Sexo y bondage: todo lo que hay que saber para animarse a esta práctica erótica

Se recomienda practicar los nudos en soga con alguien experimentado
Se recomienda practicar los nudos en soga con alguien experimentado

En Mendoza no muchos se atreven todavía. El bondage está más cerca de la estética y la suavidad que de la rudeza. La mayoría lo conoció gracias a las novelas y películas de la saga “50 sombras de Grey”.

De todas las fantasías y prácticas sexuales alternativas que se han ido visibilizando en los últimos tiempos, el bondage es una de las más erotizantes. Muchas veces lo asociamos erróneamente al sadomasoquismo, sin embargo —como veremos en esta nota— el encuadre de la práctica del bondage no depende del hecho sino de la intención.

Empecemos por entender qué significa: la palabra proviene del francés y se refiere al hecho de mantener a una persona en cautiverio o esclavitud. “El bondage se basa en la inmovilización del cuerpo de otra persona” explica Patricia, de Buenos Aires Sexshop, “y pertenece al BDSM, que significa Bondage, Disciplina, Sumisión o Sadismo y Masoquismo, aunque son todas prácticas eróticas diferentes”, aclara.

Esta privación de movimiento, puede ser completa o parcial —por ejemplo, sólo las extremidades superiores— con el uso de diversos elementos: cuerdas, cintas, telas, cadenas, esposas o cualquier otro objeto que pueda servir como inmovilizador. También se incluyen los “privadores sensitivos”, como vendas en los ojos, o las mordazas. En la práctica del bondage pueden intervenir otros complementos escénicos, como máscaras, plugs, columpios, fustas, plumas, pieles y más.

En el sentido más amplio, el bondage se considera una práctica estético-erótica, aunque no todos están de acuerdo con eso. Tampoco está claro si pertenece a una práctica sexual convencional o alternativa. Como mencioné antes, todo depende de la intención.

En muchos casos puede llegar a constituir una filosofía para las personas practicantes que confían en la cesión de la responsabilidad sobre su cuerpo y en formas de placer diferentes.

“También hay otras disciplinas como el Shibari, que son las ataduras japonesas con cuerdas” explica Patricia. Esta práctica, deriva de un tipo de tortura que los guerreros samuráis aplicaban a sus prisioneros de guerra. Hoy en día se lo asocia más con la estética que con el dolor o la inmovilización.

En su libro El seductor arte del bondage japonés la escritora norteamericana nacida en Japón, Midori, explica: “Es importante resaltar la diferencia de concepto entre el shibari japonés y los cordajes occidentales, que solo pretenden generalmente la inmovilización del sujeto atado.

El arte del shibari no implica forzosamente la inmovilización y tiene también otros aspectos, como la calidad estética del conjunto cuerda-atamiento-sumisa o sumiso, el plano triangular formado por el maestro, la persona atada y el espectador (muy importante en la tradición japonesa) y tiene, además, muy en cuenta el efecto energético –negativo o positivo- sobre ciertos puntos del cuerpo de la persona entregada al maestro, relacionados con los meridianos energéticos del cuerpo humano según la tradicional medicina oriental”.

Más erótico que sexual

Algunas personas consideran que el componente principal de la práctica del bondage es la sensualidad implícita en el uso de los elementos, sumado al mero hecho de participar de un “juego de seducción” en donde uno domina y el otro es dominado. Probablemente al leer esto, muchos pensarán en latigazos, chirlos y dolor. Sin embargo, está bastante lejos de eso.

Buena parte del componente excitante del bondage reside en la liberación mental al ceder la responsabilidad al otro, y del ejercicio de la vulnerabilidad.

En el juego, la persona inmovilizada confía a otra, u otras, la capacidad de acción sobre su cuerpo sin más opción que la liberación de la mente y sus preocupaciones. Esta sensación de tranquilidad provocada por la inhibición del control, sumada al deseo provocado por la dominación, permite a la persona inmovilizada dejarse llevar, pudiendo ejercer así el abandono erótico de su cuerpo.

La segregación de hormonas como la adrenalina, generada por la sensación de peligro simbólico, o de la oxitocina, provocan las sensaciones de excitación, tranquilidad y el placer.

