Llegó el verano y crecen los casos de otitis media

La OMS advierte que, en el 50% de los niños que cursan estos cuadros, tienen chances de sufrir hipoacusia permanente.

Con la llegada del verano, la época de mayor calor del año, comienzan los baños en el mar y las piletas como forma de refrescarse y escapar a las altas temperaturas. Así, como consecuencia a la exposición prolongada a la humedad, aumentan las posibilidades de contraer otitis externa, una infección del canal externo del oído.

Esta afección puede provocar un intenso malestar y afecta a la parte del oído que se encuentra entre la oreja y el tímpano y se caracteriza por generar una inflamación del conducto auditivo externo y ocasionalmente de la membrana timpánica. Produce dolor de oído sin fiebre y en ocasiones hay secreción o supuración de líquidos y en los casos más extremos, la perforación de la membrana timpánica.

Su causa es infecciosa. Hay que tener en cuenta que en el oído está el cerumen, una capa protectora que recubre el conducto y repele el agua, protegiendo al organo de posibles infecciones. La sequedad de la piel del conducto auditivo provoca escasez del cerumen y también hace que el oído sea más vulnerable a infecciones provocando la entrada de gérmenes al oído, que causa congestión e hinchazón en los conductos nasales.

¿Debemos evitar las piletas y el mar?

En las piscinas se acumulan gérmenes que son resistentes a los sistemas de depuración y que pueden acabar causando infecciones en el oído externo, sobre todo en los más pequeños. Tanto en las piletas como en el agua salada del mar, los oídos se encuentran muy propensos a contraer infecciones, porque cuanto mayor es la exposición al agua, al calor y a la humedad, aumentarán las posibilidades de favorecen el crecimiento de bacterias y hongos en nuestros oídos.

Meterse en ríos o lagos, donde puede haber aguas estancadas o contaminadas, también es una causa frecuente de infección en el oído, ya que el número de bacterias y gérmenes suele ser bastante alto.

Pero, aunque suele ser la más reconocida durante el verano, el agua no es el único posible agente de infecciones de oído. Un resfrío, un catarro o una infección respiratoria pueden provocar la inflamación del oído medio. Además, el abuso del aire acondicionado también puede ser una causa importante de esta patología. Este tipo de dispositivos reduce la humedad del entorno y provoca un ambiente artificial frío y seco que afecta a las vías respiratorias y el oído.

También la falta de agua en el organismo y la consiguiente deshidratación puede provocar acúfenos, sobre todo por la disminución del volumen de sangre en circulación y la tensión arterial baja.

Se recomienda recurrir al médico frente a los primeros síntomas, para evitar posibles complicaciones y hacer un diagnóstico adecuado. Algunos de los síntomas que pueden aparecer son:

  • Vértigo y mareo
  • Fiebre
  • Acúfenos
  • Otorrea (secreción del oído)
  • Perforación del tímpano
  • Migraña
  • Sensación general de debilidad

Ocasionalmente, surge también una secreción que sale del oído (otorrea). Es una señal de que el tímpano inflamado se ha “perforado” y por eso se desprende pus en el canal auditivo externo. Esto conduce a un alivio y una desaparición del dolor. Pero, para curar la infección en su totalidad y evitar nuevos dolores, la visita a un profesional es la mejor aliada.

*La autora es Lic. en Fonoaudiología del equipo GAES Amplifón (Matrícula 8343)

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