desmitificó la idea de que es tarde para vacunarse si ya se tuvo el virus: dado que el 98% de los adultos contrajo varicela, representan la población que debe vacunarse, ya que el fármaco previene la reactivación de dicho virus. La indicación se extiende a menores de 50 años con condiciones como diabetes, psoriasis, lupus, artritis reumatoidea o enfermedad inflamatoria del intestino, además de inmunosuprimidos por trasplantes, VIH con bajas defensas, o quienes toman corticoides en altas dosis o agentes biológicos.
La vacuna contra el Herpes Zóster no está disponible en el calendario nacional. Lo que se incluye desde 2015 (a los 15 meses y a los 5 años) es la vacuna contra la varicela. Si bien evita que los niños tengan esta enfermedad, al ser una vacuna a virus vivo, este puede replicarse mínimamente. Por ello, al llegar a los 50 años o ante un inmunocompromiso, estos individuos también pueden desarrollar zóster y requerirán la vacunación específica.
Finalmente, Obieta remarcó la importancia de la anticipación en pacientes que iniciarán tratamientos inmunosupresores (como biológicos o trasplantes de médula), y recomendó vacunarse antes de comenzar. En casos de urgencia médica, como un linfoma, explicó que se puede adelantar la segunda dosis para ser aplicada a los 30 días en lugar de esperar los dos meses habituales.
Síntomas y complicaciones del herpes zóster: del dolor crónico al riesgo ocular
El herpes zóster suele comenzar con síntomas muy molestos como picazón, hormigueo, sensibilidad al tacto y lesiones cutáneas localizadas en el rostro, el tórax o el abdomen. Sin embargo, lo más preocupante son sus complicaciones crónicas. La más frecuente es la neuralgia postherpética (NPH), un dolor neuropático persistente que puede prolongarse por meses o incluso años.
Al respecto, Verónica Loggia, pediatra, infectóloga y gerente médica de vacunas de GSK, señaló: "Más allá de la erupción, el herpes zóster puede dejar un dolor que se prolonga tras la curación de las heridas de la piel, alterando de forma negativa el descanso, el estado de ánimo y la movilidad, lo que puede provocar depresión o retraimiento social en quien lo padece.”
Por otra parte, cuando la reactivación del virus se presenta en formas graves que se alojan en la zona del rostro, existe un riesgo severo de compromiso ocular, cuadro conocido como zóster oftálmico. Esta variante puede afectar directamente las estructuras del ojo y generar complicaciones graves, incluyendo la pérdida de la visión, lo que refuerza la importancia de un diagnóstico temprano y de la prevención clínica.
Preguntas frecuentes sobre el herpes zóster
¿El Herpes Zóster es contagioso?
No, el Herpes Zóster no puede contagiarse de una persona a otra. Sin embargo, si una persona tiene Herpes Zóster, el contacto directo con las secreciones de las vesículas del sarpullido puede propagar el Virus Varicela Zóster (VVZ) a las personas que nunca han tenido varicela o que nunca recibieron la vacuna contra la misma. Si ellas se infectan, presentarán varicela, pudiendo desarrollar Herpes Zóster más adelante en su vida.
¿Cuánto dura en promedio un episodio de Herpes Zóster?
El cuadro suele iniciar con picazón, dolor, hormigueo, sensación molesta o sensibilidad al tacto en el tórax, el abdomen o el rostro. Tras los primeros días comienza la fase aguda: aparece la erupción cutánea caracterizada por ampollas acompañadas de un dolor agudo. Al cabo de unos 10 días, estas vesículas se convierten en costras que, normalmente, duran entre 2 y 4 semanas.
A pesar de que las erupciones desaparecen en ese período, el dolor (la neuralgia postherpética) puede persistir en algunos pacientes durante meses e incluso años.
Para más información sobre Herpes Zóster, podés visitar hablemosdezoster.com