11 de enero de 2026 - 20:30

Alivio en Chubut: llegaron las lluvias a las zonas afectadas por los incendios

Las precipitaciones alcanzaron Epuyén, Esquel y el Parque Nacional Los Alerces tras un fin de semana crítico.

Luego de varias jornadas marcadas por incendios forestales de gran magnitud, la Comarca Andina recibió este domingo un alivio climático con la llegada de las primeras lluvias a las zonas más afectadas de la provincia de Chubut, entre ellas Epuyén, Esquel, El Hoyo y el Parque Nacional Los Alerces.

Según informó la Agencia Noticias Argentinas, el cambio de escenario fue contundente en comparación con el sábado, cuando los fuertes vientos, el humo y el avance del fuego generaron condiciones de peligro extremo. Durante ese fin de semana, la Ruta 40 debió ser cortada debido a que las llamas alcanzaron sectores cercanos al asfalto y la visibilidad era prácticamente nula.

Este domingo, en contraste, el asfalto apareció mojado y las laderas de las montañas, que hasta horas antes estaban cubiertas de humo, mostraron la tierra oscura por la humedad, reflejando una mejora en las condiciones ambientales.

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Epuyén, el foco más crítico

La situación más grave se registró en Epuyén, donde solo en la última semana se quemaron unas 12.000 hectáreas. El sábado, el área afectada se duplicó en cuestión de horas debido a las ráfagas de viento, lo que marcó el momento más crítico de la emergencia.

La llegada de la lluvia fue una sorpresa incluso para los equipos de emergencia, ya que los pronósticos más optimistas anticipaban precipitaciones recién para el miércoles. Sin embargo, pasado el mediodía, el cielo se cubrió de nubes oscuras y comenzó a caer agua en distintos puntos de la región.

Cautela pese al alivio

Pese a la mejora, los especialistas mantienen la prudencia. Para considerar el incendio contenido o sofocado, estiman que sería necesaria una precipitación acumulada de entre 20 y 30 milímetros, de manera sostenida.

Si bien la lluvia contribuye a bajar la temperatura y reducir la actividad del fuego, los brigadistas continúan trabajando para evitar que focos subterráneos puedan reactivarse cuando el terreno vuelva a secarse.

Un respiro para quienes combaten el fuego

La llegada del agua significó también un alivio físico y emocional para los bomberos, brigadistas y voluntarios que desde hace días combaten las llamas bajo condiciones extremas.

“Ayer el fuego estaba al borde del camino; hoy la montaña respira”, relataron testigos en el paraje Rincón de Lobos, donde las precipitaciones también ayudaron a asentar las cenizas acumuladas.

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