Como suele ocurrir con las tradiciones y celebraciones populares, se trata de prácticas que encuentran su sustento más en la repetición sistemática y en el traspaso de generación a generación que en bases teóricas o manuales. Esto es lo que ocurre con el Carnaval y sus costumbres de celebración. Se trata de una de las fiestas más populares, con más historia y con infinidad de variables en todo el mundo, y que en Mendoza y en Argentina cuenta con sus características propias.
A nivel nacional, los feriados de Carnaval recién se decretaron en 1956, aunque era una celebración de siglos. Y, luego de 20 años de receso para que el pueblo disfrute, descanse, baile, desfile y se challe en las caras, con la oscura dictadura de 1976 estos feriados fueron eliminados del calendario oficial.
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Carnaval en la historia: así se celebraba en Mendoza hace 100 años y cómo cambió con los años
Facebook: Mendoza Desconocida
No obstante, el ánimo festivo de la gente y los pueblos no logró ser eliminado de raíz. Y, aunque ya no eran días de descanso, los corsos, bailes y espectáculos callejeros con personas disfrazadas nunca pudieron ser aplastados. Hasta que en 2010, el Estado argentino volvió a fijar dos días de feriado durante el verano -por lo general, en febrero- para celebrar y disfrutar del Carnaval, una celebración que viene de tiempos inmemoriales.
El tiempo pasa, el Carnaval resiste
Aunque en aquellas calles de barrio tranquilos las postales de niños y niñas correteándose o esquivando chorros de agua y bombitas nunca lograron se borradas por completo -la popular y querida "challa"-, durante los últimos años estas secuencias fueron volviéndose más y más frecuentes.
Lo primero que hay que aclarar si de Carnaval se habla es que, a diferencia de otras celebraciones, el Carnaval no tiene una fecha fija en el calendario. Desde siempre, el inicio y la duración del Carnaval han estado vinculados al calendario litúrgico cristiano. Porque, tradicionalmente, se ha celebrado y celebra 40 días antes del Jueves Santo. En cuanto a su fin, coincide con el Miércoles de Ceniza, lo que da paso a la Cuaresma cristiana. Por esto es que, en 2026, el Carnaval se extenderá entre el viernes 12 y el miércoles18 de febrero (siendo los feriados propiamente dichos el lunes 16 y martes 17).
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Carnaval en la historia: así se celebraba en Mendoza hace 100 años y cómo cambió con los años
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Si bien dentro del calendario la celebración del Carnaval está directamente vinculada a fechas religiosas, su origen encuentra sus bases en festividades paganas de la antigüedad. En el Imperio Romano, por ejemplo, las Saturnales y las Bacanales eran celebraciones en honor a Saturno y Baco, respectivamente.
Estos festejos estaban marcados por el desenfreno, la inversión de roles y el uso de máscaras. Ya en la antigua Grecia, con las fiestas dedicadas a Dionisio, ocurría algo similar. El uso por entonces para las procesiones de barcos sobre ruedas -"carrus navalis" - eran una fija y de aquí podría desprenderse el origen del término "Carnaval".
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Sin embargo, hay otra versión más cristiana sobre el origen de esta fiesta y su nombre. Porque, ya con la expansión de la religión en todo el mundo, las fiestas se convirtieron en una especie de despedida de los excesos previo al inicio de la Cuaresma. Y, al tratarse de un periodo de ayuno y recogimiento, se lo define en latín como "carnem levare" (quitar la carne), y otra versión sobre el origen de la palabra Carnaval.
Por qué se usan máscaras en Carnaval y por qué molesta al poder
En Venecia, en Río de Janeiro o en cualquier locación, la asociación es inevitable: no hay Carnaval sin máscara. Esta costumbre nació en la Edad Media y tiene un origen de crítica social y contestataria. En años en los que la indignación ante las injusticias sociales eran una constante -y con críticas hacia el poder político que, por lo general, eran silenciadas-, durante el carnaval había una cierta permisión para desahogarse.
Con las máscaras como refugio para evitar represalias, durante el Carnaval afloraban en forma de sátira las críticas sociales hacia gobernantes, nobles y referentes y figuras de la religión.
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Carnaval en la historia: así se celebraba en Mendoza hace 100 años y cómo cambió con los años
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Más allá de su evolución en el tiempo y de los incontables intentos -estériles- encabezados por gobernantes y poder de turno por erradicarlo, el Carnaval es una de las celebraciones populares más universales y contestatarias en todo el mundo. Y, como tal, transmite una energía tan difícil de describir como de comparar.
El Carnaval en Argentina: lo que el poder político y la dictadura se quiso llevar
Las prohibiciones, la persecución y las disputas culturales -en pos de silenciar las manifestaciones populares- que han rodeado desde siempre al Carnaval no han sido ajenas en Argentina. De hecho, durante gran parte del siglo XX, la celebración fue vista como algo incómodo por distintos gobiernos. Incluso, hubo reiterados intentos por controlarlo y hasta borrarlo, precisamente por esa condición natural de alterar y romper el status quo.
