27 de enero de 2018 - 00:00

Socialistas eran los de antes - Por Luciana Sabina

a diferencia de antes, cuando los socialistas eran críticos y constructivos, hoy vemos una izquierda plagada de militantes intransitables.

“Perón descompuso muchas cosas. Fíjese en el sindicalismo actual: uno ve a esos secretarios generales que andan en coches de lujo... En nuestra época los dirigentes gremiales viajaban en colectivo, y ellos mismos abrían el local del gremio. Cuando recibían una renta, nunca era mayor que el sueldo que les correspondía y los aportes eran cotizaciones voluntarias de sus compañeros, no los depósitos obligatorios en los que el patrón hace de cobrador”.

Estas palabras pertenecen a Alicia Moreau de Justo, entrevistada en 1972. Sus palabras, sus batallas y su persona en general nos llevan hacia la reivindicación de aquel socialismo primigenio, que realmente acompañaba al trabajador desde una base de grandeza intelectual y honestidad.

Esa izquierda íntegra que llegó al Congreso el 1º de mayo de 1904, cuando Alfredo Palacios se convirtió  en el primer diputado socialista de Argentina y del continente.

Centrándonos en Palacios, entre los proyectos de ley que presentó se abarcaban temas de importancia como el descanso dominical, la protección del trabajo -tanto de mujeres como de niños-, el voto femenino y la lucha contra la trata de blancas.

¿Y qué hay del marido de Alicia Moreau?  Juan B. Justo fundó el Partido Socialista y el periódico La Vanguardia, pero además fue el primer cirujano de América en utilizar el método antiséptico dentro de su especialidad. Fue uno de nuestros grandes intelectuales y, a la par de sus camaradas generacionales, encontró en la política una herramienta para dejarnos un mundo más ecuánime.

Con sus virtudes y defectos, esos políticos confinaron injusticias muy arraigadas en la sociedad argentina. Basta con hablar de Deodoro Roca y el avance hacia una democratización real de la educación que significó la Reforma Universitaria, desatada en aquella Córdoba de 1918. Cumplían entonces una misión histórica y como especificó el mismo Deodoro, eran plenamente conscientes de su importancia: “…    La tradición, defendida palmo a palmo. El socialismo es en cambio, ruta abierta, marcha ascendente del hombre, camino de una evolución…  ”

En cuanto a Mendoza, la izquierda contó con el diario “El Socialista”.  Entre sus páginas antiburguesas, además de ataques al radicalismo,  Los Andes y la Rusia zarista -llegando a justificar el fusilamiento de Nicolás II-, vemos acusaciones contundentes que hablan de una oposición a la altura. Bajo el titular “La política en la escuela” denunciaron, por ejemplo, el uso de las aulas para adoctrinar.

La Dirección de Escuelas distribuyó una circular que recomendaba a los maestros hacer campaña antisocialista. Esta práctica aberrante los hizo aseverar que el gobierno radical “no se detiene ya de su tarea de estupidizar al pueblo y rebajarlo con sus idolatrías y con sus prácticas vergonzantes de borrachines y sumisión a caudillos” (El Socialista, 24 de octubre de 1920)

Pero no sólo el poder Ejecutivo estaba en la mira: “La nueva ley sobre el patronato de menores -denunciaba el periódico- da ancho campo para que pueda encontrar en mayor número a niños que están en condiciones de ser arrancados a la patria potestad de sus padres”.

Aclaraban que lejos de protestar contra una ley que buscaba mejorar las condiciones de los niños maltratados por sus padres, lo hacían contra la aplicación de la misma, pues "El 'defensor' de menores continúa imperturbable en su tarea de requisar chicos que abandona a la miseria, o que se arrebata sencillamente a la gente pobre para entregarlos a que sirvan a los potentados, a los allegados a la situación de siervos o esclavillos, para que sean empleados en las casas de los ricos" (El Socialista, 10 de octubre de 1920).

Observando el presente, encontramos una izquierda plagada de militantes intransitables, que parecen oponerse a todo casi por deporte y sin sentido. Especímenes muy lejanos a la intelectualidad y trayectoria de un Palacios o de una Moreau de Justo. Actualidad que desnuda una nueva máxima: socialistas eran los de antes.

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