Romantic Bondage es el uso de ataduras adaptadas a las relaciones convencionales
Romantic Bondage es el uso de ataduras adaptadas a las relaciones convencionales

La psicóloga y sexologa española, Ana Sierra, escribió un artículo que describe un subgénero llamado “Romantic Bondage”, en el que habla de enriquecimiento erótico, facilitando nuevas herramientas para jugar, comunicarse y beneficiar las relaciones sexuales.

“Amplía el abanico de posibilidades eróticas, con juegos y prácticas alternativas adaptadas a las relaciones tradicionales. Asimismo, visibiliza la diversidad sexual y desestigmatiza prácticas que se alejan de lo convencional desde la información y el conocimiento”, explica.

“Si ato para provocar dolor es sadomasoquismo, si lo hago para dominar, es dominación y si fuera para inmovilizar lo llamaría bondage. En todas ato, pero la intencionalidad es muy diferente”, aclara. Esta es, al parecer, la principal diferencia y la intencionalidad que mencioné al inicio de la nota.

En cualquier caso, quienes llevan a cabo esta práctica ponen especial énfasis en aclarar que -siempre dependiendo de los gustos individuales- en términos generales el bondage es más sensual que genital, ya que se puede practicar durante horas, sin necesidad de realizar prácticas sexuales.

Por su parte, Ignacio Puig Rodas, psicólogo clínico y sexólogo, especialista en sexualidades alternativas, relaciones de pareja no convencionales y nuevas parentalidades explica algunos otros términos vinculados a la práctica. “El concepto ‘Kinky’: persona que incluye de forma habitual prácticas que se apartan de la sexualidad heteronormativa y monogámica convencional”. Aunque para él, el BDSM se incluiría dentro del término ‘Kinky’, asegura que esto no implica que le tenga que gustar todo, “cada uno lo vive a su manera y disfruta con un cierto rango de prácticas. La cuestión está en que se atreva a hacerlo y sea feliz con ello”, dice.

La confianza es primordial

El atractivo del bondage para las personas practicantes reside en la confianza y el intercambio de responsabilidades sobre el placer de la pareja, junto al placer creativo y estético, que unido a la visión del cuerpo humano encordado como una singular obra de arte erótica constituyen una praxis compleja entre lo ritual y lo sexual.

“Algo muy importante a tener en cuenta es el consentimiento, que te aten de sorpresa no es algo muy agradable, por eso siempre hay que charlarlo”, explica Patricia, desde su experiencia como vendedora de artículos sexuales.

“Se recomienda siempre usar una palabra de seguridad que no sea ‘no’, para que quede claro que no querés continuar con el juego. Por ejemplo, se puede usar colores: si decís ‘verde’, siguen el juego. ‘Amarillo’ es que no estás tan cómoda, y ‘rojo’, para que te desaten de inmediato. Pero tiene que ser una palabra que las dos (o más) personas que están participando conozcan bien”, remarca.

La psicoterapeuta sexual chilena Natalia Guerrero, busca quitarle los prejuicios a esta práctica, explicando que el placer que se siente al prácticarlo no viene de traumas de la infancia. “Las personas que practican sexualidades alternativas como BDSM, no necesariamente han tenido una situación difícil durante su infancia o problemas psicológicos graves que los llevan a tener este tipo de placer, sino que está comprobado que las personas que practican este tipo de sexualidad alternativa, al contrario de lo que podría pensar la gente, tienen un manual ético de consentimiento muy estricto y muy interesante, porque al ser cosas tan distintas a las que estamos habitualmente acostumbrados, para que se practiquen bien es necesario que haya un consentimiento muy detallado de lo que se puede hacer o no”.

No apto para principiantes

Todos los especialistas en la materia, aclaran que más allá de la confianza, tiene que haber un profundo conocimiento de esta práctica, por lo que no se recomienda entre personas que desconocen cuáles son los riesgos.

