Un ambiente cálido y alegre de trabajo se puede convertir en todo lo contrario si se tiene como compañeros a personas tóxicas. Ya sea por la crítica o por otras acciones que generen incomodidad o disgusto, se torna difícil desenvolver de la mejor manera la labor y todo es más complicado.
De hecho, esta situación tiene nombre: se conoce como “burnout” al síndrome que genera “estar quemado” por de encontrarse rodeado de personas tóxicas en el trabajo. Se trata de un estado de agotamiento emocional y despersonalización que puede tener un efecto negativo en el bienestar emocional y en el rendimiento laboral.
Los compañeros tóxicos critican constantemente, hacen rodar chismes y rumores, hacen comentarios hirientes, no brindan apoyo ni están dispuestos a ayudar a otros cuando lo necesitan y, frecuentemente, perciben a sus colegas como una competencia en lugar de como compañeros de equipo.
Todos estos comportamientos pueden darse por inmadurez emocional, envidia, competitividad mal gestionada o incluso problemas en el diseño y organización de las tareas en el puesto de trabajo. Los motivos de la toxicidad son variados y, más allá de su origen, resulta clave identificar cuanto antes este tipo de situaciones y actuar de rápido para minimizar su impacto a nivel personal y empresarial.
Por suerte, hay cosas que se pueden hacer para evitar o amortiguar los efectos negativos, tanto uno personalmente como la empresa u organización de trabajo.