14 de abril de 2016 - 00:00

Ricardo Darín : “Estoy harto de mí”

El actor, que en la película que se estrena hoy encarna a un hombre que escapa del horror en la última dictadura, confiesa estar cansado de ser un actor consagrado y un señor correcto. “Me gustaría patear el tablero y hacer únicamente lo que siento y lo q

Considerado la figura más convocante del cine nacional, toda película que protagonice Ricardo Darín apunta a ser un éxito de público. Y lo mismo puede decirse de "Kóblic", la película que se estrena hoy en todo el país y donde el actor vuelve a trabajar a las órdenes de Sebastián Borensztein después de "Un cuento chino" (2013).

Darín encarna ahora a Tomás Kóblic, un piloto militar de la dictadura que, tras participar en un "vuelo de la muerte", huye a un pueblo perdido del interior luego de desacatar órdenes de sus superiores en pleno terrorismo de Estado.

Este oscuro personaje deberá enfrentarse no sólo a su conciencia sino a un siniestro y feroz comisario (Oscar Martínez) que se convertirá en su enemigo, pisándole los talones mientras intenta pasar inadvertido en el lugar.

En ese derrotero se cruza en su camino Nancy (la española Inma Cuesta), una mujer que sueña ser rescatada del infierno que vive en ese pueblo y complica más su situación.

-¿Qué te sedujo de este personaje, teniendo en cuenta de que estás en un momento de tu carrera en el que podés darte el lujo de elegir?

-Me gustó esa idea de un personaje que decide rebelarse en un contexto tan espantoso como fue la dictadura militar argentina. Decir "yo esto no lo hago" y tener que huir, porque desobedecer una orden era enfrentar a la muerte.

Fue todo un desafío en el que me di cuenta de lo profundo, doloroso, triste, aberrante, espeluznante y enloquecedor que debe haber sido participar de esos "vuelos de la muerte". Cómo hubo gente que se subió a esa locura organizada del horror, de qué forma les habrán narcotizado el cerebro para hacer eso con otros seres humanos. Yo no lo concibo ni con animales.

-¿Se contaron muchas historias sobre esa época de la historia argentina, en qué se diferencia esta?

-Esta es una película que tiene un disparador emocional. Es sobre un tipo que huye de un horror propio. El hecho de que haya dicho no, yo esto no lo hago, no lo redime, no lo salva, porque lo que hace una persona en su eje es intentar hacer algo más que eso.

De hecho teníamos una versión donde él pensaba hacer un boicot al vuelo, pero nos pareció que de esa forma estábamos muy cerca de convertirlo en un héroe y eso era lo que no queríamos. Si lo convertís en un héroe lo justificás y si justificás a uno estás justificando a todo un grupo.

-Hacés un personaje que no termina de generar empatía, pero tampoco un rechazo total...

-Porque en el fondo es un pobre tipo, en el fondo todos esos son pobres tipos. Lo que puede lograr algo de empatía, con cuidado y con prudencia, es eso.

Esto es así porque si estaba en él la capacidad de tener un freno y decir esto yo no lo hago, es porque dentro hay un germen que le dice 'vos no tendrías que estar acá, vos no tendrías que formar parte de esto'. Este hombre demuestra un atisbo de iluminación, pero después lo destruye, ya que lo que no hizo desacatando una orden, lo hace en forma voluntaria. No tiene redención posible, es un criminal.

-¿Cómo te sentís con tu profesión en esta etapa de tu vida?

-Es un sentimiento medio ambivalente. Por un lado, sentirse reconocido y mimado te asegura estabilidad laboral, que es lo que queremos todos los actores. Pero como contrapartida perdés sorpresa, ingenuidad, incertidumbre, que son motores importantes para nuestra actividad, el no saber qué va a pasar, cómo te va a ir.

-Bueno, pero sos un artista consagrado.

-En realidad es mucho mejor ser una promesa que un consagrado. No me resulta cómodo el saco de consagrado, los homenajes, las vitrinas. Si supieran cuántas veces por día me gustaría patear el tablero y hacer desaparecer al actor consagrado.

-¿Y qué harías? ¿Despertar al director?

-Sí, me está pasando que me estoy aburriendo de mí como actor consagrado. Es difícil estar todo el tiempo en pantalla, es un desgaste enorme. Eso viene de la mano de que estoy harto de mí, quiero hacer algo distinto.

-¿Renegás del personaje reconocido?

-Reniego del que tiene que cumplir con determinadas cosas, del que tiene que comportarse de determinada forma. Si yo toda mi vida fui caótico, anárquico y desastroso, y de golpe me veo convertido en un señor correcto, que dice políticamente lo que corresponde y ya tengo los huevos por el piso de mí.

Me gustaría decir sólo y exclusivamente lo que siento y lo que creo, pero termino diciendo una cosa parecida, pero pasada por mi propia censura, porque al final digo para qué vamos a armar quilombo. No hay nada más aburrido que la notoriedad.

Coproducción con España

"Koblic" es una coproducción argentino-española que tiene a Alejandro Ocon como coguionista junto al también director Sebastián Borensztein, y combina elementos de thriller, western y un alto suspenso.

Se ha elogiado la excepcional ambientación de los años 70, en su mayoría bucólica, además de logradas actuaciones entre las que destaca especialmente la de Oscar Martínez encarnando al comisario Velarde.

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