27 de octubre de 2018 - 00:00

Sin pelos en la lengua - Por María del Rosario Ramallo

Con la locución adjetiva “Medio Pelo”, utilizada en forma coloquial y despectiva, se busca descalificar algo o alguien.

Que las buenas ocasiones suelen desaparecer rápidamente es una realidad que todos conocemos; alude a ese hecho una vieja paremia recogida en el Refranero multilingüe, del Centro Virtual Cervantes: "A la ocasión, la pintan calva". Su significado es que no hay que vacilar para tomar decisiones ante oportunidades que se presentan, ya que ellas no suelen aparecer dos veces. En la paremia citada se alude a una deidad proveniente de la mitología grecorromana, la diosa Ocasión, a la que se representaba sin cabellos, salvo en la frente donde tenía uno solo. En la obra musical "Carmina Burana", que hemos conocido en nuestro medio, aparece esta diosa nombrada como "Occasio calvata" y descripta como "fronte capillata". Se simboliza así la dificultad de no perder la oportunidad de algo, cuando se presenta de frente, para evitar que se esfume. Se vincula también a esta antigua divinidad la locución adverbial "por los pelos", que se aplica para indicar el escaso margen existente, muchas veces, para obtener algo o para perderlo.

En las dos expresiones paremiológicas, aparece el concepto de 'pelo', cuyo significado denotativo todos conocemos: "cabello de la cabeza humana", "filamento cilíndrico, delgado, de naturaleza córnea, que nace y crece en la piel de algunos animales, especialmente los mamíferos". Pero, además, tiene el valor de "cosa mínima o de poca importancia o entidad". Nos resulta sumamente interesante apreciar cómo el vocablo 'pelo' integra una infinidad de locuciones, con valores significativos diversos. Así, todos conocemos la expresión coloquial 'al pelo', cuando queremos indicar que algo se lleva a cabo con exactitud, a la medida del deseo: "Me viene al pelo el cambio de horario". Si, en cambio, se habla con ironía, se puede usar 'así me luce el pelo', con lo que se querrá indicar que se está perdiendo el tiempo sin hacer nada o sin sacar provecho de lo que se hace.

¿Y qué se desea señalar al decir a alguien, coloquialmente, que está 'buscando el pelo al huevo'? Se intenta significar que se andan buscando motivos ridículos para reñir y enfadarse. En cambio, 'ir a contrapelo' es una locución que puede equivaler a dos cosas: una, que se va contra la inclinación o dirección natural del pelo; la segunda y más usual, es que se va en contra del curso o modo natural de algo, que se procede de modo violento: "No procede con calma, sino que siempre va a contrapelo de lo que indica la prudencia".

¡Qué descalificador resulta decir de alguien o de algo que 'es de medio pelo'! Con esta locución adjetiva, utilizada en forma coloquial y despectiva, se busca descalificar algo o a alguien, indicando que quiere aparentar más de lo que es o que posee poco mérito o importancia: "Son muy orgullosos cuando, en realidad, son gente de medio pelo".
Si en la descripción de un hombre, se lo pinta como 'de pelo en pecho', se aludirá a su complexión vigorosa y robusta o a su estampa de valiente. Si de algo se dice que es "de poco pelo", se estará indicando que posee poca importancia.

El desagrado extremo ante un asunto se puede señalar con la locución 'ni un pelo': "Esta decisión tuya no me gusta ni un pelo". Y en una conversación, decir coloquialmente 'no tiene pelos en la lengua' va a equivaler a decir, sin reparo ni empacho, todo lo que se siente o piensa, con absoluto desenfado: "Es demasiado sincera y no tiene pelos en la lengua para decir las verdades más desagradables".

Cuando alguien falta a un lugar y su ausencia es notoria, diremos que 'no se le vio el pelo'. Y una impresión muy fuerte ante un suceso o una gran sensación de miedo pueden señalarse con la locución 'ponérsele los pelos de punta', para indicar que el cabello se ha erizado. Si alguien es sumamente diestro y demuestra gran habilidad en su accionar, se dirá que 'es capaz de contarle los pelos al diablo'. Afirmar que alguien 'tiene pelos en el corazón' será lo mismo que indicar su gran valor y ánimo o, al contrario, que demuestra escasa sensibilidad ante los males ajenos.

¡Qué desagradable resulta que a una persona se le 'tome el pelo'! Con esta locución coloquial se indicará que los demás se están burlando de ella, ya con elogios, ya con promesas o halagos fingidos. Cuando alguien 'se tira de los pelos', la locución querrá significar que se ha arrepentido de algo o que está enfurecido al extremo. Y cuando se está muy cerca de conseguir algo, se dice que 'le faltó un pelo', para indicar que restó muy poco para la consecución de la meta.

Leemos en el Martín Fierro: "La luz que baja del cielo / alumbra hasta al más encumbrao, / y hasta el pelo más delgao / hace su sombra en el suelo": ¿qué valor significativo posee ese refrán con que concluye la estrofa? Este dicho, de antigua prosapia, tiene variantes: 'Cada pelo hace su sombra en el suelo' y 'Hasta el más delgado pelo, hace su sombra en el suelo'; aquí se valora la acción de todos, ricos y pobres, poderosos y desvalidos, ya que, en determinadas situaciones, cada cual puede hacer un aporte, aunque sea mínimo.
Existen otros refranes en que el pelo parece cobrar vida: 'No hay calvo que no haya tenido buen pelo' alude a que todos podemos recordar tiempos mejores; 'Pocos pelos, pero bien peinados' indica que es mejor realizar pocas cosas, pero en buena forma; 'Del lobo, un pelo' significa que, de toda  situación, por mala que sea, algo bueno se puede obtener; 'Cual más, cual menos, toda la lana es pelos' se usa para señalar que todos, en mayor o en menor medida, tenemos defectos; 'Agua de mayo, crece el pelo un palmo' indica que, en primavera (mayo es casi el comienzo de la primavera en el hemisferio boreal), todo brota, crece y florece; "El zorro pierde el pelo, pero no las mañas": el zorro, figura favorita de los fabulistas, pierde su pelo en determinada época del año para adaptarse a temperaturas más elevadas; este cambio físico no conlleva la pérdida de sus costumbres, en este caso, de su picardía y sagacidad; del mismo modo, el hombre, al envejecer, puede quedarse calvo, pero no deja de lado las inclinaciones que lo han caracterizado desde su juventud.

LAS MAS LEIDAS