Los altos niveles de contaminación en Pekín son un problema actual de salud pública.
Los altos niveles de contaminación en Pekín son un problema actual de salud pública.
Para la gente atormentada por la temible "tos de Pekín", es muy claro que las partículas del denso smog de la ciudad representan un problema de salud pública. Pero es mucho menos claro su impacto (o incluso la identidad) de los microbios que también flotan a la deriva en esta neblina color marrón.
Los investigadores chinos ahora han usado secuencias genómicas para identificar aproximadamente 1.300 especies microbianas en un smog excepcionalmente espeso que golpeó a Pekín en enero de 2013. Afortunadamente, la mayoría de los microbios que encontraron son benignos, pero algunos son responsables de alergias y enfermedades respiratorias en los humanos. Y en los días con mayor contaminación, la proporción de ADN de estos alergenos y patógenos se elevó, sugiriendo que podrían representar una amenaza adicional para la salud de grupos vulnerables como los ancianos y las personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Los sondeos de microbios transportados por el aire se han basado habitualmente en cultivo de muestras en laboratorio, método que fácilmente puede pasar por alto especies claves. Durante los últimos años, los investigadores han estudiado los genomas microbianos encontrados en el aire para identificar amplias familias o géneros de bacterias, enfoque llamado metagenómico. Pero es la primera vez que un estudio ha sondeado el aire para identificar especies particulares de microbios, lo que es importante para evaluar su potencial patogénico, dice Ting Zhu, biólogo de la Universidad de Tsinghua, en Pekín, que formó parte del equipo que realizó este último estudio. "Demuestra el principio de que se puede extraer e identificar a estos microbios a nivel especie", considera. "Suma a nuestro entendimiento de lo que inhalamos todos los días", destaca.
Los científicos tomaron 14 muestras de aire durante 7 días consecutivos y filtraron dos tipos de partículas: las que medían menos de 2,5 micrómetros y las de hasta 10 micrómetros, conocidas como PM2,5 y PM10, respectivamente. Algunos días del experimento, los niveles de PM2,5 en Pekín llegaron a 500 microgramos por metro cúbico, aproximadamente 20 veces más de los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud.
Los científicos extrajeron secuencias de ADN de las muestras y compararon los resultados con una gran base genética. La especie identificada más abundante fue Geodermatophilus obscurus, una bacteria común del suelo. Pero también encontraron Streptococcus pneumoniae, que pueden causar neumonía; Aspergillus fumigatus, un hongo alergénico, y una gama de bacterias típicamente encontradas en heces.
La proporción de ADN de estas especies se incrementó entre 2 y 4 veces en los días más contaminados, aunque las muestras probablemente también incluyeron material de células muertas, "así que no sabemos si aún son viables", explica Zhu.
Los investigadores sugieren que estudios clínicos podrían buscar los mismos microbios en el esputo de pacientes con infecciones en el tracto respiratorio para evaluar si los días con más smog llevan a más infecciones.
Andrea Franzetti, un microbiólogo de la Universidad de Milán-Bicocca, Italia, dice que la conformación de la comunidad de microbios del aire de Pekín coincide en términos generales con un sondeo similar de bacterias transportadas por el aire que su equipo y él condujeron en Milán. "Lo nuevo es el elevado número de secuencias", dice. Eso ayuda a identificar rápidamente bacterias que pudieran tener efectos preocupantes sobre la salud, permitiendo que los microbiólogos se enfoquen en ellas para más estudio. "Cada vez hay más evidencia de que las bacterias podrían jugar un papel importante en los efectos sobre la salud (de las partículas transportadas por el aire)", considera Franzetti.
Aun así, "Las PM2,5 y PM10 son mucho más problemáticas que cualquiera de los microbios", considera Norman Pace, un microbiólogo de la Universidad de Colorado, en Boulder, que dirigió un sondeo de microbios basado en secuencias genéticas en el aire del subte de Nueva York. La técnica podría ser más reveladora en lugares como hospitales, donde hay más inquietud por los patógenos transportados por el aire, sugiere.
Durante los últimos años, la presión pública ha persuadido al gobierno chino para que aborde el creciente problema de contaminación del aire del país. Pero por ahora, el smog persiste. A principios de este mes, los niveles de PM2,5 en Pekín se elevaron por arriba de 600 microgramos por metro cúbico, provocando que las autoridades aconsejaran a los niños y ancianos que se quedaran dentro de sus casas. Y el sábado 1° del corriente, en vísperas de las celebraciones del Año Nuevo Chino, la Administración Meteorológica China exhortó a frenar los fuegos de artificio para evitar una innecesaria contaminación del aire. Quizá tuvo razón: luego de un día relativamente despejado, la concentración de PM2,5 en Pekín llegó a 469 microgramos por metro cúbico aproximadamente a la 1 am, hora local.