9 de noviembre de 2013 - 23:47

Roedor inmune al veneno del escorpión

Cuando el ratón saltamontes ataca al escorpión de corteza, casi no percibe la intensamente dolorosa picadura del arácnido. Ahora los investigadores saben por qué: los roedores tienen una mutación en la vía celular que controla su respuesta al dolor, hacié

El hallazgo, publicado en la revista Science, sugiere un blanco potencial para los investigadores que intentan desarrollar analgésicos. "Es un estudio bueno y completo; desde el comportamiento hasta la molécula que explica el comportamiento", dice Ewan Smith, un neurocientífico de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, que no participó en la investigación.

La resistencia al veneno ayuda a que los ratones saltamontes, que pertenecen al género Onychomys y que sólo están lejanamente emparentados con los ratones caseros comunes (Mus musculus), sobrevivan en los desiertos del suroeste de Estados Unidos. Allí abundan los escorpiones de corteza, pero otros recursos alimenticios son menos comunes.
 
Ashlee Rowe, una neurobióloga evolutiva de la Universidad Estatal de Michigan, en East Lansing, y sus colegas confirmaron las observaciones de campo sobre la capacidad del ratón saltamontes para soportar las picaduras de escorpión inyectando en las patas de ratones saltamontes y ratones caseros una pequeña cantidad de veneno. Los ratones comunes se lamieron las patas repetidamente, indicando incomodidad, pero los ratones saltamontes sólo se lamieron un par de veces.

En un segundo experimento, los investigadores inyectaron con veneno a ratones caseros y a ratones saltamontes y luego les inyectaron formol, un químico que se sabe que causa dolor. Los ratones saltamontes siguieron lamiéndose las patas menos veces que los ratones caseros, sugiriendo que el veneno bloqueó la capacidad de los ratones saltamontes para sentir el dolor del formol.

Después, los investigadores identificaron la vía molecular modificada en las neuronas de los ratones saltamontes. En los mamíferos se necesitan dos canales de sodio para transmitir una señal de dolor: uno que inicie la señal y otro que la propague (la investigación de medicamentos se ha centrado principalmente en el primero; en los humanos, una mutación rara en ese canal provoca la incapacidad de sentir dolor).
 
El veneno del escorpión estimula el canal iniciador, pero en los ratones saltamontes también inhibe al canal que controla la propagación de la señal, evitando así el dolor que supuestamente debe cambiar.

Los investigadores creen que una pequeña diferencia estructural entre los canales de sodio de propagación del dolor del ratón saltamontes y los del ratón casero puede explicar las reacciones de ambas especies al veneno del escorpión.

En los ratones saltamontes, la proteína que compone el canal de sodio difiere en un aminoácido cerca de la apertura del canal. Sin ese cambio, el veneno no puede inhibir las señales de propagación de dolor del canal.

Rowe piensa que otros cambios moleculares también podrían contribuir a la insensibilidad del ratón saltamontes al veneno, pero la alteración del aminoácido que identificó tiene un papel central.

"Este es un documento de investigación realmente sobresaliente", dice Rock Levinson, un neurocientífico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado, en Aurora. Levinson elogia el enfoque multidisciplinario del estudio, que reúne evidencia de experimentos en comportamiento, electrofisiología y biología molecular.

Thomas Park, un neurocientífico de la Universidad de Illinois, en Chicago, que ha descubierto un mecanismo similar de resistencia al dolor en las ratas topo desnudas, dice que lo emociona ver evolucionar en paralelo un rasgo similar en dos especies.

En ambos casos, una sustancia bloquea su propia señal de dolor actuando sobre un canal de sodio modificado hacia el receptor que inicialmente activó para causar dolor. Eso sugiere que la investigación sobre las capacidades para bloquear el dolor de estos dos animales eventualmente podría aportar conocimientos con aplicaciones médicas.

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