"La noche en la que ganamos, a Delfino y a mí nos tocó el control antidóping. Como yo había tenido un antecedente, me tenían que hacer un examen cruzado de sangre y de orina. Me llevaron al hospital, me sacaron sangre y cuando volví a la Villa Olímpica, no había nadie. No me respondían las llamadas. Ese fue mi festejo de campeón. ¡Estaba recaliente!. Yo dormía con Manu, porque siempre fuimos compañeros de habitación. Sobre su cama estaba su valija preparada y la pelota, que él había intercambiado por su camiseta. Me fui a dormir y a las ocho de la mañana la puerta de la habitación se cayó. Nocioni y Delfino la tiraron abajo. Se me tiraron encima. Uno me tenía y el otro me besaba. Estaban borrachísimos los dos. “Y esta pelota, ¿de quién es?”, preguntaron. Y la revolearon de una patada. Fue a parar a un bosque que estaba al lado de la Villa Olímpica. Yo me tomé mi vuelo y me fui. Durante años me acusaron: “Vos tenés la pelota de los Juegos”. Hasta que una vez yo estaba en Cañada de Gómez y ellos entrenándose en Rosario. Me llamaron para que cenáramos juntos y ahí los obligué a Nocioni y a Delfino a contar la verdad", Hugo Sconochini cuenta la historia oficial de lo que pasó con la pelota con la que ganaron la medalla de oro olímpica en el 2004.

