Hace cien años, Argentina era considerado un país con un futuro prometedor. Mendoza formaba parte de esa mirada, como el resto de las provincias. Sin embargo hoy nuestro país, en su totalidad, atraviesa otra de las tantas situaciones difíciles para poder encaminar o direccionar el futuro de cada uno de los que habitamos este suelo.
¿Cómo llegamos hasta este punto y por qué el endeudamiento del país? Quizás cada uno de nosotros tenga su mirada sobre el derrotero del país. Pese a esfuerzos puntuales y muy loables, a lo largo de muchos años se gastó más de lo que ingresó. Como en cualquier economía hogareña o personal, esta situación lleva a problemas económicos, necesidades, pérdida de oportunidades y caída en el bienestar.
Esto a nivel país se advierte si no existe una planificación a mediano y largo plazo y si falta un compromiso político de hacer crecer a la sociedad en su totalidad. Un compromiso para generar oportunidades, inclusivas y abarcativas.
La responsabilidad, sin embargo, va más allá de la política. Involucra a cada uno de los que habitamos la Argentina. A los empresarios, grandes, medianos, pequeños, emprendedores. A los que trabajamos, en la actividad privada y pública. Todos, sin excepción, somos parte del problema.
¿Habrá un mejor futuro en los próximos años? Probablemente, más allá de las buenas intenciones que seguramente abundarán, haya que estudiar ejemplos de otros países, en especial los métodos que aplicaron para ampliar sus fuentes de ingresos, sin olvidar reducir gastos y a la vez ser eficientes en los que se puedan seguir aplicando.
Queda la sensación de que con exportar materias primas y productos que actualmente realizamos con valor agregado nos quedamos cortos. El mundo evolucionó y los países que hacen la diferencia producen y exportan bienes con valor agregado (trabajo especializado), o bien exportan conocimiento. Y lo hacen en cantidad, trabajando duramente.
Recientemente Mendoza debatió sobre la iniciativa del gobernador Suárez sobre la actividad minera, buscando caminos para incrementar la matriz de ingresos de la provincia. Seguramente la iniciativa tuvo las mejores intenciones, pero la ciudadanía le hizo sentir que quizás las condiciones para asegurar los recursos naturales eran poco claras. Además, la política aportó poco a la construcción, diálogo y trabajo del proyecto en cuanto a sus beneficios y obstáculos.
También podríamos hablar del estado de la conectividad de la provincia, para generar productos de conocimiento o mejor tecnología (en la imagen). En este sector tampoco está clara la planificación.
Todas estas falencias se remontan a varias gestiones gubernamentales anteriores.
Mientras tanto, en la política ya están pensando en las próximas elecciones, en las aspiraciones de los dirigentes para 2021. Parecería que priman las ambiciones personales a las funciones por las cuales los dirigentes fueron votados. Se podría decir que las intenciones de Suárez con la ley minera fueron pensando en mejorar la economía, pero ni propios ni ajenos acompañaron al Gobernador. Con el Estado que recibió, ampliar la matriz de ingresos y pensar en ello es su obligación, ya que la Provincia está endeudada y tiene más de 35% de pobreza.
En cuanto al plano nacional, pensando a futuro, parece necesario un planeamiento estratégico. Hacer conocer a la sociedad un plan a 3 ó 5 años. Un programa que más allá del color del partido que gobierne, se respete y perdure en el tiempo, manteniendo lo que se hizo bien y mejorando lo que tuvo errores. Las tan pregonadas políticas de Estado que trascienden gestiones.
El resultado debería arrojar indicadores de mejora de la economía, de la pobreza, de la educación, de la seguridad, de la Justicia, del bienestar. Más puestos de trabajo, en lugar de planes. Y ahí entra la economía privada, las inversiones externas, la seguridad jurídica. En cambio, año tras años nos renovamos como un un país sin rumbo.
Si la Argentina es exitosa en el plano profesional a nivel internacional a través de empresas, profesionales, deportistas, debemos esperar y exigir que encontremos el camino para que esa dedicación también se pueda generar puertas adentro. Es posible. Sólo falta solidaridad, empezando por la clase dirigente.
Nos dominan la agresión y crítica como método de hacer política, violencia en las calles, foros en Internet malintencionados, etc. Es necesario aceptar la mirada del otro, entender que las cosas como las estamos percibiendo desde nuestro lugar pueden ser diferentes. Sólo así dejaremos de lado nuestras diferencias y sumaremos coincidencias y mejores proyectos. Es la única posibilidad; salir para adelante entre todos.
En ese modelo de sociedad que anhelamos, Los Andes está para acompañar, comunicar, analizar, ayudar, generar información, ser plural, tender puentes de conversación. Los Andes busca siempre cumplir con su papel de informar porque, en este mundo globalizado y de tecnologías, los medios estamos para hacer más visibles la realidad local, los proyectos, nuestras economías, los protagonistas. Economías y proyectos que deben apuntar a la generación de trabajo y que así sacarán adelante a nuestro país.
Por eso insistimos en que debe haber intención de nuestros dirigentes de generar un plan a mediano y largo plazo, sostenible en el tiempo, con esfuerzo, trabajo, dedicación y humildad. Se deben aceptar las equivocaciones y de ese modo cambiar rumbos.
Austeridad y seriedad política, diálogo y construcción conjunta. Por encima de las ambiciones y proyectos personales.