Se prohíbe estacionar ante el garaje - Por María del Rosario Ramallo

Al pasear por la ciudad, vamos mirando cómo se deslizan errores en la cartelería y en los mensajes que habitualmente recibe la gente. Veamos algunos de ellos, con sus correspondientes correcciones:

POLIRRUBRO: Este término no figura en el diccionario académico, pero sí en el Integral del español de la Argentina. Su definición nos dice así: “Establecimiento en el que se venden artículos de clases muy diferentes”. La palabra resulta un vocablo de significado transparente por su formación: el elemento compositivo ‘poli-‘, que indica pluralidad o abundancia, con el valor de “muchos”, además del sustantivo ‘rubro’, definido como “conjunto de artículos o productos que se relacionan con una determinada actividad comercial”, como en “rubro de las golosinas” o “rubro de la alimentación”. Lo que se observa como error en la escritura de ‘polirrubro’ es el uso de ‘r’ en lugar del dígrafo ‘rr’: al escribir ‘rubro’ como palabra independiente, uso la simple; al pasar al interior de un nuevo vocablo, para mantener el sonido de vibrante múltiple, recurro al dígrafo. Este mismo error puede deslizarse en muchos términos formados por derivación, pues se ignora la necesidad de transformar una vibrante en otra: antirrábico, multirracial o antirrobo. Estas formas son las únicas correctas y no aquellas que solamente ponen ‘r’, no ‘rr,’ o las que colocan un guion entre el elemento compositivo y la base, como *anti-rábico, *multi-racial o *anti-robo. Quienes lo escriben así están infringiendo la normativa de los prefijos, que manda fundirlos en una sola palabra con su base.

GARAJE: Todavía pasamos por muchas casas en la ciudad y alrededores, que ostentan un cartel con la leyenda “*Prohibido estacionar: garage”. Y si alguien lo lee, pronuncia esa última palabra [garáye]. Sabemos que el vocablo indica el lugar donde se guardan automóviles y, también, el taller de reparación de vehículos; averiguamos que la voz llega al español procedente del francés “garage”, pero el Panhispánico nos señala que ya este extranjerismo se ha adaptado al español, como otras voces francesas y que, como ellas, la terminación ‘-age’ se ha incorporado como ‘-aje’. Entonces, escribo Esa es la entrada al garaje cubierto. Sucede otro tanto con ‘bricolaje’, esa actividad manual mediante la que se realizan pequeñas obras de carpintería, fontanería, electricidad, etc., o se fabrican objetos para la propia vivienda sin acudir a profesionales. Se adaptó al español como vocablo procedente de “bricolage”.  También, recientemente, la Fundéu ha insistido en la escritura del término ‘triaje’, en lugar de “triage”, que se usa en medicina para referirse a la clasificación de los pacientes según un sistema de prioridades, a fin de brindarles la asistencia médica necesaria.

¿Cuál es la razón de escribir estos vocablos con J? Si tenemos la paciencia de ir al diccionario académico y buscar el sufijo ‘-aje’, lo encontramos escrito de ese modo, con triple aplicación: puede formar sustantivos que expresan una acción, como aterrizaje, abordaje, aprendizaje. La segunda posibilidad es que aparezca en palabras que designan derechos que se pagan, como peaje, hospedaje, almacenaje. Finalmente, también un término acabado en ‘-aje’ puede indicar conjunto: cordaje, ramaje, moblaje, andamiaje.

FELIZ: Cuando vamos a una casa de cotillón para armar un festejo familiar, nos encontramos con que no hay cartelitos en que el adjetivo ‘feliz’ esté escrito correctamente, esto es, sin tilde por ser una palabra aguda terminada en ‘z’. En todos los carteles prearmados, el adjetivo viene tildado sobre la ‘i’ y desconoce la regla de las agudas. Así, deberemos escribir ‘Feliz cumpleaños’, ‘Feliz aniversario’ y ‘Feliz egreso’.

PROHÍBE: Paseamos por las distintas calles en busca de un lugar para estacionar y pudimos observar que, en diferentes sitios, la prohibición de aparcamiento de vehículos está expresada con un error de tildación: *Se prohibe estacionar en la zona demarcada con pintura verde. Efectivamente, ‘prohíbe’ debe tildarse porque entre la ‘o’ y la ‘i’ se produce hiato, a pesar de la presencia de la ‘h’; este hiato se marca por medio de la tilde sobre la vocal cerrada. Si, en cambio, decimos Está prohibido estacionar, entre la ‘o’ y la ‘i’ hay diptongo, a pesar de la ‘h’, y esas dos vocales pertenecen a la misma sílaba; se separa, pues, ‘prohi-bi-do’. ¿Sucede esto mismo en otros vocablos del español? Sí, porque se replica esta situación; entonces, ‘prohíja’, ‘búho’, ‘ahúma’, ‘barahúnda’, ‘tahúr’, ‘ahí’, a diferencia de ‘ahijado’, ‘buhardilla’, ‘buhonero’, ‘ahumado’, ‘truhan’, palabras estas últimas con diptongos, a pesar de la presencia de ‘h’. Respecto de ‘truhan’ (“sinvergüenza, estafador”), recordemos que se trata de un monosílabo, que, como tal, no lleva tilde y que la ‘h’ no impide el diptongo entre la ‘u’ y la ‘a’.

PULSERAS: En un aviso emitido en relación con la indumentaria que se desaconsejaba en estos días de salidas restringidas, detectamos que se prohibía el uso de *pulceras: ¿por qué decimos que su grafía no es la correcta? Para entender dónde está el error vamos a una de las definiciones que aparecen en el diccionario académico: “Venda con que se sujetaba en el pulso de un enfermo algún medicamento confortante”.  La palabra ‘pulsera’ está en la familia de palabras de ‘pulso’, por lo tanto, su escritura correcta debe conservar la ‘s’ del vocablo de origen.

PRIMER, PRIMERA Y PRIMERO: Muchas personas no conocen la normativa que nos indica cuándo este adjetivo numeral ordinal pierde su vocal final y cuándo no debe perderla. Se piensa que, así como se dice ‘primer día de la semana’, se puede también decir *‘primer semana de clases’ o *‘primer vez’: he ahí el error. La normativa indica que este adjetivo ordinal pierde la vocal final (se apocopa) cuando precede a un sustantivo masculino: ‘primer hombre’, ‘primer principio’, ‘primer amor’. Esta apócope se da incluso si entre el adjetivo y el sustantivo se interpone otra palabra: ‘mi primer gran trabajo’, ‘aquel primer buen embajador’. Si ‘primero’ aparece antepuesto y coordinado con otro adjetivo, se puede apocopar o no; es correcto de las dos formas: Es el primero y mejor de sus artículos y Se trataba de su primer y más valioso intento. Pero no se admite en ninguna circunstancia la apócope si lo que sigue es un sustantivo femenino: Era su primera vez. Ella es la primera dama. Golpee la primera puerta. La apócope ante sustantivos femeninos es un arcaísmo que debe evitarse en el habla culta actual: *la primer vez.

Esto mismo ocurre con ‘tercero’ y ‘tercera’.

La apócope ante sustantivos femeninos es un arcaísmo que debe evitarse en el habla culta actual: la primer vez.

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