7 de noviembre de 2017 - 10:44

Rusia, revolución y leyenda: los jóvenes patean el tablero y cuestionan todo

Comienzan a cuestionar lo que les enseñaron: Stalin como héroe, URSS poderosa y benévola o zares malditos. Internet, clave de su búsqueda

Nadie en Rusia se interesa por el centenario de la Revolución de Octubre. El Gobierno y los medios guardan silencio. Solo se ha producido un auge del recuerdo en Internet, para alegría de los jóvenes interesados en política. Pero ¿puede ser "sexy" el centenario de la Revolución?

Cuando Jelena recuerda las clases de historia en la ciudad siberiana de Tomsk, no vacila al decir que eran aburridas. "Puros hechos. Eso es lo que nos enseñaban", dice la joven de 22 años.

Esta estudiante de filosofía recogerá pronto su título en la Universidad en el prospecto de Lenin. En la misma calle aún hay un monumento conmemorativo del líder de la revolución, Vladimir Lenin, que hace exactamente 100 se hizo con el poder y fundó la Unión Soviética.

Sin embargo, eso ya no tiene nada que ver con su generación, dice Jelena. "Son vestigios de un tiempo remoto. ¿Y a mí qué?", añade esta estudiante que no tiene televisión y solo sigue las noticias en Internet. El centenario de la Revolución no le interesa lo más mínimo, al igual que a muchos otros rusos.

"No es casualidad", explica el periodista moscovita Michail Sygar. Nadie se ocupa realmente de la Rusia de 1917. "No se discute ni se cuestiona nada, y eso ya desde hace mucho tiempo", dice a dpa.

Hay muy pocos actos públicos, exposiciones o fiestas conmemorativas oficiales. Y el Kremlin tampoco habla demasiado del centenario. En general, prefiere no comentar los movimientos de protesta en la historia rusa, según los expertos.

Y por una buena razón: las críticas y la insatisfacción con la política del líder del Kremlin, Vladimir Putin, está aumentando antes de las elecciones presidenciales, sobre todo entre los jóvenes urbanitas rusos. Estos exigen elecciones justas y menos corrupción. Además, protestan regularmente en las calles animados por el líder de la oposición Alexei Navalny.

"La Revolución es mala y la Unión Soviética, muy buena. Eso es lo que se quiere transmitir a los jóvenes", dice la historiadora Irina Shcherbakova, de la organización defensora de los derechos humanos Memorial.

Por eso, el Estado no se puede permitir que la atención se centre demasiado en el líder revolucionario Lenin. La cúpula gubernamental se puede mostrar más indulgente con el dictador Josef Stalin, que salvó a la madre patria en la Segunda Guerra Mundial y así es como se le retrató, explica la investigadora.

Sin embargo, hoy en día eso no es tan fácil con Internet. Debido a la publicación de archivos que estuvieron clasificados durante la era soviética y la conexión en Internet, se está produciendo sobre todo entre los jóvenes un fenómeno de investigación de la historia familiar en torno a la Revolución de Octubre.

"Se trata de una búsqueda de pistas en el siglo XXI", dice Shcherbakova. "Los jóvenes quieren saber quiénes eran sus antepasados y lo que soportaron".

Además, muchos han descubierto un nuevo "juguete". Así es como se refiere Jelena a la plataforma de Internet project1917.ru, de Michail Sygar. Su equipo de 40 jóvenes historiadores y expertos ha experimentado con un formato fuera de lo común: una especie de red social del año 1917. Allí se usan citas de los protagonistas para comentar lo ocurrido como en una línea de tiempo actual.

Asimismo, los visitantes pueden enviar mensajes al polémico místico Rasputín e incluso encontrar a sus favoritos en una plataforma de contactos de la revolución ("Tinder1917").

"Queremos darle a nuestros usuarios una perspectiva diferente de la Revolución" dice Sygar. "Las personas de entonces ya no son aburridas y grises. Son sexys y tienen mucha energía".

Para el proyecto solo se han utilizado citas originales de discursos, diarios o cartas así como imágenes que se atribuyen sin duda al revolucionario Leo Trotski o al zar derrocado Nicolás II. No hay nada inventado, asegura. Incluso el pronóstico del tiempo de aquel año es exacto, añade. Cada día más de un millón de personas utiliza el portal y también existe una app.

Shcherbakova critica que en el año virtual de la revolución falta una plataforma de debate o que se incluya a los historiadores. "Ahora se puede enviar una solicitud de amistad a un Lenin ficticio. Esto parece glamuroso y cursi, pero ¿a quién le sirve de algo?", se pregunta la experta.

Sygar argumenta que los jóvenes deben decidir por sí mismos qué conclusiones extraen. No quieren más normas de la historiografía.

El fotógrafo Daniil, de San Petersburgo, no ve ningún problema. A él le gusta debatir con su novia sobre la polémica historia de su país. El joven de 23 años solo conoce la Unión Soviética de oídas, por eso quiere saber más sobre la vida de sus antepasados. Eso es lo que le gusta del proyecto online frente a las clases de historia, que son demasiado moralistas, explica.

"Si quiero saber algo, solo lo puedo descubrir por mí mismo", apunta.

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