El 25 de Febrero de 1.778, fecha convencional, ocurre un hecho central para la historia de América, el nacimiento en las ex misiones jesuíticas de Don José Francisco de San Martín, el menor de cinco hijos del matrimonio del Capitán Juan de San Martín y Gómez y Doña Gregoria Matorras del Ser.
Un líder muy cercano a los mendocinos, quizás el más destacado Gobernador de la Provincia de Cuyo, y por tanto dirigente de Mendoza, cuyo legado y enseñanzas han llegado hasta nuestro días con gran fuerza y presencia en la vida institucional, social e incluso cotidiana de los mendocinos. Luego de 20 años al servicio de España, a fines de 1811 el joven José de San Martín decidió dejar su carrera en el viejo continente y retornar a América para ofrecer sus servicios en la causa de la independencia que, a su llegada en Marzo de 1.812, se había estancado entre reveses militares, divisiones internas y objetivos pocos claros y posturas encontradas en la conducción del proceso revolucionario, que tenía en Buenos Aires su centro de ebullición política, mientras en el norte se libraban las más duras batallas por la revolución.
Desde su llegada al Plata, San Martín tomó un rol activo, primero con la formación del cuerpo de caballería de élite: Regimiento de Granaderos a Caballo, “sus muchachos” que lo acompañaran durante todo su derrotero militar, y al mismo tiempo interviniendo en la política de Buenos Aires, a través de la poderosa Logia Lautaro, que con base en la “Sociedad Patriótica” tomó las riendas del proceso independentista. Luego de un breve lapso de actividad política y militar en Buenos Aires, al tiempo que había contraído matrimonio con Doña María de las Remedios Carmen Rafaela Feliciana de Escalada y de la Quintana,; Don José debió partir hacia el norte para relevar a su hermano de causa, maestro, consejero, amigo y compañero Manuel Belgrano; quien desde el primer momento de su llegada a Bs. As. pidió la ayuda y colaboración del futuro libertador en quien depositaba todas sus esperanzas. Tempranamente, en Diciembre de 1.813, Belgrano aseguraba a San Martín: “… estoy firmemente persuadido de que con usted se salvará la patria”.
Pocos meses bastaron a San Martín, gracias a las conversaciones con Belgrano, Güemes y los caudillos del norte, para darse cuenta que por allí “la revolución no hará camino”, y luego de un breve intervalo en Córdoba, finalmente llegará a su destino providencial de la Provincia de Cuyo los primeros días de setiembre de 1.814, portando los despachos de Gobernador Intendente de Cuyo, cargo para el que fue designado el 10 de agosto, a su “instancias y solicitud”. La labor del nuevo gobernador fue dinámica, activa y enérgica; rápidamente transformó a Mendoza y todo Cuyo en un Estado ordenado y alineado con el Plan de Liberación Continental, al tiempo que transformó a “estas olvidadas provincias” en la fuente de recursos para la formación del Ejército Libertador de Los Andes.
Su gestión progresista, con sólidos pilares jurídicos, a través de consensos y acuerdos con el pueblo cuyano, le permitieron, pese al estado de guerra y el ejercicio de un gobierno con una fuerte impronta militar, lograr desde la “apacible” Mendoza direccionar la política de Buenos Aires, el norte y todas las “Provincias de la Unión” hacia la causa de liberación continental que él mismo comenzaba a liderar.
Las medidas económicas impulsadas por el Gobernador, tendientes fundamentalmente a aumentar la “caja” procurando ingresos constantes, disminuyendo los gastos superfluos -“a partir de hoy el lujo debe avergonzarnos”, sostenía-; y sobre todo impulsando la agricultura, la pequeña industria y el comercio para lograr establecer un plan económico financiero muy difícil y complejo, pero que finalmente dio sus frutos. A estas medidas se sumaron las disposiciones sobre salubridad pública a través de campañas de vacunación , creación de dispensarios, y acciones de prevención de enfermedades masivas o endémicas; instauró un fuerte impulso a la educación plural y universal dictando disposiciones claras y precisas para los maestros; en tanto disponía la creación de postas y la mejora de los caminos para mejorar los correos y dinamizar las comunicaciones con todas las Provincias del Río de la Plata, Chile y Perú.
Su acción de gobierno fue tan completa y minuciosa que incluso se ocupó de establecer normas que regulaban el uso de calles, acequias y todo curso de agua: en el bando del 22 de Noviembre de 1814 establecía un código de tránsito y circulación prohibiendo, entre otras medidas, “galopar por las calles de la ciudad y llevar bestias arreadas o tiradas al paso”. Bandos y Decretos, cumplidos a “pie y puntilla” por todo el pueblo de Mendoza, San Juan y San Luis, se prodigan en todas las ramas del gobierno regulando la vida política, social y militar de Cuyo.
San Martín, mostró en esos años sus grandes cualidades y competencias de administrador, político y gobernante dedicado y exitoso; y por ello, a raíz de su experiencia de Gobierno en Cuyo y que luego en gran medida replicará como Protector y Fundador de la República del Perú, hoy lo consideramos un ejemplo de líder íntegro y coherente, producto del esfuerzo, el método, la disciplina interna y, por sobre todas las cosas, capaz de adoptar decisiones construidas a través del análisis responsable de las variables económicas, culturales, políticas y sociales de la región; destacándose como un dirigente probo, un líder necesario para su tiempo y un compatriota admirado por propios y extraños.
La fecha de su nacimiento es un momento propicio para que los mendocinos, cuyanos, argentinos y americanos, custodios de sus enseñanzas y principios, tomemos su vida y su obra como modelo, rescatando y poniendo en práctica su apreciable legado de esfuerzo, entrega y dedicación para el bienestar de su patria y del continente todo.