Alegría en la feligresía local, y también algo de desazón, causó la designación de monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva como obispo de la ciudad de San Francisco, en el noreste de la provincia de Córdoba (límite con Santa Fe).
El religioso mendocino, nacido en San Martín hace 49 años, fue designado por el Papa Francisco para acometer el ministerio episcopal en la ciudad cordobesa. Asumirá a las 17 del 25 de agosto, en la catedral de San Francisco.
Buenanueva había sido nombrado como segunda autoridad del Arzobispado de Mendoza el 27 de setiembre de 2008, cuando el titular era José María Arancibia.
El Arzobispado, en un breve comunicado, agradeció "la entrega de monseñor Buenanueva a nuestra Arquidiócesis, tanto como presbítero y en los últimos años, como obispo auxiliar".
El sábado 17 de agosto habrá una misa para despedir al prelado, en horario y lugar a designar.
El elegido se enteró de su nombramiento el 23 de mayo, a través de un llamado telefónico que le hizo el nuncio apostólico en Buenos Aires, Emil Paul Tscherrig.
La primera persona que en la provincia se enteró de las nuevas funciones del sacerdote fue su propia madre, Celia "Chela" Moscetta (87). "Juntos -relató- nos acordamos de papá, a quien le hubiera gustado ver este paso que doy". El padre de Sergio, Saturnino, diácono permanente y gran impulsor de la carrera religiosa del hijo, murió en 2009.
"Paz interior"
Sobre cómo tomaba la responsabilidad confiada, Buenanueva dijo: "Recibí la noticia con alegría y mucha paz interior... Estoy deseoso de ponerme al servicio de esta iglesia, que hace casi 2 años que está esperando a su nuevo conductor. Mi propósito es conocer a las personas, las comunidades cristianas y sumarme al camino que están recorriendo como Iglesia".
El anterior titular del obispado de San Francisco, Carlos María Tissera, fue trasladado por el ex papa Benedicto XVI a la diócesis de Quilmes, en octubre de 2011.
Buenanueva dijo que conoce el lugar al que se mudará "por haber estado alguna vez o de paso en camino a Santa Fe".
Recordó que Cándido Rubiolo, que lo ordenó como presbítero en 1990 y que fue arzobispo en Mendoza, es de la zona, más precisamente de un pueblo vecino llamado Balnearia.
La charla con el otrora director del Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Rosario, donde se realizó la entrevista, se interrumpió varias veces por llamados telefónicos de colegas y fieles que querían saludarlo.
Uno de ellos fue el ex arzobispo local José María Arancibia, quien reside en la capital cordobesa. "Él -comentó Sergio- me enseñó mucho y lo voy a tener cerquita para pedirle consejos".
La diócesis a la que se traslada el mendocino es un territorio agroganadero, de 210.000 habitantes, aproximadamente del tamaño de San Rafael. Tiene unos 36 sacerdotes diocesanos, seis de origen religioso, y 30 parroquias.
El actual arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini, que ayer se encontraba en un retiro en Lunlunta, pierde así a un gran colaborador y, aunque entre la feligresía se transmitieron mensajes de felicidad por las nuevas responsabilidades impuestas a Buenanueva, se admitió que se extrañará "su estilo directo, personal y despojado de todo protocolo".
El flamante designado venía ayudando estrechamente a Franzini, quien ahora tendrá que reorganizar su equipo de colaboradores inmediatos.
No se sabe aún si el cargo dejado por Buenanueva será cubierto por la Santa Sede o si quedará vacante. En el orden funcional y tras el nombramiento del sanmartiniano en Córdoba, al arzobispo Franzini le continúa en importancia jerárquica el vicario general, padre Daniel Manresa, actual párroco de la catedral Nuestra Señora de Loreto.
Expectativas
En la ciudad de San Francisco hay expectativas por la llegada del nuevo pastor, ya que desde el 11 de octubre de 2011 la diócesis estaba vacante.
Monseñor Daniel Cavallo (51), administrador diocesano de la jurisdicción, sostuvo que "el Santo Padre nos regaló un obispo joven, que ya tiene experiencia y conoce lo que es una diócesis y además es presidente de la Comisión Episcopal de Ministerios (Cemin), que es el organismo encargado de la formación de los sacerdotes".
Cavallo conoce a Buenanueva porque ambos ocupan cargos en la Conferencia Episcopal Argentina.
