Fueron dos reuniones en la Casa de Gobierno. La primera para considerar la situación laboral con motivo de las heladas que afectaron a la provincia y a la que asistieron también representantes de la actividad frutihortícola y la restante, más concreta en el plano vitivinícola. En el primero de los casos, al decir de los asistentes, no hubo mayores inconvenientes, los que sí se plantearon luego, como consecuencia de las opiniones disímiles surgidas de los representantes de los sectores.
De la primera de las reuniones participaron el ministro de Gobierno, Félix González y el subsecretario de Trabajo, Ariel Pringles, junto a funcionarios del Ministerio de Trabajo de la Nación y el objetivo fue considerar la situación del empleo y la posibilidad de lograr apoyos, planes y subsidios para el mantenimiento del empleo para los afectados por las heladas que posean menos de 25 hectáreas. "En ese esquema, hay dos situaciones que se están planteando, porque los de mayores de 25 hectáreas generan mucho empleo y quedan fuera del esquema.
No se trata de abarcar a todos, pero habría que considerar algunos casos puntuales, porque aquí de lo que se trata de es mantener los empleos y, como dijo uno de los asistentes, qué culpa tiene un obrero si trabaja en una finca más grande", señaló la fuente consultada. Los asistentes calificaron a la reunión de "muy positiva, porque hubo una reacción inmediata del Gobierno ante el fenómeno de la helada" y se indicó que habría que seguir reclamando el mantenimiento de la reducción del 50 por ciento, en el caso de la vitivinicultura, del primer año de los aportes previsionales, a través de la corresponsabilidad gremial.
La "mesa" vitivinícola
La segunda reunión fue en el sexto piso y congregó sólo al sector vitivinícola. Asistieron el ministro de la Producción, Marcelo Barg; el titular del INV, Guillermo García y otros funcionarios provinciales. Se indicó que por el sector privado lo hicieron representantes de las entidades y algunos "invitados especiales", lo que determinó que "no pudiera arribarse a resultados concretos, porque en algunos casos hubo planteos personales.
Las mesas no son malas, pero sí se advirtió que hay en la industria un ambiente enrarecido, de inquietudes contenidas y reclamos de algunos productores del Este, especialmente los más chicos por lo que consideran una lentitud en la toma de medidas", destacó un dirigente.
Desde el Gobierno respondieron que aporta anualmente aproximadamente 600 millones de pesos a la vitivinicultura, que surgen del impuesto a los espumantes (130 millones), la devolución de las retenciones (54 millones) y los apoyos a los pequeños productores de Proviar.
Se indicó que durante las conversaciones surgieron dos grandes temas, uno el de la concentración económica y el restante el de la coyuntura. En el primero de los casos las diferencias fueron concretas en razón de que mientras algunos culparon de la situación a "dos familias" (en relación a dos de los grandes compradores, además de Fecovita) y otros manifestaron su disgusto porque "en lugar de echar culpas deberíamos haber centrado el enfoque en la competitividad, que es nuestro gran problema.
Y para alcanzar esa competitividad tanto en el mercado interno como en el externo es necesario que nos saquen las retenciones, no que las saquen y después las devuelvan, como está ocurriendo", dijo la fuente.
Otro de los asistentes destacó por su parte que la realidad demuestra que cuando hay niveles de concentración, que se da directamente por cuestiones económicas, surge la necesidad de hacer cosas efectivas, porque los mercados no leen voluntades, leen realidades.
"La realidad es que 6 meses de stock no es preocupante. Es más, si la helada hubiese sido más fuerte o hubiera llegado después, no sólo no nos vamos a arrepentir, sino que vamos a agradecer tener 6 meses de stock", se indicó, agregando que "cuando el mercado no reacciona con ese stock, no es que haya mucho vino, sino que el comprador prefiere esperar. Porque la situación cambia cuando se habla de entre 3 y 4 meses, no de 6 meses de stock".
Destacan que hay que volver a hacer valer la importancia de la fabricación de mosto, porque es el que "seca" la plaza y que la política debe apuntar no a que el Estado compre vino, sino que incentive el esquema exportador, ya sea fraccionado o a granel. "El caso del granel es más sencillo, sobre todo teniendo en cuenta la helada de Chile, que se llevó 800 millones de dólares y que le limitará al vecino país la capacidad de exportación de graneles, que es un importante competidor, sobre todo en el esquema varietal". "Esto significaría volver un poco a las fuentes, porque cambió el escenario", se indicó.
Ante la consulta sobre si debe ser el Estado el que cambie el enfoque, el dirigente consultado respondió que "debe ser la política global, a través de la actividad privada y si el Estado tiene que intervenir tiene que incentivar las exportaciones. No tiene que comprar", asegurando que "aquí no están sobrando 5 millones de litros de vino, porque este no es un problema de buenos o de malos. El incentivo a las exportaciones es una política que se aplica en todo el mundo vitivinícola. El gobierno debe adoptar una política inteligente, no comprando vino o mosto, sino incentivando a lo que ayuda a sacar vino como son las exportaciones", se indicó.
También se indicó que ante el malhumor existente comienzan a aparecer algunos que quieren volver a la década de 1980, donde el Estado era el gran comprador. "Quienes plantean ese tipo actitud después también se quejan porque los precios han sido bajos, pero el dinero es de todos los mendocinos" y destacaron que la política estructural de la vitivinicultura debe ser discutida en otro ámbito, "porque para eso se conformó la Coviar".
Por otra parte, se hace alusión a la frustrada reunión que se había anunciada pero que fue suspendida por la enfermedad de la Presidenta de la Nación, referida a la posibilidad de utilización de mosto para la edulcoración de bebidas gaseosas. "Estamos cerca de fin de año y el Estado nacional va a implementar el impuesto a las gaseosas y no contemplará las desgravaciones, con lo cual vamos a perder el tren que beneficiaría para sacar 50 ó 60 mil toneladas de mosto".
Tres de los dirigentes consultados coincidieron en señalar que "cuando se realizan este tipo de reuniones, que son de catarsis, no surgen soluciones. Las mesas deben ser armadas con la participación de las cabezas de las entidades, porque en ese marco pueden surgir soluciones y compromisos. Eso en relación a la coyuntura, ya que lo estructural debe pasar por la Coviar", dijo la fuente, la que agregó que "estamos discutiendo entre nosotros pero no vamos a Buenos Aires. No nos juntamos con ningún funcionario nacional para plantear los problemas y allá siguen creyendo que en la vitivinicultura todo es color de rosa".
