Los gerentes generales de todos los bancos privados del país han llegado a un acuerdo general de alto impacto: todos los ciudadanos bancarizados (para lo cual se requiere un ingreso mensual de 700 dólares) podrán acceder a un crédito hipotecario por el 100% del valor de la propiedad, a 20 años y con un interés anual del 4%. Esta medida va a asegurar, por ejemplo, que todos los docentes de básica y media puedan tener su casa, pagando una cuota mensual igual al alquiler. Esta decisión compromete a todos los bancos privados del país y beneficia a millones de compatriotas.
Es importante aclarar que esta medida no se debe a “acción política” del Gobierno. Tampoco ha requerido subsidios de la Anses ni aportes del Tesoro ni confiscaciones de otras cajas para financiarlo de maneras artificiales. Esta medida es el resultado al cual han llegado los gerentes generales de todos los bancos como medio de cumplir con sus funciones bancarias normales. Es la posibilidad que se abre en el contexto de la alta calidad macroeconómica del país. Es el premio. Es el resultado que van a obtener todos los trabajadores y el pueblo, gracias a los buenos gobiernos que han gestionado el Estado de manera previsible, prudente, equilibrada y proba durante los últimos años.
Esto quiere decir que millones de ciudadanos van a tener la posibilidad de convertirse en propietarios. Tener su propia casa sin hacer esfuerzo económico extra (porque el costo del crédito es igual a lo que hoy pagan de alquiler). La diferencia es que, en 20 años, ya no tendrán que pagar nunca más alquiler ni crédito hipotecario. Por lo tanto, sus ingresos reales van a experimentar un incremento de 30% aproximadamente. Eso es mejor calidad de vida.
Aunque parezca absolutamente increíble, esta noticia es verdad. El único detalle es que rige para Chile y no para Argentina.
¿Por qué no para Argentina? La respuesta es simple: por la actitud que el Gobierno ha tenido para manejar la macroeconomía. La Argentina no es confiable para el sistema financiero. Es un Estado impredecible e irresponsable. Por ese motivo, no hay crédito a tasas razonables y eso va a mantenerse durante bastante tiempo todavía. Para revertirlo, hace falta un cambio de mentalidad fuerte, y la decisión de mantenerlo en el tiempo.
Este sencillo argumento sirve para explicar el significado del default. El Gobierno nacional trata de minimizar los efectos del incumplimiento de las obligaciones financieras. Es más, explota este problema desde un discurso nacionalista militante, exacerbando las tensiones xenófobas de “nosotros y los otros”. Se trata del mismo argumento que usó Leopoldo Fortunato Galtieri al invadir las Malvinas y Adolfo Rodríguez Saá al anunciar el default de 2001: la apelación nacionalista causa gran impacto emocional y sirve para crear la cohesión alrededor del líder que gana aplausos momentáneos.
Galtieri fue aclamado por las masas en Plaza de Mayo; Rodríguez Saá, aplaudido en el Congreso; y Cristina sube en las encuestas por su “firme defensa de lo nacional frente a los buitres”. Los tres recorren el mismo camino fácil de la excitación nacionalista para obtener popularidad instantánea, sin medir las consecuencias de largo plazo.
Se trata de un acto de profunda irresponsabilidad. Es una forma infantil de jugar con el Estado y condenar su futuro. Las consecuencias son muy graves en el largo plazo.
Resulta instructivo leer el libro de Paul Kennedy “Auge y caída de las Grandes Potencias”. Allí se examina la rivalidad entre Inglaterra y Francia durante un siglo y medio. Ambas fuerzas libraron numerosas guerras, lo cual generó un alto costo militar. En líneas generales, Kennedy descubre que los dos países realizaron gastos más o menos similares para financiar sus ejércitos y armadas. Pero hubo una diferencia notable en las tasas de interés. Como el Estado británico tenía una mejor trayectoria con el sistema internacional, pudo acceder a créditos mejores, con tasas blandas. En cambio Francia tenía peor fama como pagador de sus deudas y por eso debió endeudarse a tasas mucho más altas. Por lo tanto, al terminar aquellas guerras, los dos países quedaron en situaciones totalmente diferentes.
“La deuda nacional de Francia podía ser al menos la misma que la de Gran Bretaña pero los intereses a pagar cada año eran de casi el doble”. Existe un lazo directo entre la disciplina fiscal, las tasas de interés y la capacidad del Estado para cumplir sus funciones de crear bienes y servicios públicos. Gracias a esa mejor disciplina fiscal, los ingleses lograron desplazar a los franceses y asegurar su prosperidad futura, lo cual aseguró su hegemonía durante la siguiente centuria.
Éste es otro argumento para entender el significado del default en la vida de los países, tanto en su futuro como Nación como en la vida cotidiana de sus habitantes.
Estos antecedentes pueden servir para analizar críticamente el discurso de las autoridades del Gobierno y para disponer de elementos de autocrítica y crecimiento como país.