- Muy bien, muy enriquecedora. Es una experiencia que nunca pensé que iba a vivir, así que estoy aprovechando cada oportunidad, cada momento que me permite vivir Vendimia.
¿No imaginabas que ibas a llegar a ser Virreina?
- No, para nada. Desde que llegó la propuesta y comencé con Vendimia en Tunuyán todo era un poco loco. Nunca imaginé lo que me esperaba.
¿Y desde cuándo empezó a ser un sueño?
-Hay chicas que sueñan desde muy chicas con ser reina. Yo siempre estuve muy involucrada con Vendimia, pero no fue un sueño de la infancia. La propuesta llegó de grande y fue una idea que se fue profundizando con el tiempo. Sabía lo que implicaba, aunque después descubrí que era mucho más de lo que uno ve desde afuera. Fue una decisión muy pensada porque quería estar segura de que, si me tocaba, iba a poder cumplir con el rol.
¿Cómo fueron esos primeros días después de la elección?
-Desde que salí electa en Tunuyán hasta la elección nacional pasó apenas un mes y fueron días muy movidos. Después empezamos a introducirnos en la agenda nacional, que tiene momentos con menos actividad y otros, como ahora en vacaciones de invierno, con compromisos todos los días. Sabemos que este año está completamente dedicado al reinado.
¿Qué es lo que más disfrutás de ser Virreina?
-Poder ser parte de algo tan importante para los mendocinos como la Fiesta de la Vendimia. Es una experiencia y un recuerdo que me voy a llevar de por vida y por la que voy a estar siempre agradecida.
También el cariño de la gente, las oportunidades que estamos viviendo gracias a Vendimia, las personas que conocemos y el contacto permanente con la gente. Siempre hay alguien que te da un abrazo.
¿Y lo que menos?
-Antes de la elección estaba mucho más pendiente de las redes. Siempre estaba al tanto de todo lo que iba pasando, pero trataba de centrarme más en lo positivo.
Una entiende a qué se expone cuando participa en Vendimia, pero trataba de focalizarme en lo positivo. Hoy siguen existiendo comentarios positivos y negativos, pero trato de no prestarles demasiada atención porque muchas veces vienen de personas que solo nos conocen por internet.
¿Cómo te llevás con Azul, la Reina Nacional?
-Muy bien. Es la mejor compañera que me podía haber tocado. Somos amigas y, cuanto más pasa el tiempo, más nos conocemos. Somos diferentes en algunas cosas, pero nos complementamos perfectamente.
Pensamos muy parecido, las dos vivimos este rol con mucha responsabilidad y creo que hacemos un gran equipo. Estoy segura de que es una amistad que voy a conservar toda la vida.
¿Qué expectativas tenés para lo que queda del año?
-Muchas. Pasa todo muy rápido. Ya estamos en julio, llevamos más de cuatro meses y todavía quedan muchas cosas por hacer.
Con Azul siempre decimos que somos muy ansiosas y ya pensamos en todo lo que viene. También trato de detenerme a valorar todo lo que pasó desde noviembre del año pasado, porque pasa tan rápido que a veces uno va en automático y no llega a dimensionar lo que está viviendo.
Hoy estamos muy enfocadas en los proyectos sociales. Queremos que sea algo que quede marcado de nuestro reinado.
Tu proyecto es sobre salud mental, ¿verdad?
-Sí. Era el proyecto principal con el que llegué, aunque después fueron surgiendo otras iniciativas. Hace poco, por ejemplo, realizamos un desfile solidario como parte de un proyecto sociocomunitario en Tunuyán junto a las reinas de la Vendimia y de la Tonada.
El proyecto sobre salud mental lo vamos a llevar adelante, aunque probablemente tenga algunas modificaciones para poder implementarlo en distintos departamentos y no solamente en Tunuyán.
