A pocas semanas de que finalice el ciclo lectivo, las cifras oficiales encienden luces amarillas en las aulas mendocinas. De un universo de más de 70.000 estudiantes de escuelas secundarias orientadas, el 27% transita el tramo final en condición de riesgo. Los principales factores que amenazan la promoción son la acumulación de espacios curriculares adeudados, conocidos como aprendizajes prioritarios (AP)- y el ausentismo escolar, con epicentro marcado en primero y tercer año.
En este grupo confluyen diversas situaciones, muchos quizás atravesados por sus condiciones de vida, sus oportunidades, las chances de acompañamiento, sus recursos, tantas cosas. Y no hay que olvidar que en secundaria cada vez tiene más peso la proporción de chicos que tienen que salir a trabajar o apoyar las tareas hogareñas porque salen otros miembros de la familia.
Causas principales: adeudado de espacios curriculares y alto ausentismo escolar afectan principalmente a primer y tercer año.. Foto: Gobierno de Mendoza
Radiografía de la vulnerabilidad académica en secundaria
Los datos relevados por la Dirección General de Escuelas (DGE) tras las jornadas institucionales de septiembre exponen con precisión cristalina dónde se rompe el engranaje del rendimiento:
- 23,80% adeuda tres o más espacios curriculares del ciclo actual,
- 17,22% registra más de 15 inasistencias,
- 10,74% arrastra previas o equivalencias pendientes,
- 4,27% se encuentra en situación condicional por faltas,
- 1,8% mantiene escolaridad protegida por otros motivos,
- 0,69% presenta cero puntos en el Índice de Condición Estudiantil (ICE).
La DGE destaca que se está a tiempo de rescatar el esfuerzo
Lejos de una lectura punitiva, desde la cartera educativa aclaran que el sistema cuenta con redes de contención y formatos de recuperación procesual que funcionan de manera continua durante todo el año. Silvia Vega, subdirectora de Educación Secundaria Orientada, detalló los mecanismos vigentes y las diferencias clave entre las distintas instancias de recuperación. "El estudiante que tiene tres o más espacios desaprobados forma parte de un volumen que, con datos actualizados al 28 de septiembre, es del 23 por ciento. Estos datos van variando porque nuestro sistema de evaluación formativa y procesual constante hace que los estudiantes puedan ir transitando diferentes formatos de recuperación de saberes y salgan de esta situación de riesgo”.
La funcionaria enfatizó que el objetivo institucional es evitar que las trayectorias debilitadas lleguen al mes de diciembre: “La recuperación se va dando durante el ciclo lectivo. No lleguemos a fin de año, al período de intensificación, para que hagan esa recuperación, sino que se retome el concepto de la evaluación sistemática, procesual, sostenida y que se den esas instancias antes de llegar a diciembre. Para eso está el programa 'Mejor en mi Escuela', con horas cátedra destinadas específicamente a docentes que trabajan en la recuperación de esos saberes”.
El laberinto de las inasistencias y la diferencia del alumno condicional
El ausentismo es otro de los pilares críticos que activa los protocolos internos de las instituciones. Según explicó Vega, el sistema de gestión escolar (GEI) permite una nominalización milimétrica para intervenir de inmediato: “A las 5 inasistencias ya se despliegan los alertas y la escuela empieza a trabajar al interior con el servicio de orientación, el preceptor y el orientador social, acompañando a las familias y haciendo visitas a las casas. Cuando tenemos 15 inasistencias, se puede hacer una derivación al PODES para que no se produzca la desvinculación”.
Acciones preventivas: la Dirección General de Escuelas implementa programas de recuperación continua para evitar la desvinculación.Foto: Gobierno de Mendoza
Al superar las 21 faltas, se puede solicitar una extensión de ocho más, alcanzando un límite de 29. Al cruzar ese umbral, el estudiante pasa a ser condicional, lo que marca una diferencia drástica frente a quien solo adeuda materias: “El condicional va con todos los espacios curriculares a diciembre. El que adeuda algunos AP solamente va a los espacios curriculares que adeuda. Esa es la diferencia”.
No obstante, Vega aclaró que incluso en esa instancia extrema el alumno conserva el derecho a seguir cursando codo a codo con sus compañeros en el aula y recibir evaluación paralela.
¿Dónde se concentra el desafío en secundaria?
Consultada sobre los ciclos donde se experimenta mayor debilitamiento del rendimiento, la funcionaria apuntó directo a los extremos del paso por el nivel medio: “Históricamente es en primero y en tercer año. En primero, por el cambio de las características del nivel, que hace que sea dificultoso para ellos adaptarse. Y en tercer año, porque allí es donde se produce muchas veces el cambio de escuela o de modalidad. Por eso allí destinamos los mayores recursos y el acompañamiento de las coordinaciones pedagógicas y los cuadernillos de lengua y matemática”.
Aunque quinto año suele ser una etapa compleja, con alta demanda para quienes se preparan para el nivel superior y los eventos del cierre de ciclo, destacó una mejora sustancial: "Nos ha mejorado mucho el quinto año en función de todos los proyectos y programas que se han ido desarrollando para el egreso efectivo, con un formato diferente de espacios integrados, pasantías y articulación con los CCT."