El avance de la miopía en los niños también podría deberse al uso de anteojos convencionales

Durante el crecimiento y desarrollo de los niños, sus ojos van adaptándose a las necesidades visuales que el entorno propone. Lamentablemente, la demanda visual actual es muy cercana.

El avance de la miopía en los niños también podría deberse al uso de anteojos convencionales

En muchas ciudades, el mundo visual se limita a un espacio entre los 30cm y los 15 o 20m (el ancho de una calle) y generalmente se habita un espacio no mayor de 8 ó 9m2. La sociedad moderna, la educación, la comunicación, la interrelación y el conocimiento son hoy, un mundo cercano, íntimo; un mundo que muchas veces se circunscribe a una sola habitación.

Los ojos necesitan hacer más esfuerzo para ver de cerca que de lejos. De lejos, observan en estado de relajación, plácidamente, pero al mirar de cerca, más acá de los 3m, necesitan acomodarse y esforzarse, ocasionando a veces daños en los tejidos.

¿Pueden los ojos de “todos” los niños adaptarse al esfuerzo de ver de cerca?

La respuesta es no. La demanda a veces es muy grande, y hay ojos genéticamente mejor preparados que otros. Cuando los ojos de los niños no tienen la suficiente capacidad para la demanda visual cercana, se produce entonces la adaptación de la estructura ocular en busca de compensar dicho déficit y ahí sobreviene la miopía.

El esfuerzo no alcanza y la respuesta muscular es reemplazada por cambios en los tejidos y en la estructura del ojo. El ojo se estira, se alarga, trata de compensar por deformación lo que debería haber sido resuelto por elasticidad. Una respuesta desadaptada a las nuevas demandas.

Cuando el ojo ya se encuentra preparado para ver cerca, es a costa de cambios permanentes en los tejidos que ahora determinan un ojo miope, un ojo que ve de cerca pero ya no de lejos, transformándose en el familiarmente llamado “corto de vista”.

Entonces ¿qué hacemos?

Corregimos al niño para que vea de lejos y esa corrección natural, convencional y necesaria, que realizamos desde hace ya 1000 años, nos lleva al punto de partida: mayor esfuerzo cercano, nueva desadaptación y nuevo alargamiento ocular.

Este mecanismo, sólo reconocido en las últimas dos décadas, es el responsable de que los ojos de los niños y los adolescentes, hasta los 25 años sigan creciendo, adaptándose de manera anómala a las demandas en visión cercana y a esto se lo llama: “progresión de la miopía durante la infancia y adolescencia”

¿Los anteojos convencionales contribuyen a la progresión de la miopía?

Según los últimos estudios, la respuesta es si. Al corregir la miopía con anteojos convencionales, el estímulo visual central se encuentra enfocado, pero la estimulación de la retina periférica hace que el ojo, de manera autonómica, pueda seguir alargándose ante estímulos de visión cercana.

Gracias a la persistente investigación, empiezan a aparecer en el mundo nuevos diseños en gafas para miopes, como los anteojos con desenfoque periférico, que permiten enfrentar el problema de la corrección de la miopía, evitando al mismo tiempo, la progresión.

“Estamos ante un cambio de paradigma: el de la corrección y tratamiento simultáneo de la miopía infantil y juvenil, anteojos que corrijan el defecto de la visión lejana, pero al mismo tiempo no permitan la progresión de la miopía”, comenta Abel Szeps, oftalmólogo.

“Los anteojos para control de la progresión de miopía ya son una realidad e impiden la respuesta autonómica hacia la elongación y progresión en la miopía infantil, gracias a un emborronamiento o desenfoque periférico”, finaliza el profesional.

Asesoró: Novar

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