La idea original era instalar stands comunitarios en distintos puntos para abordar problemáticas actuales dirigidas a todas las edades. No quería limitarlo a un solo grupo etario ni a una temática específica, sino trabajar sobre las necesidades que fueran apareciendo durante el año: ansiedad, depresión, ludopatía, redes sociales, entre otras.
Estudiás Psicología, ¿cuántas materias te quedan?
-Me quedan cuatro materias. Sigue siendo una prioridad recibirme y estudio cada vez que puedo para rendirlas.
¿Y cómo creés que va a impactar ser virreina en tu futuro profesional?
-Creo que participar en Vendimia marca un antes y un después. Siento que he tenido mucho crecimiento personal por las personas que conocés, las realidades que ves, las actividades a las que te enfrentás.
Siempre estuve muy vinculada al tema social. Durante la carrera hice prácticas en Psicología Comunitaria, en una residencia para adultos mayores y también en Psicología Existencial, en una escuela con niños.
Todo eso es algo que espero seguir haciendo en el futuro y que, de alguna manera, también continúo desarrollando desde mi rol como virreina. Estoy convencida de que todas las experiencias que me está dando Vendimia, todas las personas que estoy conociendo y las diferentes realidades, seguramente hagan que el día de mañana siga trabajando en eso.
¿Y cuáles son las principales problemáticas que identificás en los jóvenes, tanto desde la Psicología como desde tu experiencia como virreina?
-La ansiedad, la depresión y la frustración son temas muy presentes. También el desafío de proyectarse a futuro, que muchas veces cuesta.
No me gusta encasillar a todos los jóvenes porque cada uno tiene una realidad distinta. Pero creo que la frustración, la ansiedad, la depresión y el impacto de la tecnología atraviesan a muchos.
Más allá de que puede ser una herramienta positiva, a veces se te va de las manos. El perder tiempo viendo la vida de las demás personas, que obviamente no es la realidad porque cada uno muestra lo que quiere que la otra persona vea, te lleva también a desafiarte, a cuestionarte tu vida, si te gusta lo que estás haciendo o si podrías estar haciendo otra cosa.
Más allá de los jóvenes, considero que la salud mental es un tema que atraviesa a toda la sociedad y que todos deberíamos trabajar un poco más.
Muchos siguen diciendo que Vendimia es un concurso de belleza. ¿Cuál es tu mirada?
-No me sorprende que quien lo ve desde afuera piense eso. Incluso viviéndolo desde adentro, también nos enfrentamos a comentarios de "vos sos la más linda" o "esta es más linda, por eso va a ganar", pero cuando uno vive Vendimia desde adentro entiende que está muy lejos de ser solamente eso.
Siento que quien tiene ese pensamiento lo está viendo de manera superficial. Lejos está, para mí, de ser un concurso de belleza. Hay mucha preparación, trabajo y compromiso. La belleza puede ser una parte, pero también importa cómo se desenvuelve cada candidata, qué piensa, qué es lo que puede aportar.
En la Fiesta Nacional, además, vota el público. Por eso es tan importante que la gente pueda conocerte, no solo por una foto o una publicación en redes sociales, sino también escuchando tus entrevistas.
¿Quién es Agustina Giacomelli?
-Creo que soy una chica bastante tímida, que persigue sus sueños y muy comprometida con lo que hace. Cuando se me pone algo en la cabeza es muy complicado hacerme ir por otro lado, aunque creo que eso también es una virtud porque me impulsa a crecer, aprender y tratar de dar siempre mi mejor versión.
Antes de Vendimia tenía un perfil muy bajo. Hoy compartimos mucho más de nuestra vida porque forma parte del rol, pero sigo siendo una persona tranquila, muy familiar y que aprecia mucho el tiempo de calidad con su familia, con sus amigos y con su mascota.
¿Algún defecto?
-Tengo varios. Uno de ellos es que sobrepienso mucho. Analizo mucho las situaciones y mi carrera también me enseñó a observar y escuchar con mucha atención. Es algo que me sirve en mi vida, pero que no deja de ser un defecto.
