15 de febrero de 2015 - 00:00

Se busca candidato

El justicialismo mendocino debía ordenarse internamente de cara al proceso electoral inminente. Lo motivaba fundamentalmente el avance del radicalismo, su gran rival, hacia un gran frente opositor provincial luego de que todos los sectores internos de la UCR se unieran para respaldar la fórmula Cornejo-Montero. ´

Características de la semana: reuniones insistentes y con cierta urgencia por parte del peronismo en salones herméticos de hoteles céntricos y, del otro lado, un radicalismo que abre las puertas de su sede para sellar el acuerdo con sus socios electorales y  promete más acuerdos en los próximos días.

El desgaste de la gestión. El panorama no es hoy muy alentador para el oficialismo. El desdoblamiento dispuesto por Pérez no termina de tranquilizar a la tropa peronista ya que a nivel nacional y en el plano local, los problemas acechan y no se ven respuestas.

La crisis política acentuada a partir de la muerte del fiscal Nisman parece tener destino incierto y juega naturalmente en contra de cualquier oficialismo provincial que tenga un rótulo identificatorio del PJ, el Frente para la Victoria u otra alegoría vinculada al poder nacional de turno.

El desgaste es inevitable y eso tal vez justifique el prudente silencio de Scioli, el principal presidenciable anotado para las PASO de agosto por el oficialismo.

Lo mismo pasa aquí, en Mendoza, con el agravante de los problemas de gestión, que son siempre condicionantes. En la semana, el gobierno de Francisco Pérez pretendió sin éxito atemperar el malestar de los sectores vitivinícolas con medidas anunciadas con gran expectativa pero con una rápida respuesta negativa.

Encima, la decisión de jugar solo, esquivando dos décadas de acuerdos con San Juan, le sumó a Pérez el enojo de su par de la vecina provincia, José Luis Gioja, un viejo zorro de la política e inocultable referente partidario al que no siempre conviene tener enfrentado.

Tampoco pudo pilotear el Gobierno la pelea derivada de la decisión de no financiar desde el Estado la publicidad electoral para las campañas de este año.

Ante los planteos de inconstitucionalidad de todo el arco opositor, la Justicia intentó recurrir a una salida política cuando reunió el martes a representantes del Gobierno y de los demás partidos para negociar, pero lo hizo con resultados a priori adversos, más allá de la expectativa que genera a los miembros de la Suprema Corte la formación de una comisión entre las partes.

En la práctica, los jueces del Máximo Tribunal pretenden encauzar un acuerdo político que los libre de emitir una sentencia, pero cuesta entender cómo se puede llegar a dicho resultado cuando el Gobierno borró por decreto lo que había sido acordado por unanimidad legislativa al aprobarse la ley de creación de las PASO.

Tenía que ser Bermejo... Finalmente, el acuerdo de las principales líneas del PJ provincial parece haber terminado bendiciendo al senador nacional como el candidato a gobernador de la unidad y el consenso.

Por lo menos, unidad y consenso entre los sectores tradicionales del PJ mendocino, porque no estaría dicha la última palabra con respecto a otros precandidatos, muy especialmente el ministro Matías Roby, siempre dispuesto a dar pelea hasta último momento, es decir, en las primarias abiertas que se realizarán en Mendoza en abril.

Aseguran que entre los llamados que recibió Mazzón en los últimos días hubo uno  del polémico ministro amigo de Pérez, que le anticipó que más allá de lo que pudiera surgir en los encuentros dirigenciales, él no estaba dispuesto a bajar su precandidatura.

Algunos allegados están muy enojados con la persistencia de Roby y lo desafían preguntando “dónde va a sacar candidatos en toda la provincia”. Es que el armado territorial es la gran fortaleza de la vieja estructura tradicional del PJ, como también lo es para el radicalismo.

“No sabemos qué armado político puede hacer en los departamentos, pero sabemos que tiene respaldo empresario, un soporte nacional muy fuerte en el kirchnerismo y el okey de Paco”, sostuvo con cierto fastidio un allegado al sector azul.

Aunque Pérez termine siendo el número 1 en la lista de precandidatos a diputado nacional, según el acuerdo al que dicen haber arribado las líneas mayoritarias, de ningún modo quieren en el Gobierno que el llamado paquismo quede circunscripto a la figura del Gobernador. Eso justificaría la permanencia del ministro de Salud en la pelea.

Por otra parte, más allá de la tozudez y ambición de Roby, hay quienes consideran en el Gobierno que el ministro es una clara opción que puede ofrecer el justicialismo mendocino de cara a las PASO para sectores medios de la ciudadanía no muy dispuestos a votar sólo a tradicionales “caciques” de la política.

En cuanto a Bermejo aseguran, en el sector Azul, al que pertenece el maipucino, que en la última reunión de cúpulas Juan Carlos Mazzón, con encuestas en mano, dijo a otro de los aspirantes: “Si vos me garantizás que en 30 días llegás a medir igual que el Adolfo, vos sos el candidato”.

El acuerdo le reservaría el segundo lugar en la fórmula al sector de los hermanos Félix, mientras que la ubicación en la lista de diputados que corresponde al cupo femenino sería para la actual diputada Fernández Sagasti, que iría por su reelección, salvo que el kirchnerismo decidiera competir por afuera del acuerdo en las PASO.

En cuanto a la primera senaduría nacional, el lugar prácticamente más accesible o seguro para el peronismo local, de acuerdo a las perspectivas electorales actuales, quedaría reservado para La Corriente y en especial para el intendente Rubén Miranda, que -aseguran- pocas ganas tenía de ser candidato a gobernador por el oficialismo.

El territorio de la gran batalla. Hay bastante coincidencia entre justicialistas y radicales sobre cómo se presentan las perspectivas en los grandes distritos electorales de la provincia. Unos y otros saben que el Gran Mendoza y el tercer distrito (Valle de Uco-Luján-Godoy Cruz) son muy favorables a la UCR. En cambio, todo el sur provincial y los departamentos del Este más Maipú (segundo distrito) son propicios para el PJ.

De todas maneras, Guaymallén es una contienda aparte. El PJ no está seguro de poder ganar en esta oportunidad, mientras que en la UCR no quieren confiarse. La estadística genera escalofríos en la dirigencia: desde 1983 siempre el partido que se impuso en el populoso departamento lo hizo también en la elección provincial.

De ahí la decisión de muchos justicialistas de pedir a Alejandro Abraham que deje su banca en el Congreso para intentar ser nuevamente intendente. ¿Garantizará Abraham el triunfo al PJ en Guaymallén? Cornejo respeta esos movimientos y por eso también pretende poner muchas fichas en ese departamento.

Con el radicalismo unido (hasta Iglesias volvió), el PJ tiene poco tiempo para definir su estrategia. El desafío es grande porque las perspectivas no son del todo buenas. Todo pasa por saber quién quiere ser el candidato y parece que la cosa está entre los no muy convencidos y los aventureros.

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