En el siglo XIX fue Juan Manuel de Rosas quien, por medio de la firma de un decreto, decidió suspender la celebración de los carnavales. Los consideraba "peligrosos" al tratarse de momentos en que se producía una ruptura del orden cotidiano y la gente salía a la calle, se disfrazaba y se burlaba del poder.
Recién durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, el Carnaval volvió al calendario oficial de celebraciones. No obstante, se trató de una versión "moderada y ordenada”, con corsos oficiales y estética europea. Ello, sumado a la masiva inmigración en Argentina que se vivió a inicios del siglo XX, dio origen al nacimiento de murgas, de la sátira política y a las celebraciones barriales.
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Entre 1900 y 1940, el crecimiento de las murgas y espacios populares trajeron consigo "la Época de Oro del Carnaval" en Argentina. Cada vez que llegaba la época de esta celebración, la fiesta y celebración ganaba las calles de los barrios, y los corsos y desfiles les permitían a los argentinos y argentinas olvidar penas y padecimientos durante algunas horas.
Con el surgimiento del peronismo, el Estado acompañó con políticas concretas la celebración y potenciamiento del Carnaval como una verdadera celebración popular (con corsos, bailes y celebraciones en clubes barriales). Aunque, tras el golpe de Estado de 1955, el poder político -tomado por los militares entonces- volvió a cubrir con un manto de desconfianza a esta celebración. En pocas palabras, volvió a considerarse algo peligroso, subversivo y amenazante.
Más allá de esto, y con un estricto y riguroso control, en 1956 se establecieron los dos días de feriados correspondientes al Carnaval. No obstante, en 1976 -con el inicio de la última dictadura militar en Argentina- el Decreto 21.329 eliminada al Carnaval del calendario de feriados nacionales.
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Carnaval en la historia: así se celebraba en Mendoza hace 100 años y cómo cambió con los años
Foto: Mendoza Desconocida
Además, durante esos años se prohibieron y persiguieron a las murgas y corsos, por los que estos grupos debían ensayar casi a escondidas. Incluso, la challa -acción de mojarse entre vecinos, y otra de las prácticas comunes del Carnaval- fue prohibida, aunque ello no llevó a que, a escondidas, en algunos barrios se mantuviera -con perfil bajo- esta costumbre.
2010, el año que el Carnaval volvió a ser feriado
La vuelta de la democracia en 1983 puso fin a la persecución sistemática a distintos movimientos populares. Ya en los 90, las murgas regresaron a las calles y los corsos barriales volvieron a ganar la escena durante los días de Carnaval. Sin embargo, fue recién en noviembre de 2010, mediante el decreto 1.584, cuando se restablecieron oficialmente el lunes y martes de Carnaval como feriados nacionales inamovibles.
Además del aporte cultural y social, desde el Carnaval 2011 (cuando regresaron los feriados en la práctica), también este fin de semana XXL se convirtió en una gran oportunidad para el turismo.
Así se vivía el Carnaval en Mendoza hace cien años y el paso de los años
El perfil de Facebook "Mendoza Desconocida" dedicó una publicación especial en la que incluyó fotos y fragmentos de las revistas "Caras y Caretas" y "La Quincena Social" y donde se reconstruye cómo se vivió el Carnaval de 1927 y 1928 en Mendoza y en Argentina.
Además de hacer un repaso histórico sobre esta celebración popular y sus distintos momentos, se incluyeron fotos de celebraciones de Carnaval en el histórico Hotel de Cacheuta, tomadas en 1928 y publicadas por "La Quincena Social".
La evolución de la celebración en el mundo y en Argentina también marcó momentos en Mendoza. Más allá de la prohibición de reuniones sociales o de murgas y corsos en los años de mayor control político, en las esquinas y calles de los barrios la challa nunca desapareció del todo.
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Carnaval en la historia: así se celebraba en Mendoza hace 100 años y cómo cambió con los años
Foto: Mendoza Antigua.
Bombitas con agua en su interior y que se reventaban al chocar con el "contrincante" (¡ni hablar si se utilizaba de mezclar el agua con algo de sal en el interior del globo, para que además de mojar, picara!), challas con cámaras de ruedas de bicicleta rotas y hasta pomos o espuma son algunas de las postales que nunca dejaron de repetirse.
"El Carnaval mendocino, según crónicas de medios como Caras y Caretas y La Quincena Social, fue durante décadas una celebración popular que combinaba agua, disfraces, bailes y sátira social. Las mascaritas eran clave: permitían el anonimato, la transgresión y la creatividad. En los años 70, aún se vivía esa tradición con fuerza, aunque ya comenzaba a perderse por cambios culturales y políticos. El Carnaval mendocino tuvo su auge entre los años 30 y 70, con corsos barriales, batallas de agua y bailes en clubes como el Andino, el Regatas y el Banco Mendoza", destaca el blog "Mendoza Antigua" en una de sus entradas que rescata lo más emblemático de la historia mendocina.