Angelina Jolie atraviesa un proceso de redescubrimiento personal a los 51 años, impulsado por su reciente trabajo cinematográfico y la influencia de sus hijas. Tras una década sin relaciones sentimentales después de su divorcio, la actriz busca recuperar partes de su identidad que permanecieron en la sombra.
En su nueva película, Couture, dirigida por Alice Winocour, Jolie interpreta a Maxine Walker, una directora de cine a la que diagnostican cáncer de mama mientras trabaja en París. El personaje se enfrenta a la enfermedad y a las decisiones sobre su propia identidad construida durante años.
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Angelina Jolie como Maxine Walker.
La influencia de sus hijas en el redescubrimiento de su identidad
La actriz afirma que este cambio es posible gracias al apoyo de su familia. "Creo que hoy quieren que sea algo más que una 'mamá'. Hay un espacio diferente para que vuelva a ser la mujer que fui", explica sobre la perspectiva de sus hijas. Ellas le ofrecen una visión renovada que la ayuda a conectar con su antiguo yo al ver lo que quiere que conserven.
Esta conexión con la salud y la vulnerabilidad es personal. En 2013, la actriz se sometió a una doble mastectomía preventiva tras descubrir que portaba la mutación genética BRCA1, decisión marcada por la muerte de su madre en 2007. Sobre el realismo de la película, Jolie asegura que son detalles sutiles que "nadie podría haberlo escrito sin haberlo vivido".
¿Cómo representa Jolie a la mujer enferma en el cine?
Uno de los puntos centrales de su reflexión es la representación de la mujer enferma. Jolie observa que el cine suele centrarse solo en la patología, descuidando la sexualidad tras el diagnóstico. Su intención es transmitir un mensaje de plenitud: "Eso significaba seguir viviendo en todos sus aspectos, vivir hasta el último aliento. Y no empezar a vivir solo como una paciente".
Una década de soltería y la búsqueda de la libertad personal. Respecto a su vida privada, Jolie es categórica sobre su situación afectiva. "Para ser sincera, no he salido con nadie desde que me divorcié hace diez años". Durante este tiempo, se convenció de que esa parte de su vida no era fundamental si se centraba en sus seis hijos. Sin embargo, el rodaje en París le recordó que su identidad como mujer y como madre pueden coexistir.
A los 51 años, la actriz descarta los pensamientos sobre la vejez para centrarse en una fase de acción inmediata. Siente que ha sido "destrozada un poco" por la vida y que es el momento de recuperar su autonomía. Su meta actual es clara y directa: "Necesito volver a vivir. Recuperar mi libertad".