La emergencia provocada por el viento Zonda durante el sábado dejó una postal repetida en Mendoza: brigadistas, bomberos y vecinos luchando contra decenas de incendios simultáneos. Sin embargo, para los Bomberos Voluntarios de la Zona Este, el episodio más grave no fue únicamente el avance del fuego, sino lo que consideran una serie de decisiones operativas que terminaron agravando una situación ya crítica.
La denuncia, que comenzó a circular entre los distintos cuarteles durante las últimas horas, apunta directamente al funcionamiento del despacho de emergencias de la Base La Colonia. Según sostienen los bomberos que participaron de uno de los incendios de mayor magnitud de la jornada, los reiterados pedidos de apoyo nunca fueron atendidos, una situación que, aseguran, terminó con una autobomba incendiada, equipamiento destruido y varios servidores públicos lesionados.
Mientras las dotaciones combatían el fuego, la situación comenzó a complicarse.
De acuerdo con el relato de los bomberos intervinientes, desde Los Barriales solicitaron en varias oportunidades el envío de nuevas unidades para reforzar el operativo.
La respuesta, sostienen, nunca llegó.
Incluso, aseguran que desde el cuartel de San Martín se ofrecieron voluntariamente recursos para colaborar con el combate del incendio, pero desde el despacho operativo les habrían respondido que la emergencia estaba controlada y que no era necesario movilizar más personal ni vehículos.
Minutos después, una de las autobombas que trabajaba en la primera línea quedó rodeada por el fuego y terminó siendo alcanzada por las llamas.
El vehículo sufrió importantes daños, mientras que también se perdió equipamiento operativo utilizado para enfrentar incendios forestales y rurales.
Además, varios bomberos sufrieron lesiones durante las tareas de combate, aunque ninguna de gravedad.
Una frase que ahora piden investigar
La denuncia incorpora un elemento todavía más delicado.
Según manifestaron distintos bomberos que participaron del operativo, durante las comunicaciones mantenidas por la red TETRA se habría escuchado desde el despacho una expresión que generó profunda indignación entre quienes combatían el incendio.
"No vamos a mandar apoyo y dejen que se queme todo".
Los cuarteles sostienen que esa comunicación habría quedado registrada por el propio sistema de radio utilizado por las fuerzas de seguridad y solicitan que sea incorporada a cualquier investigación administrativa que pueda iniciarse.
Hasta el momento no existe una versión oficial sobre esa presunta comunicación.
Un reclamo que no es nuevo
La situación, afirman los bomberos, no constituye un hecho aislado.
Desde hace varios meses los cuarteles voluntarios de la Zona Este vienen planteando diferencias con el funcionamiento del despacho que coordina las emergencias regionales.
El principal reclamo apunta a que quien toma las decisiones sobre el envío de recursos no posee experiencia específica en operaciones bomberiles.
Por ese motivo habían solicitado formalmente que el despacho del CEO Zona Este incorporara un operador con formación en manejo de incendios y conocimiento del funcionamiento de los distintos cuarteles.
La propuesta, según explican, buscaba evitar demoras en la evaluación de los pedidos de apoyo y permitir una mejor administración de los recursos disponibles cuando se producen múltiples emergencias simultáneas.
Los bomberos aseguran que ese compromiso fue asumido por las autoridades, aunque nunca llegó a concretarse.
Ahora sostienen que lo ocurrido en El Altillo demuestra las consecuencias que puede tener una mala coordinación en un operativo de gran magnitud.
Una vieja discusión en Mendoza
La coordinación entre el Centro Estratégico de Operaciones (CEO), Defensa Civil y los cuerpos de Bomberos Voluntarios ha sido motivo de debate en distintas oportunidades, especialmente durante temporadas de incendios forestales o jornadas de viento Zonda, cuando las emergencias se multiplican en pocas horas.
En esos escenarios, la administración de los recursos disponibles resulta determinante. La decisión de enviar —o no— una dotación adicional puede modificar el desarrollo completo de un operativo, tanto para contener el avance del fuego como para proteger al personal que trabaja en primera línea.
Los propios bomberos sostienen desde hace tiempo que los despachos de emergencia requieren personal con experiencia operativa capaz de interpretar la evolución de un incendio y anticipar la necesidad de refuerzos, especialmente cuando intervienen varios cuarteles de manera simultánea.
El antecedente del conflicto por las comunicaciones
La tensión entre los cuarteles y las autoridades provinciales no es nueva.
Meses atrás, varios cuerpos de Bomberos Voluntarios de la Zona Este habían expresado públicamente su malestar por dificultades vinculadas al sistema de comunicaciones TETRA, situación que incluso derivó en reclamos institucionales y reuniones con funcionarios provinciales.
En aquella oportunidad advertían que las falencias en la coordinación podían comprometer la seguridad de los bomberos durante los operativos.
Los hechos ocurridos este sábado volvieron a colocar ese reclamo en el centro de la escena.
Piden una investigación
Tras el episodio, los distintos cuarteles comenzaron a mantener contactos para definir una postura común.
Según adelantaron, en los próximos días realizarán una reunión conjunta para analizar lo sucedido y evaluar las medidas institucionales que impulsarán.
Entre los pedidos figuran la apertura de una investigación administrativa para determinar cómo actuó el despacho durante el incendio de calle El Altillo, la revisión de los registros de comunicaciones mantenidas por la red TETRA y la determinación de eventuales responsabilidades.
Además, volverán a insistir con un planteo que consideran prioritario: que el despacho del CEO Zona Este incorpore un operador con experiencia bomberil, convencidos de que esa decisión puede evitar que una situación similar vuelva a repetirse.
Mientras tanto, el episodio dejó algo más que pérdidas materiales. Para quienes estuvieron frente al fuego, el mayor interrogante es si una respuesta diferente ante los pedidos de apoyo habría permitido evitar que una autobomba terminara destruida y que varios bomberos resultaran lesionados en pleno operativo.