En general, los artículos que tratan este tema recomiendan que aquellos que deseen iniciarse, lo hagan con personas experimentadas. “Todas las prácticas del BDSM deben cumplir con otra sigla, SSC, que en español se traduce como ‘sensato, seguro y consensuado’, y esto tiene que ver con personas mayores de edad que optan por enriquecer sus sexualidad con estas otras alternativas”, aclara Guerrero.

El bondage siempre tiene que ser consensuado y seguro
El bondage siempre tiene que ser consensuado y seguro

Entre los principales riesgos —y los menos graves— están los problemas musculares derivados de las posturas en las que permanecen las personas sometidas. Otros problemas pueden ser las rozaduras y lesiones en la piel si las cuerdas no están bien colocadas. Los expertos recomiendan iniciarse en la práctica del bondage poco a poco, sin intentar emular las posturas vistas en películas o videos, porque hay ataduras que requieren mucha experiencia. También es necesario tener a mano una tijera durante la sesión, para liberar rápidamente a la persona que está atada en caso de malestar físico.

Los accidentes del bondage

La variedad más peligrosa de esta práctica sexual es el autobondage. Como su nombre indica, en esta variante no existe una segunda persona que pueda librarte de las ataduras en caso de accidente. Y la verdad es que esta práctica del autobondage puede ocasionar la muerte.

Insistimos en la libertad de practicar cuanta técnica sexual produzca placer, sin inhibiciones ni prejuicios. Pero también insistimos en la necesidad de adentrarse en el sexo no convencional desde la libertad y la curiosidad, sin imposiciones ni chantajes emocionales. No todas las personas están preparadas para dar el paso del sexo convencional al sexo más atrevido. Y no todas las personas necesitan dar ese paso.

Entre las recomendaciones más frecuentes, rescatamos 10 puntos que serían algo así como un “Manual de buenas prácticas en bondage”.

Consentido. Solo se debe practicar bondage si está realmente interesado. Nunca debe hacerse solo para complacer a la pareja o en el caso de tener dudas con el juego.

Conocimiento. Buscar toda la información que puedas sobre el bondage, formas de practicarlo, seguridad y riesgos.

Pareja estable. La práctica del bondage no se aconseja para aventuras de una noche o con desconocidos. La confianza es el factor clave de esta práctica sexual.

Comunicación. El tema tiene que ser hablado previamente con la pareja para poner sobre la mesa deseos, miedos y posibles imprevistos.

Ataduras. No es recomendable utilizar ataduras caseras. Es más seguro adquirir todo lo necesario como cuerdas, pañuelos o esposas en una tienda sexual (sex shop).

Seguridad. El elemento más seguro para practicar bondage es la palabra de seguridad que se acuerda previamente y se utilizará cuando la persona sometida quiere dar por finalizada la sesión.

Realismo. No intentes poner en práctica posiciones que hayas visto en Internet, revistas o películas. Hay posiciones y ataduras del bondage que requieren mucha preparación y experiencia, por lo que no conviene arriesgarse.

Posiciones. No es recomendable mantener la misma posición durante mucho tiempo.

Dos personas. En ningún momento se debe dejar sola a la persona atada. Si no tiene libertad de movimientos no podrá reaccionar ante ningún imprevisto.

Peligro. Para no poner en riesgo tu vida, nunca debe haber una atadura rodeando el cuello.

Qué se puede comprar

Según nos refiere Patricia, los objetos más vendidos en sex shops son las esposas: “Hay de todo tipo, de colores, con peluche, de metal, de cuero, las esposas para cama —que atan muñecas y tobillos—, también las sogas y los inmovilizadores de cuero".

“Las esposas son el artículo más vendido y es principalmente porque muchas tienen elementos de liberación rápida”, amplía. “Por ejemplo, las de metal para principiantes tienen un botón que si lo presionás, se abren sin necesidad de usar las llaves”.

Las alternativas de cuero, que pueden parecer más atractivas “se acoplan a través de dos mosquetones que se unen entre sí, o una cadena que tiene por lo menos un mosquetón para poder liberarse de forma inmediata. Entonces, si bien es importante confiar en la otra persona, al saber que podés liberarte por tus propios medios, es más fácil probar una práctica de restricción”, concluye.

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