¿Cómo está conformada tu familia?
-Mi familia está integrada por mi papá, mi mamá y mis dos hermanos. Y también, Ramón, mi gato. Soy la única mujer y la del medio.
Aunque ya hace seis años que vivimos en Ciudad con mis hermanos por los estudios, pero siempre está la vuelta a casa, la vuelta a tu lugar.
¿Estás en pareja?
-Sí. Estoy de novia con (NdA: el futbolista) Enzo Gaggi desde hace casi un año. No es una relación nueva, empezó mucho antes de comenzar todo el mundo de Vendimia.
¿Qué es lo que más te gusta de él?
-Es muy compañero. Él es de Santa Fe y todo esto era completamente nuevo para él. De a poco fue entendiendo lo que significa Vendimia para los mendocinos, cómo la gente te reconoce en la calle o se acerca a saludarte. Entonces fue algo que fue aprendiendo con el tiempo y que yo también le fui enseñando.
Estuvo muy presente, está muy presente, y es compañía.
Hace poco fue trasladado a Resistencia, Chaco, pero seguimos acompañándonos a la distancia. Es un período que estamos atravesando, pero siempre juntos, siempre bien y felices.
¿Qué representa Tunuyán para vos?
-Tunuyán para mí siempre significa familia. Es mi hogar, es el lugar al que siempre quiero volver.
Más allá de que me gusta la vida de ciudad, Tunuyán tiene la tranquilidad de pueblo, es ese espacio al que vuelvo para conectarme con mi familia, con mis amistades, con mi casa, con la Agustina del pueblo.
Además tiene paisajes hermosos y una cercanía muy especial entre la gente. Salís a caminar y siempre te encontrás con algún conocido. Siempre está esa conexión con los demás. Es algo muy bonito.
¿Qué le dirías a la Agustina de diez años o a la adolescente?
-Que no se ahogue en un vaso de agua y que no sobrepiense tanto.
No suelo arrepentirme de las cosas porque creo que todo deja un aprendizaje. También le diría que siga cuidando sus vínculos. Tengo amigas de la primaria, de la escuela y del deporte, y hoy son una de las cosas más importantes de mi vida.
Que siga siendo segura, terca, que siga buscando sus sueños y animándose a nuevas oportunidades, como fue Vendimia. Hace diez años nunca imaginé que iba a estar en este lugar y hoy estoy viviendo un presente muy bonito.
¿Cuáles son los sueños de la Agustina de hoy?
-Poder ayudar desde la posición que hoy me toca ocupar. Estoy acá gracias a la gente y quiero aprovechar este año para hacer lo más que pueda por los demás.
También quiero recibirme, seguir creciendo y aprender de todas las experiencias que estoy viviendo.
Si pudieras cambiar una cosa en el mundo, ¿qué sería?
-Me gustaría que todos fuéramos un poquito más felices y que estuviéramos más satisfechos con la vida.
Por todas las problemáticas que existen y cómo atraviesa la salud mental a la sociedad. Me gustaría que todos tuviéramos la oportunidad de ser felices, de tener una vida digna y de vivir la vida como uno quiere, con esa satisfacción o esa tranquilidad que muchas veces se ve alterada por las distintas situaciones que cada uno atraviesa.
Ping pong
¿Película favorita?
-Lo imposible.
¿Color favorito?
-Negro para vestirme. También el rosado.
¿De qué signo sos?
-Capricornio. Cumplo el 29 de diciembre.
Una palabra que te defina.
-Perseverante. Y también sensible.
¿Comida favorita?
-Una sopa de zapallo bien calentita.
¿Un lugar en el mundo?
-Tunuyán o mi casa, porque para mí significan hogar. Pero cualquier lugar donde esté con mi gente, con mi familia o con mis amigos va a ser mi lugar favorito.