La búsqueda de Agustín Randazzo, un argentino de 51 años que permanece desaparecido tras el choque de trenes ocurrido este miércoles en España, mantiene en vilo a sus familiares y a su pareja. El hombre viajaba en una de las formaciones involucradas en el siniestro y, desde el momento del impacto, sus allegados no volvieron a tener noticias sobre él.
Randazzo vive en España desde 2002 y trabaja en el área de comunicaciones. En la mañana de ayer viajaba en el vagón 8 de uno de los trenes que cubrían el trayecto entre Madrid y Sevilla, un recorrido que realizaba habitualmente por motivos laborales.
Desde el accidente, sus familiares recorren hospitales cercanos al lugar del choque para intentar averiguar qué ocurrió y dar con su paradero.
El choque de dos trenes en Toledo, España
EFE
Su primo Rafael confirmó en diálogo con diario La Nación que la familia no tuvo noticias de Agustín desde el siniestro. También explicó que el hermano del hombre vive en España y realizó la denuncia por su desaparición.
La pareja del argentino, Sergi Horan, difundió información sobre su desaparición a través de las redes sociales y pidió colaboración para encontrarlo.
Según explicó, la única información que pudieron obtener hasta el momento indica que Randazzo recibió asistencia de atención primaria en la zona del accidente y quedó registrado en la base de datos del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha. Sin embargo, después de ese registro, se desconoce a qué centro médico fue derivado.
En una publicación, Horan describió al argentino para facilitar su identificación: “tatuado y con barba”.
“Iría con camisa y jersey. Rapado, de 1,70 metros, más o menos”, detalló. Además, indicó que se dirigía a hospitales de Toledo con la intención de encontrarlo.
La falta de información sobre su destino posterior a la primera asistencia médica es uno de los principales interrogantes para sus allegados, que continúan intentando reconstruir sus últimos movimientos.
Cómo fue el choque de trenes en España
El accidente ocurrió este miércoles, alrededor de las 8, hora local, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid. El siniestro involucró a un tren de alta velocidad AVE, operado por Renfe, y a una formación de la compañía privada Iryo que cubrían el trayecto entre Madrid y Sevilla.
Según explicó el ministro de Transportes español, Óscar Puente, el tren de Renfe había partido de Madrid menos de una hora antes del choque, mientras que el Iryo había salido de la capital seis minutos antes.
Choque de dos trenes en Toledo, España
Gentileza / El País
Los primeros indicios apuntaron a una “avería informática” en un tramo de unos 69 kilómetros, cerca de las 8.30, que habría obligado a detener alrededor de seis trenes, entre ellos los dos involucrados en el accidente.
Sin embargo, la formación de Renfe reanudó la marcha aproximadamente a las 8.36 y recorrió unos 25 kilómetros antes de impactar contra la parte trasera del tren Iryo, que continuaba detenido.
El balance provisional difundido durante la jornada confirmó al menos 68 fallecidos y más de 80 heridos. Entre las víctimas identificadas se encuentra Ana Martina Conte Grand Viberti, una sanjuanina de 32 años cuya familia también atravesó horas de incertidumbre tras perder contacto con ella.
El accidente reactivó además el recuerdo de la colisión entre dos trenes de alta velocidad ocurrida nueve meses antes en Adamuz, Andalucía, que dejó 46 muertos en enero.