-¿Qué necesitan los hijos adolescentes hoy?
-Los chicos necesitan, y esta es la principal noticia revelación, no porque lo haya descubierto yo, sino porque es puro sentido común, lo mismo que precisaba yo cuando hace 40 años atrás tenía rulos y 13 años, precisan un umbral de frustración que les permita gestionar la vida adulta, precisan gestión de emociones. Y en esto yo siempre digo que los chicos no dejan de mirarnos y somos nosotros los que tenemos que regular la calma y el manejo de las emociones en ellos. Ven adultos desregulados, por más que demos disculpas maravillosas. ¿Cómo van a aprender a regular sus propios impulsos y mucho más en un tiempo de dopamina 24/7, que es el principal atentado contra la gestión saludable de emociones? Entonces, te decía, umbral de frustración, gestión de emociones, sentido de responsabilidad, capacidad de decisión y amor propio. Necesitan adultos que recuperen el sentido común.
El licenciado en Psicología Alejandro Schujman presenta su unipersonal teatral en Mendoza, enfocado en los adolescentes y los vínculos familiares. Gentileza.
Necesitan adultos que entiendan que el límite es amor, pero cuidado, no es castigo ni penitencia, ¿eh? En esta absurda interpretación de la crianza respetuosa, nada tiene que ver decir que no y restringir aquellas cuestiones que para los chicos exceden su capacidad de gestión, con riesgo físico y psíquico. El límite no llega. Entonces, la pregunta que yo siempre hago es ¿Hacemos algo o seguimos mirando? Y por ahora, seguimos mirando.
-¿Este es el disparador de tus charlas?
-Por eso las charlas y por eso también el espectáculo, como invitación a empoderar a los adultos de alguna manera y también a darle palabra a los chicos, que yo digo que son chihuahuas disfrazados de rottweiler. El adolescente no es lo que muestra, lo que muestra es una máscara. Y que detrás de esa máscara está, como dice Pedro Aznar, un niño asustado.
-Vos das como ejemplo reuniones, en las que a veces participan, en las que hay consumo de sustancias y que en ese contexto es mejor decirles que no vayan. ¿No existe la posibilidad de que, en vez de que quede al margen, se le den recursos para decidir qué hacer allí?
-En algunos casos hay que decir que no, un adolescente de 15 o 16 años no va a poder tomar con conciencia, no tiene desarrollado el prefrontal, el andá, pero cuídate o no lo hagas. A las 5 de la tarde tu hijo te va a decir, "Ok, mamá, tenés razón". A las 10 de la noche, con la dopamina a full y el grupo activándose, hay una chance de que pueda regularse y no tome, pero la presión del grupo es altamente probable que le genere un quiebre. Es muy probable que gane la presión del grupo. Ahí hay que recuperar el sentido común, y no es prohibir, es cuidar.
Esas cosas no lo van a traumar, pero el otro tipo de decisiones sí lo pueden traumar, en el caso de que confiemos en que los chicos van a poder gestionar y haga un coma alcohólico o sucedan cosas que los chicos después no pueden procesar.
El adolescente siempre va a tender a la transgresión, pero si hay ausencia de límite, la transgresión es cada vez más.
-Ya sabemos que los chicos tienen un sentido de pertenencia fuerte al grupo: ¿creés que puede ser útil un acuerdo grupal entre padres?
-Es lo ideal. El recurso más importante son las redes de familias. Ustedes tienen en Mendoza, que va a estar seguramente participando a lo mejor unos minutitos del espectáculo, a Nacho Castro de Pacto Parental. Así como se pudo con las pantallas, se debería podar también con estas cosas y dejarnos de bromas porque está en juego la salud de los chicos. Y están subiendo los suicidios adolescentes de manera estrepitosa, lo cual es el tema más dramático, con lo cual, si no entendemos ahí, no entendemos nada.
- ¿Y vos a qué lo atribuís eso? Por cómo se transita hoy la adolescencia, muchos chicos se ven sufrientes.
-Están muy solos, los chicos me lo dicen. Veo chicos de todos lados y los chicos están solos y cuando les preguntas cómo se sienten, se sienten solos y me cuentan a mí, que no me conocen, un montón de cosas y no pueden hablar en las casas.
El licenciado en Psicología Alejandro Schujman enfatiza la importancia de recuperar el sentido común en la crianza y fortalecer la comunicación, frente al aumento de la soledad adolescente y los trastornos de ansiedad. Gentileza.
- Y eso ¿por qué creés que sucede?
- Porque hay una generación de padres, a la que yo llamo amorosamente tibios. Pasamos del temor a los padres al temor a los hijos. Hay un sobrerespeto, un desconocimiento del mundo adolescente hoy, pensando que cambió la adolescencia y lo que cambió es la manera de entenderlo. Digo, un adolescente que está 24/7 con dopamina, no tiene recursos de gestión emocional.
-¿Por qué es tan pobre la comunicación de los adultos con los chicos? Porque los chicos no sé si la van a ir a buscar. Yo también noto que hay un abismo incluso en la escuela con los adultos a cargo.
-Si, son los papás los que tienen que propiciar esa comunicación. Cuesta porque partimos de la base de una mala figura de la crianza respetuosa, no es dejar que los chicos hagan cualquier cosa, la crianza respetuosa es no ejercer ningún tipo de violencia, ni psicológica ni física, lo que no quiere decir dejar de poner límites, el límite es parte necesaria, imprescindible. Los chicos no tienen desarrollado el prefrontal y el prefrontal que somos los adultos no estamos interviniendo, estamos haciendo piquete por omisión, por culpa, por miedo, porque tenemos poco tiempo, por un montón de razones en un mundo que no ayuda.
- Los papás quizás están desorientados: vos decías que necesitan lo mismo que hace unos años, pero tanto se dice que estos adolescentes son distintos y en un contexto muy diferente, definitivamente.
-Los papás están en estado de absoluta desorientación, pero el adolescente, créeme, necesita lo mismo. Los padres incluso están temerosos. Los chicos tienen trastornos de ansiedad cada vez más grandes porque están hiper sobreestimulados. Están teniendo acceso a un universo digital que está diseñado para esto; no es conspiranoico, esto es así, está diseñado para que seamos todos adictos, y a mí, que soy un hombre grande, escritor y lector, me cuesta muchísimo terminar un libro sin interrupciones por todo lo que tengo por hacer en este modo multitasking en el que vivimos. A los chicos, mucho más. Tenemos que volver a regularlo y decir, "Perdón, me equivoqué”.
-¿Cómo es el espectáculo? ¿La idea es que vayan los papás con los chicos?
-Es para que vengan padres y madres con hijos y fue bajando la edad, porque al principio eran a partir de 13 años, pero venían niños más chicos y se enganchaban superbien y participaban un montón. Así que 8 o 9 años en adelante pueden venir. La adolescencia hoy empieza cada vez más temprano y termina cada vez más tarde. Hay dinámicas con el público, tiene una estructura teatral. Es muy emotivo, hay mucho amor, mucho humor y herramientas para los padres y para los chicos también.