Es un axioma, es decir, una cuestión aceptada y reconocida por todos, que no necesita demostración, que la economía política, igual que la física, la química y todo el universo, está sujeta a leyes naturales; insignificantes para el universo pero importantes para el ser humano.
Economía es un fenómeno natural que, aunque no es físico, no deja de ser un fenómeno, es decir, manifestación de una actividad que se produce en la naturaleza; acontecimiento o suceso que puede percibirse a través de los sentidos o el intelecto.
En economía política lo importante, trascendente, esencial, es la necesidad humana. Caso contrario no habría intercambios, es decir, no habría economía. La necesidad humana es el fundamento y génesis de la economía política.
También es un axioma, que las necesidades no son constantes ni tienen siempre la misma intensidad, ni son las mismas para todas las personas, ni para todos los tiempos ni para toda circunstancia. En consecuencia, la necesidad humana es variable.
La condición natural de variabilidad de la necesidad humana se transmite, inevitablemente, a todos los sucesivos hechos económicos. En consecuencia, el origen del fenómeno económico, la necesidad humana y los hechos sucesivos: valor y precio, son subjetivos y variables.
La escasez de recursos es el factor que acompaña la necesidad humana en el sistema natural de precios. Cuando la necesidad es intensa y el bien o servicio que la satisface escaso, el precio del citado bien y/o servicio, es alto.
Si por el contrario, la necesidad es poca y el bien que la satisface abundante, el precio es bajo. Cuando la necesidad del bien es máxima, como el oxígeno para la vida, pero muy abundante al extremo de encontrarse en toda la superficie terrestre, el precio es nulo; el aire es gratis.
La moneda también es un bien económico, como todas las cosas consideradas útiles. Por lo cual su escasez o abundancia determina su precio, que se conoce a través de su relación con los otros bienes y su emisión (mayor abundancia) provoca el fenómeno denominado inflación.
Observamos que dos condiciones naturales, necesidad humana y escasez de recursos, en múltiples combinaciones de intensidad, cantidad y escasez, determinan diferentes precios.
El sistema natural de precios conforma una elíptica económica: necesidad y escasez son los focos o fuerzas de atracción que determinan los precios y estos provocan la producción cuando los bienes son escasos y requeridos y la detienen cuando son muy abundantes y/o poco o nada demandados, como en la actualidad, los sombreros en general y de tres picos en particular.
Indiscutiblemente para que el sistema natural de precios funcione correctamente, para que regule en forma eficiente la producción de bienes y servicios, para que busque automáticamente el equilibrio entre necesidad social y posibilidades, para que haya armonía social sin razón alguna para críticas, los precios deben ser verdaderos, es decir, deben ser justos, que implica no favorecer ni perjudicar nada ni nadie; deben formarse por decisiones libres de los individuos.
Cuando interviene el hombre, rompe la imparcialidad natural, favorece a unos y por lo tanto perjudica a otros y a todos, porque origina precios falsos que transmiten información falsa, que posibilita producciones inútiles y/o escasas que contradicen el bienestar social.
La variabilidad del precio favorece los intercambios y permite encontrar el equilibrio entre necesidad social y posibilidades; entre demanda y oferta.
Los precios son CEO en economía política, por cuanto naturalmente captan todos los movimientos económicos y en forma eficaz y eficiente mezclan, clasifican, ponderan y regulan el flujo de bienes y servicios.
La necesidad humana origina esfuerzo, sacrificio, abstinencia, privación, costo, para satisfacerla. Es la locomotora que mueve el fenómeno económico. Todo lo demás: valor, precio, costo, actividad, producción, comercialización, transporte y consumo, son consecuencias.
Todos los bienes y servicios tienen precio y costo. La diferencia determina la magnitud del incentivo para producir, que es nulo cuando es negativa.
Cuando no se admite y respeta el sistema natural de precios, se perjudica y detiene el fenómeno económico provocando malestar y recesión económica.